Duro golpe al ‘peluqueo’ de oleoductos en el país: Policía Nacional destruyó refinerías clandestinas en dos departamentos

Acciones coordinadas permiten el decomiso de grandes volúmenes de diésel y crudo, la captura de material logístico y la protección de bosques nativos en regiones clave para la seguridad y el medio ambiente

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Efectivos de la Policía Nacional
Efectivos de la Policía Nacional inspeccionan una de las refinerías clandestinas desmanteladas en Putumayo durante el operativo contra el tráfico ilegal de hidrocarburos- Crédito Policía Nacional

La Policía Nacional de Colombia ejecutó un operativo que desmanteló varias refinerías clandestinas y asestó un golpe directo al apoderamiento ilícito de hidrocarburos en los departamentos de Putumayo y Norte de Santander.

De acuerdo con información oficial suministrada por las fuerzas del orden público, las autoridades destruyeron instalaciones utilizadas para el procesamiento ilegal de combustibles y neutralizaron más de 16.000 galones de crudo, afectando de manera significativa las finanzas de redes criminales.

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En el municipio de Orito, específicamente en la vereda La Paz, el Grupo de Operaciones Especiales de Hidrocarburos de la Policía Nacional logró la destrucción de tres refinerías clandestinas destinadas al procesamiento ilegal de crudo. Según detalló la institución, también resultaron inhabilitadas tres piscinas artesanales con hidrocarburo y se destruyeron cuatro alambiques artesanales tipo “Marciano”. En total, se neutralizaron 16.673 galones de hidrocarburo tipo crudo, insumo utilizado como precursor para actividades ilícitas en la región.

El operativo generó una afectación directa a las finanzas criminales de estructuras dedicadas al apoderamiento ilegal de hidrocarburos, según afirmó el brigadier general Carlos Germán Oviedo Lamprea, director de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía Nacional.

El oficial indicó que la acción también contribuyó a evitar la destrucción de aproximadamente 12 hectáreas de bosque nativo y la afectación de especies endémicas en una zona de alta sensibilidad ecológica de la Amazonía colombiana.

Continúan las acciones en contra de las refinerías Clandestinas

Galones de crudo y diésel
Galones de crudo y diésel incautados por las autoridades durante las acciones en Norte de Santander, dirigidas a debilitar las finanzas de redes criminales en la región- crédito Policía Nacional

En paralelo, en la vereda Corrales del municipio de Aguachica se desarrolló una operación que permitió la recuperación de 3.000 galones de hidrocarburo tipo diésel, la incautación de 12 recipientes tipo isotanques y la inmovilización de un camión utilizado para el transporte y almacenamiento ilegal de combustible.

Según la Policía Nacional, este resultado impactó la logística criminal del Frente de Guerra Nororiental del ELN y de grupos de delincuencia común organizada, entorpeciendo el abastecimiento ilegal de hidrocarburos empleados en cultivos ilícitos en Norte de Santander y actividades de minería ilegal en el sur de Bolívar.

“Este resultado genera un golpe directo a las finanzas y a la logística criminal del Frente de Guerra Nororiental del ELN, así como de Grupos de Delincuencia Común Organizada con injerencia en la región”, sostuvo el brigadier general Oviedo Lamprea. El oficial añadió que la intervención afecta también economías criminales en el departamento del Cesar.

La Policía Nacional reiteró su compromiso en la defensa del medio ambiente, la protección de los recursos naturales y la lucha contra las economías ilegales que financian estructuras criminales. Según la institución, las acciones continuarán para proteger los ecosistemas estratégicos del país y garantizar condiciones de legalidad y seguridad para las comunidades.

Así es como el robo de hidrocarburos afecta al país

Un agente del Grupo de
Un agente del Grupo de Operaciones Especiales de Hidrocarburos supervisa la destrucción de equipos utilizados para el procesamiento ilegal de combustible en una zona rural de Putumayo- crédito Luisa González/Reuters

El apoderamiento ilícito de hidrocarburos en Colombia, conocido coloquialmente como “peluqueo” de oleoductos es un fenómeno que va más allá del hurto; también tiene repercusiones en materia de violencia y en el medio ambiente. Según Ecopetrol, durante los últimos cinco años el impacto económico que ha generado esta práctica ilícita a la nación supera los $3.6 billones de pesos.

Por otro lado, normalmente este tipo de robos se realizan mediante la instalación de válvulas ilícitas. Al ser conexiones rudimentarias y poco fiables, esto puede generar derrames masivos de hidrocarburos, lo que tiene un impacto directo sobre la flora y fauna de las regiones.

Estos hidrocarburos suelen ser refinados de forma artesanal por las estructuras criminales con el objetivo de usarlo como solvente químico para la extracción de la pasta base de coca. Así mismo, funciona como financiamiento para grupos armados como el ELN y las disidencias de las Farc.

Así mismo, estos grupos desvían el combustible para la fabricación de explosivos improvisados y para garantizar la movilidad de sus tropas en las zonas rurales de Colombia. De hecho, el Gobierno nacional activó una circular para endurecer el control administrativo del transporte de combustibles, con el fin de asfixiar esta fuente de financiación que emplean los enemigos del Estado.