Fiscalía presentó las pruebas contra el presunto cerebro del asesinato de Hernán Roberto Charry en el parque de la 93 en Bogotá

El ente acusador señala que Pablo Andrés Pachón Gómez entregó el arma homicida, coordinó la fuga del sicario e hizo inteligencia donde el auditor presentaría un informe que denunciaba presuntas irregularidades financieras en la empresa El Arrozal

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Hernán Roberto Franco Charry fue asesinado en la mañana del miércoles 21 de febrero de 2024 en el parque de la 93 - crédito  Redes sociales
Hernán Roberto Franco Charry fue asesinado en la mañana del miércoles 21 de febrero de 2024 en el parque de la 93 - crédito Redes sociales

La investigación por el asesinato del auditor Hernán Roberto Franco, ocurrido el 21 de febrero de 2024 en inmediaciones del Parque de la 93 en Bogotá, tiene como principal señalado a Pablo Andrés Pachón Gómez.

La Fiscalía lo identifica como el encargado de la logística en la planeación y ejecución del atentado.

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De acuerdo con el ente acusador, Pachón Gómez entregó el arma homicida, coordinó la fuga del sicario y realizó labores de inteligencia en la zona donde fue asesinado Franco.

Ese mismo día, Franco iba a presentar un informe que denunciaba presuntas irregularidades financieras en la empresa El Arrozal, según el informe de Semana.

Cámaras, interceptaciones y seguimientos

La Fiscalía ha aportado más de un centenar de pruebas documentales y técnicas.

Entre ellas, videos de cámaras de seguridad que muestran a Pachón Gómez siguiendo los movimientos de la víctima y facilitando la huida del agresor después de los disparos.

Los investigadores también sostienen que el acusado se reunió con el sicario en Suba para ultimar los detalles del ataque.

Pablo Andrés Pachón Gómez fue acusado por los delitos de homicidio; y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones. Ambas conductas agravadas - crédito Fiscalía General de la Nación
Pablo Andrés Pachón Gómez fue acusado por los delitos de homicidio; y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones. Ambas conductas agravadas - crédito Fiscalía General de la Nación

Asimismo, registros telefónicos revelaron que minutos antes del crimen Pachón Gómez se comunicó con los demás implicados en una llamada grupal.

Testimonios y pruebas técnicas

El caso incluye los hallazgos forenses de los teléfonos incautados a Jean Karlo Bermúdez Camargo, quien conducía la motocicleta utilizada en el ataque.

Bermúdez aceptó cargos mediante un preacuerdo y fue condenado a 20 años de prisión.

Los fiscales también buscan incorporar como prueba las declaraciones de agentes de la Policía y funcionarios judiciales que participaron en la identificación de los responsables y en la recolección de evidencias en la escena.

El asesinato de Franco cobró relevancia al conocerse que el auditor fue atacado el mismo día en que debía presentar un informe sobre saqueos y malos manejos en El Arrozal, lo que abre la hipótesis de que el crimen pudo tener relación directa con esas denuncias.

Libertad por vencimiento de términos

A pesar de la solidez del expediente, un juez de control de garantías ordenó el pasado 26 de agosto la libertad de Pachón Gómez por vencimiento de términos, aunque el procesado seguirá vinculado a la investigación y afronta cargos por homicidio agravado y porte ilegal de armas.

La Fiscalía insiste en que el acusado jugó un rol determinante en la logística del atentado y que las pruebas recolectadas permitirán establecer las responsabilidades detrás de un crimen que sacudió al sector empresarial de Bogotá.

¿Qué decía el informe que iba a presentar Franco?

Antes de ser asesinado, Franco había manifestado a personas de su entorno que temía por su vida debido a un informe confidencial que estaba a punto de entregar.

Este documento, que nunca llegó a presentarse ante la junta de accionistas, contenía pruebas que, de acuerdo con Semana, evidenciaban graves irregularidades en la administración de El Arrozal.

La empresa, fundada por Roberto Romero y en otro tiempo parte de una exitosa cadena de almacenes, había quedado bajo el control de sus herederos tras la muerte del fundador, lo que desencadenó una serie de disputas familiares que precipitaron su crisis financiera.

