
El avance de las tecnologías financieras y la expansión de las billeteras digitales no han desplazado al efectivo como principal medio de pago en Colombia.
De acuerdo con la encuesta de percepción sobre el uso de instrumentos para pagos habituales, elaborada por el Banco de la República, el dinero en efectivo mantiene una presencia dominante, representando el 77,8% de las transacciones y el 78,6% del valor total de los pagos en el país.
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El análisis que se viene realizando desde hace 10 años reveló que, aunque el uso del efectivo ha disminuido, su prevalencia sigue siendo notable.
En 2014, la percepción de pagos en efectivo alcanzaba el 88,8% en número y el 90,7% en valor, lo que implica una reducción de 12,1 y 11 puntos porcentuales respectivamente.
Este descenso, sin embargo, no ha alterado la preferencia de ciertos grupos poblacionales: las personas mayores, quienes tienen bajos ingresos y quienes carecen de estudios continúan recurriendo mayoritariamente al efectivo, según el Banco de la República.
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La encuesta también destaca el crecimiento de las transferencias electrónicas, que se han consolidado como el segundo instrumento de pago más utilizado.
Este método se caracteriza por un elevado número de operaciones realizadas por personas naturales, generalmente por montos pequeños, mientras que las personas jurídicas efectúan menos transacciones, pero de mayor valor.
El informe subraya que la transferencia inmediata ha experimentado un auge considerable, con incrementos del 350% en el número de transacciones y del 297% en el valor de las operaciones respecto al año 2024, cifras que reflejan la rápida adopción de soluciones digitales en ciertos segmentos.
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La persistencia del efectivo en la economía colombiana está estrechamente vinculada a la informalidad y la ilegalidad. Camilo Pérez, director de Investigaciones del Banco de la República, explicó que una parte significativa de la economía nacional opera fuera de los canales formales, lo que dificulta la medición precisa de su magnitud.

Pérez señaló que, desde la perspectiva del mercado laboral, entre el 50% y el 60% de los contratos son informales, y sugirió que este fenómeno podría extrapolarse al resto de la economía, en la que muchas transacciones quedan fuera de los registros oficiales.
Respecto a la economía ilegal, reconoció la complejidad de cuantificar su impacto, pero afirmó: “Lo que es claro es que hay unos incentivos para ambos grupos, tanto los informales como los ilegales, de mantenerse en el uso efectivo. Y esto es lo que motiva que tengamos el comportamiento de un uso efectivo alto”, según declaraciones recogidas por El País.
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En este contexto, la propuesta del Gobierno nacional de imponer un impuesto a sistemas como Bre-B ha generado controversia. Pérez consideró que esta medida desincentivaría el uso de plataformas digitales, ya que el efectivo no implica costos adicionales para los usuarios. “Entonces, creo que es una decisión equivocada del Gobierno”, expresó.
El debate sobre la política tributaria en los pagos digitales también fue abordado por José Ignacio López, presidente de Anif, quien afirmó en su cuenta de la red social X: “El efectivo sigue siendo el rey en Colombia: crece al 20 % anual”.
López advirtió que la aplicación de retenciones al comercio en pagos digitales no incrementará la recaudación fiscal, pero sí desalentará la formalidad y el crecimiento económico. En su opinión, “la verdadera apuesta debe ser más formalidad y más crecimiento. Esa es la receta para impuestos sostenibles”.
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La importancia del efectivo en la vida cotidiana de los colombianos fue resaltada por Camilo Herrera, líder de la consultora Raddar, quien indicó que “cerca del 92% de las transacciones en Colombia se hacen en efectivo, que significa más o menos el 73% del valor de las transacciones que hacen los hogares”.
Herrera consideró que, aunque la llegada de billeteras digitales y mecanismos como Bre-B transformará el comercio en el futuro, este cambio aún tomará tiempo. Según su análisis, el efectivo sigue siendo fundamental en el mercado colombiano, reflejando la informalidad y la dinámica de quienes trabajan y compran a diario, así como la flexibilidad que ofrece en la negociación de precios.
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Desde el ámbito académico, Jaime Ahcar, profesor de la Universidad Javeriana de Cali, opinó que las plataformas de pago como Bre-B no deberían estar sujetas a impuestos durante los dos primeros años de su implementación, para facilitar su adopción masiva. Posteriormente, consideró viable su uso para la recaudación de impuestos como el de renta, siempre que se evite la doble tributación.
Ahcar precisó a El País: “Si se logra crear un mecanismo que evite que los asalariados paguen doble tributación, entonces se podría usar la plataforma Bre-B y otras para que los trabajadores independientes y empresarios informales que no realizan previamente la retención en la fuente, lo hagan a través de este sistema, con las devoluciones a las que haya lugar según los rangos de ingresos que establezca la ley”.
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El perfil de quienes prefieren el efectivo está estrechamente relacionado con la informalidad y el nivel de ingresos, según Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria. Malagón detalló que el uso del efectivo es más elevado entre quienes perciben menos de un salario mínimo, alcanzando el 87,5%, y en los estratos uno, dos y tres, donde supera el 77%. Entre los motivos principales para esta preferencia, mencionó la facilidad y rapidez para pagar (17,4%), la costumbre (15,5%) y la conveniencia en compras de bajo monto (11,3%).
A pesar de este panorama, Malagón subrayó que el 96% de los adultos en Colombia tiene acceso a productos financieros, lo que evidencia los esfuerzos del sector bancario por promover la bancarización.
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Destacó la promoción de medios de pago digitales y la reducción del uso de efectivo como estrategias para fortalecer la cobertura, eficiencia y trazabilidad del sistema financiero. En este sentido, consideró que Bre-B representa una apuesta estratégica para modernizar el sistema de pagos, ampliar su alcance y fomentar la inclusión financiera.
El Ministerio de Hacienda se encuentra próximo a expedir el decreto que busca unificar la tarifa de retención en la fuente del impuesto de renta en el 1,5% para pagos por venta de bienes o prestación de servicios, aplicable tanto a tarjetas de crédito y débito como a pagos electrónicos de bajo valor.
La medida contempla exenciones para medios como códigos QR, tarjetas digitales y transferencias entre depósitos de bajo monto, incluidas billeteras digitales como Nequi o Daviplata, para los responsables del impuesto al valor agregado (IVA).
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