Expresidente Santos calificó de improvisado el proceso de paz con el ELN

El Nóbel de Paz sostuvo que se desconocen los objetivos del grupo insurgente en la mesa de diálogo y cuestionó la falta de rigor del Gobierno Petro para lograr el cese del conflicto con esa guerrilla

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El premio Nobel de Paz
El premio Nobel de Paz 2016 y ex presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, habla durante uno de los eventos de la tercera jornada de la XIX edición del Hay Festival, hoy, en Cartagena (Colombia). EFE/Ricardo Maldonado Rozo

Nuevamente el expresidente y premio Nóbel de Paz, Juan Manuel Santos, volvió a cuestionar los procesos de paz que adelanta el Gobierno de Gustavo Petro con los grupos armados ilegales que delinquen en el país, tras una entrevista que le realizó la agencia española de noticias EFE, en medio de su participación, el fin de semana, en el Hay Festival que se realizó en Cartagena.

“Nos falta por lo menos información, o no nos la han dado, acerca de qué es lo que realmente buscan, qué es lo que quiere el ELN, a dónde quieren llegar en esa negociación, qué marco jurídico van a utilizar para que tenga la legitimidad nacional e internacional”, cuestionó.

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Para el que fuera presidente en los periodos 2010-2014 y 2014-2018, el futuro del proceso con esa guerrilla sigue siendo incierto mientras no se despejen esas incógnitas y se siga llevando de forma improvisada.

Para hacer la paz se requiere mucho rigor, mucho método, mucha planeación, yo hablo por lo que nosotros hicimos, el proceso con las Farc fue un proceso milimétricamente planeado, muy estudiado”, afirmó.

Recordó que para poder lograr que el extinto grupo subversivo abandonara la lucha armada, se requirió de un análisis pormenorizado de procesos similares que les permitiera no cometer los errores que los llevaron al fracaso.

“Eso nos llevó a un proceso muy bien diseñado donde teníamos plan A, plan B, plan C prácticamente en cada etapa. (...) No se puede improvisar”, señaló.

Se debe recordar que Santos, en su segundo periodo de Gobierno, tuvo acercamientos con el ELN , los cuales iniciaron en 2017 en Quito (Ecuador) y al año siguiente fueron trasladadas a La Habana (Cuba). Sin embargo, a pesar de la experiencia adquirida con las Farc, fracasó con ese proceso.

Tras un congelamiento durante los cuatro años de su sucesor, Iván Duque (2018-2022), los diálogos fueron retomados por el presidente, Gustavo Petro, que en campaña llegó a decir que en tres meses lograría que ese grupo insurgente abandonara la violencia.

No obstante, en la actual mesa de negociación se logró un cese al fuego bilateral de 180 días que venció el lunes 29 de enero, pero que se prorrogó por una semana. Pero persisten las dudas sobre la voluntad real de paz del ELN, cuyos máximos jefes subversivos indicaron que no tenían la intención de dejar las armas porque consideraban que el Gobierno no había solucionado los problemas políticos y sociales del país.

Precisamente la decisión provocó una ola de críticas, teniendo en cuenta que, según información a la que pudo acceder La W Radio, esa guerrilla no respetó el acuerdo y se le atribuyeron varios ataques a la población civil desde el 3 de agosto de 2023, cuando inició el cese al fuego.

Varios políticos expresaron su opinión al respecto en redes sociales, mostrando su indignación porque el Gobierno de Gustavo Petro continuaba conversando con el grupo armado.

Aunque el senador del Partido de La U, Antonio Correa, destacó el compromiso del jefe de Estado con la paz, que según él se evidenció con la decisión de extender el cese de hostilidades hasta el 5 de febrero. Sin embargo, mencionó que los subversivos debían cumplir con lo acordado, liberando a todas las personas que tienen retenidas ilegalmente.

“Para que el país crea en ellos, en su seriedad, como grupo ilegal comprometido con el país y con la paz, debe existir una liberación inmediata de todos los secuestrados y abolir esa práctica criminal”, detalló en su cuenta de Instagram.

De hecho, se tenía previsto que a partir del martes 30 de enero de 2024, debían comenzar con las liberaciones, so pena de que incurrieran en el delito de perfidia, afirmó el negociador del Gobierno Nacional y presidente de Fedegan, José Félix Lafaurie.

También cuestionó al jefe negociador de la guerrilla, Pablo Beltrán, quien aseguró que la organización insurgente estaba siendo blanco de ataques por parte de otros grupos. No obstante, sostuvo que el Gobierno no era responsable de proteger a sus integrantes de las acciones ofensivas de terceros. En ese sentido, precisó que sus declaraciones eran “descabelladas” y que estaban “lejos de la realidad”.