
La inseguridad en Bogotá no da tregua. El fin de semana se registraron una serie de hurtos en los Cerros Orientales, y entre las víctimas se encuentran el actor Juan Pablo Raba y el empresario Carlos Ríos Velilla, quienes cayeron en manos de un grupo de hombres que estaban delinquiendo en el sector de Las Moyas, sobre la Circunvalar.
Se presume que ambos fueron víctimas de la misma banda criminal, pues relataron que habían sido interceptados por al menos cinco hombres que, mientras transitaban por los cerros, los golpearon, intimidaron con armas cortopunzantes, los robaron y, en el caso de Ríos, lo retuvieron por más de seis horas.

Si bien las autoridades insisten en que los senderos de la ciudad están protegidos y hay un operativo permanente por parte de la dirección de Carabineros de la Policía Metropolitana de Bogotá, la situación parece no mejorar para los deportistas, quienes denuncian que lo ocurrido en los cerros no es un hecho aislado.
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Con lo anterior, la pregunta que surge es ¿quiénes están detrás de los hechos de inseguridad en esa zona de la ciudad? Para responder a la incógnita se debe tener presente que no hay una respuesta única pues la inseguridad en los cerros es un problema que “ha sido atacado por varias administraciones sin éxito”. Ante ese panorama, se tiene la postura de diferentes expertos que dan su opinión al respecto.
Por su parte, la Policía Metropolitana de Bogotá le dijo a El Tiempo que hechos como los ocurridos el fin de semana no se presentaban desde hace más de un año, razón por la cual no había evidencia sobre la presencia permanente de una estructura criminal que funcione desde la montaña oriental de la capital. “Se presume que pudo haber sido un grupo de delincuentes extranjeros que identificaron el factor oportunidad y accionaron los hurtos”, señaló un investigador de la Mebog.
Sin embargo, Néstor Rosanía, experto en seguridad y director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz, no está convencido de esa versión e indica que se trata de grupos ‘tradicionales’ que operan en sectores, como la Perseverancia, Pardo Rubio, el barrio San Luis y la Paz, en el centro de la ciudad, y “quienes conocen muy bien los cerros y las zonas montañosas”.
Si bien hasta ahora no se ha podido establecer su los robos están conectados y se trata de una banda criminal en especifico los expertos e investigadores señalan que podría tratarse de una migración del delito de los barrios de las localidades de Santa Fe y Mártires que conectan con el borde oriental de la ciudad. Con esa hipótesis está de acuerdo Hugo Acero, exsecretario de Seguridad de la ciudad, quien señala que las bandas que tienen incidencia en los cerros orientales son las mismas que delinquen en los barrios cercanos y conocen muy bien las dinámicas de los senderos, es decir, ellos saben quiénes suben y bajan y los horarios donde sería más oportuno cometer el delito.

Además, el exfuncionario apunta que hay que con los hechos del fin de semana, se debe tener en cuenta que podrían estar relacionados con un desvío de las víctimas de los senderos demarcados, lo que “dificulta el control de las autoridades”.
Aunque en la declaración se indicó que eran al menos 12 criminales los que habrían atacado a Raba y Ríos, Acero asegura que no se trata de una “milicia” o una “ejército” de ladrones que se tomaron el control de los cerros, sino, más bien, coincide con la teoría de la migración del delito focalizado en algunos barrios que bordean el cinturón oriental de la ciudad.
Un problema viejo que se salió de las manos
El general (r) Eliecer Camacho, excomandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, señaló que en los cerros de Bogotá se vienen ejerciendo controles y operativos de gran impacto desde hace varios años para desarticular bandas familiares que se dedican al hurto en los cerros y menciona como punto de operación de esos delincuentes el sector de Pardo Rubio. “En esa zona lideramos importantes operativos contra los famosos ‘Sayayines’ a quienes se les podría atribuir el asesinato de uno de nuestros tenientes en 2021, justamente cuando descubrió una de las cuevas en los cerros a donde los criminales llevan a sus víctimas”, explicó Camacho.
No obstante, los ‘Sayayines’ no son los únicos que están presentes en los cerros de Bogotá, ya que fuente enterada, que prefirió mantenerse en reserva, del sector seguridad reafirmó la teoría sobre las bandas ‘familiares’ que históricamente han hecho presencia en las partes altas de la ciudad. Destacó a dos estructuras particulares: el grupo criminal alias Familia, de la Perseverancia, y los ‘Kamikaze’, que fue desarticulada en 2016 y de la que quedaron algunos remanentes.

“Este sector se denominó el primer barrio obrero de Bogotá y a raíz de ello se generaron disputas entre familias, que con los años fueron normalizando dos conductas: la primera, la venta y distribución de estupefacientes y, por otro lado, el hurto de vehículos de gama alta que transitaban por la Circunvalar hacia los barrios de estrato cuatro y cinco” aseguró la fuente.
Por su parte, los datos de la Secretaría de Seguridad señalan que el conteo de hurtos a personas entre enero y septiembre de este año, comparado con el mismo periodo de 2022, en las cuatro localidades que tienen conexión con los cerros orientales (Mártires, Santa Fe, Usaquén y Chapinero) han aumentado 54,7%, 11,3 %, 1,6 % y 0,2 % respectivamente.
Por dónde se puede andar
En Bogotá y Cundinamarca, el Acueducto de Bogotá y la Corporación Autónoma regional (CAR) son los que determinan los senderos por donde se puede caminar. Según el primero, en Bogotá los senderos autorizados son: la quebrada La Vieja, a la que se ingresa por la avenida circunvalar con calle 71 con carrera 2 este; San Francisco, Vicachá, por la avenida Circunvalar con calle 19C; Guadalupe-Aguanoso, por la Choachí; kilómetro 11 y 12 quebradas por Choachí y La Serranía cerca de San Cristóbal Norte y el municipio de La Calera.
Desde la CAR se informa que los senderos para transitar son Guadalupe- Aguanoso; San Francisco Vicachá; 12 quebradas; kilómetro 11; quebrada La Vieja (3 tramos); Las Moyas; Santa Ana; Serranía y El Sapo San Rafael. De hecho, la Secretaría de Ambiente publica la oferta de caminatas ecológicas para que la ciudadanía conozca los espacios naturales, la fauna, flora y así aprenda de conservación ambiental y biodiversidad. Para ello, las reglas son claras, no se permite extraer material vegetal ni la fauna del lugar, no se puede consumir bebidas alcohólicas, sustancias psicoactivas, ni alimentar las especies del lugar. Siempre se debe caminar por los senderos demarcados de manera que las autoridades tengan la posibilidad de mantener vigilada la zona.
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