Gustavo Petro atribuyó la ola violencia en Medellín y Antioquia a la “junta del narcotráfico”: “Hay una oportunidad de paz”

El presidente aseguró que las nuevas organizaciones criminales serían más violentas y sanguinarias, razón por la que ha optado por abrir espacios de negociación con líderes bandas y grupos armados

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El presidente Gustavo Petro estuvo
El presidente Gustavo Petro estuvo presente en la Plaza de La Alpujarra en Medellín, en la que defendió la política de Paz Total - crédito Juan Cano/Presidencia

Ocho días después de que el presidente Gustavo Petro presidiera un evento en La Alpujarra, en Medellín, junto a líderes de bandas criminales y grupos armados, muchos de ellos sacados de prisión para asistir, el jefe de Estado volvió a referirse a la creciente ola de violencia y criminalidad en esa zona del país.

A través de su cuenta de X, el mandatario aseguró que, tanto en Colombia como en otros países de América, se han fortalecido los grupos criminales que estarían luchando por apoderarse de las economías ilícitas como el narcotráfico.

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“Es importante ver como los dialogos iniciados en la cárcel de Itaguí, Antioquia, donde la fiscalía debe tener un papel mas determinante, muestra una reacción, poco analizada en la prensa por su dogma antipetrista, de grupos y bandas de la anterior fase de la violencia barrial y rural ante una nueva realidad, el acercamiento al gobierno nacional que estos grupos proponen, tiene que ver mucho con la preocupación que sienten por la nueva violencia, que subrepticiamente avanza en Medellín, y yo diría que en Colombia y América: la aparición de una nueva violencia que debe enfrentarse a fondo (sic)”, escribió Petro.

Además, el presidente insistió en la existencia de una “junta del narcotráfico” con sede en Dubái, que reuniría a mafias de distintos países y orquestaría buena parte del tráfico de cocaína latinoamericana hacia Europa.

El presidente Gustavo Petro denunció
El presidente Gustavo Petro denunció que mafias globales coordinan la criminalidad en Medellín y Antioquia, y pidió alianzas internacionales para frenar su avance - crédito red social X

Según señaló el mandatario, líderes criminales y grupos armados han buscado acercamientos con el gobierno ante “una nueva realidad” marcada por el avance de organizaciones delictivas internacionales. Según informó el propio mandatario a través de su cuenta de X, la transformación de la criminalidad requiere la adopción de estrategias innovadoras y una cooperación global sin precedentes.

El presidente hizo hincapié en la influencia de “las organizaciones multinacionales del crimen”, las cuales estarían detrás del repunte de actos violentos, desplazando o subordinando a los actores armados tradicionales en ciudades y áreas rurales.

“Creo que los gobiernos más poderosos están obsesionados en su estrategia geopolítica, algunos, violentas, y dejan crecer un monstruo más.He denunciado la existencia de la junta del narcotráfico, que se había ubicado en Dubai, Emirato Árabes Unidos, y que congrega buena parte del comercio de la cocaína latinoamericana a Europa”, señaló Petro.

El jefe de Estado argumentó que esta estructura delictiva internacional asocia mafias “latinoamericanas, albanesas, italianas y otras”, y que dichas alianzas han llegado a infiltrarse en la política y los propios estados, subordinando en Colombia a actores como los frentes conocidos como “disidencias de Iván Mordisco”, al Clan del Golfo, y a varias bandas y oficinas regionales.

“Algunos políticos criminales usan estas organizaciones para asociarse en negocios y controlar poblaciones”, declaró el presidente. Además, aseguró que las características de esta “junta del narcotráfico” la asemejan a una multinacional del crimen, capaz de operar a través de regímenes financieros desregulados y mecanismos sofisticados de blanqueo de capitales.

Según Gustavo Petro, la violencia
Según Gustavo Petro, la violencia en Medellín se debe al accionar de organizaciones criminales transnacionales que operan desde Dubái y otras ciudades fuera de Colombia - crédito red social X

A lo largo de su intervención pública, Gustavo Petro reiteró que las estrategias convencionales resultan insuficientes ante este tipo de organizaciones, que, lejos de limitarse a prácticas terroristas de índole político, recurren a la “violencia bárbara para asegurar sus negocios ilícitos”.

Asimismo, describió estas actividades como “el detritus del capitalismo mundial y la degradación del mercado”, y enumeró los sectores que explotan: drogas ilegalizadas por la ONU, armas, mercenarios, prostitución (incluida la infantil), así como mercados asociados al “internet oscuro” y contenido extremo, pagado por “los megarricos del mundo”.

En palabras de Petro, este paisaje criminal convierte a ciertos territorios de Colombia, incluido Antioquia, en nodos estratégicos dentro de la geografía mundial del multicrimen.

El mapa del crimen trasnacionalizado se compone de rutas, puertos, flujos financieros globalizados, centros mundiales de lujo, organizaciones armadas y hasta secciones de estados”, continuó el mandatario.

Gustavo Petro atribuyó la actual
Gustavo Petro atribuyó la actual ola de violencia en Medellín y Antioquia a una red internacional de narcotráfico con sede en Dubai, señalando que se trata de un nuevo fenómeno criminal que supera las respuestas tradicionales - crédito red social X

En este contexto, enfatizó que “deben ser enfrentados en sus finanzas internacionales y para eso se necesita coordinación internacional de inteligencia policial y mucho análisis de redes financieras e inteligencia artificial”.

El nuevo nivel de criminalidad sería el que estaría facilitando al Gobierno nacional el trabajo de alcanzar acuerdos con las estructuras ilegales convencionales y así mejorar los índices de seguridad del país.

Más que por el análisis, sino por la experiencia misma en el territorio que se llena de visitantes extranjeros, varias bandas delincuenciales y guerrilleras derivadas de la anterior insurgencia, han tomado el camino del desmantelamiento y la desmovilización, ante su propio rechazo a la nueva realidad violenta, más bárbara y poderosa y con mandos en el exterior”, señaló.

En el escenario trazado por el mandatario, las estructuras armadas nacionales terminan reducidas a reclutar, muchas veces por la fuerza, a jóvenes y niños de los sectores más excluidos, mientras que las mayores ganancias “se van hacia los centros financieros mundiales”.

Nos quedamos con el pecado y sin el género y muchas poblaciones campesinas cultivadoras de hoja de coca y grupos armados en el campo y la ciudad ya no encuentran más perspectiva que la muerte. Así se abre una nueva oportunidad para el estado y la sociedad si abrimos caminos jurídicos y sociales para su desmantelamiento concertado”, remarcó el jefe de Estado al exponer el sentido de la participación del Gobierno en diálogos con bandas y actores armados, tanto en cárceles como en ciudades y zonas rurales.