El 21 de febrero de 2024, Hernán Roberto Franco, un reconocido auditor, fue asesinado en un acto sicarial en el exclusivo Parque de la 93, en Bogotá.
Franco había advertido a su círculo cercano que temía por su vida debido a un informe confidencial que estaba a punto de presentar, de acuerdo al medio Semana.
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Este documento, que revelaba presuntos malos manejos financieros y saqueos en la empresa El Arrozal, se convirtió en el eje central de una investigación que, un año después, aún no ha identificado a los autores intelectuales del crimen.
De acuerdo con el medio citado, el informe que Franco planeaba entregar el día de su asesinato contenía pruebas contundentes sobre irregularidades en la administración de El Arrozal, una empresa que alguna vez fue parte de una próspera cadena de almacenes fundada por el empresario Roberto Romero.
Tras la muerte de Romero, la compañía quedó en manos de sus herederos, quienes, divididos por disputas familiares, llevaron al negocio al borde de la bancarrota.
El documento elaborado por Franco detalla cómo la empresa estaba siendo saqueada sistemáticamente. En el apartado titulado “Plan financiero”, se describen graves deficiencias en la gestión administrativa, como la falta de personal calificado, ausencia de control sobre los recursos y la inexistencia de un flujo de caja diario.
Además, se menciona que uno de los accionistas utilizaba camionetas de su empresa de seguridad para retirar dinero en efectivo sin rendir cuentas.
El informe incluye un análisis financiero que evidencia el colapso de la compañía. En una tabla comparativa de ventas entre 2023 y 2024, se registran caídas de entre el 34 % y el 191 % en los 17 almacenes de la sociedad en Bogotá. Estas cifras, según el auditor, eran una prueba irrefutable del saqueo que estaba ocurriendo.
De acuerdo con la fuente mencionada, Franco recomendó medidas drásticas para salvar la empresa, como la venta de acciones, la búsqueda de un socio estratégico y la implementación de protocolos de seguridad para proteger las finanzas.
Sin embargo, estas propuestas no llegaron a ser discutidas en la junta de accionistas, ya que el auditor fue asesinado antes de poder presentar su informe.
Bastidas, quien adquirió el 46 % de las acciones a través de la sociedad Dicomer S.A.S., delegó la representación de su participación a Franco. Según el informe del auditor, Bastidas también fue víctima de los malos manejos dentro de la empresa, lo que lo llevó a solicitar la auditoría que destapó el saqueo.
Las tensiones entre los accionistas se intensificaron cuando Jonathan Romero asumió el control de la administración de la empresa, decisión que fue rechazada por otros miembros de la familia. En una asamblea de accionistas, Fidelina Escobar denunció que Romero había obtenido el control de manera ilícita y que sus acciones estaban perjudicando a la compañía.
En un audio obtenido por el medio citado, Franco relata un enfrentamiento con Jonathan Romero y su hijo, a quienes acusó de estar involucrados en el saqueo de la empresa. “Le dije: ‘Se va de aquí, usted no me asusta, grosero, inmundo, y se larga de mi oficina ya’. Porque estaba robando en El Arrozal”, se escucha decir al auditor en una grabación de noviembre de 2023.
Franco también había preparado una carta dirigida a los accionistas, en la que detallaba quiénes eran los responsables del saqueo. Sin embargo, ni esta carta ni el computador donde estaba almacenada han sido revisados por la Fiscalía.
La Fiscalía solo ha capturado a dos de los autores materiales del crimen. El ente acusador cuenta con un amplio conjunto de pruebas, incluidas llamadas, documentos y audios, pero no ha avanzado en la identificación de los autores intelectuales.
El medio también reveló que existen dos pruebas clave que no han sido exploradas a fondo: el computador del auditor y su teléfono celular, que está en manos de un familiar. Este último habría sido manipulado para borrar información sensible - crédito El Arrozal/LinkedIn
Roberto Romero, fundador de El Arrozal, dejó la empresa en manos de sus herederos tras su fallecimiento - crédito LinkedIn

El informe elaborado por Franco detallaba cómo la compañía era objeto de saqueo de manera sistemática.

En la sección titulada “Plan financiero”, el auditor describía deficiencias severas en la gestión, como la carencia de personal calificado, la ausencia de controles sobre los recursos y la falta de un flujo de caja diario.

Además, el documento señalaba que uno de los accionistas utilizaba vehículos de su empresa de seguridad para retirar dinero en efectivo sin rendir cuentas.

El análisis financiero incluido en el informe mostraba el colapso de la empresa: una tabla comparativa de ventas entre 2023 y 2024 reflejaba caídas de entre el 34 % y el 191 % en los 17 almacenes de la sociedad en Bogotá.

Según el auditor, estas cifras constituían una prueba irrefutable del saqueo que estaba ocurriendo.

Entre las recomendaciones de Franco figuraban medidas drásticas para intentar salvar la empresa, como la venta de acciones, la búsqueda de un socio estratégico y la implementación de protocolos de seguridad para proteger las finanzas.

En el video se ve cómo el sicario alcanza a entrar, asesinar a Roberto Franco y escapar, antes de que cierre la puerta del parqueadero en donde ocurrió el atentado - crédito @DenunciasAntio2/X
En el video se ve cómo el sicario alcanza a entrar, asesinar a Roberto Franco y escapar, antes de que cierre la puerta del parqueadero en donde ocurrió el atentado - crédito @DenunciasAntio2/X

Sin embargo, ninguna de estas propuestas llegó a ser discutida, ya que el asesinato del auditor impidió la presentación formal del informe.

La auditoría fue solicitada por Bastidas, quien había adquirido el 46 % de las acciones de El Arrozal a través de la sociedad Dicomer S.A.S. y delegó la representación de su participación en Franco.

El propio informe señalaba que Bastidas también resultó perjudicado por los malos manejos dentro de la empresa.

Las tensiones entre los accionistas se intensificaron cuando Jonathan Romero asumió el control de la administración, una decisión rechazada por otros miembros de la familia.

En una asamblea, Fidelina Escobar denunció que Romero había obtenido el control de manera ilícita y que sus acciones perjudicaban a la compañía.