Problemas críticos que afectan la calidad, comodidad y seguridad de los usuarios de TransMilenio denunció la Personería

Los resultados son claros: Transmilenio no está acondicionado para usuarios con discapacidades o movilidad reducida

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La Personería
Imagen de referencia La Personería identificó que el sistema de transporte presenta limitaciones de accesibilidad para personas que requieren ingreso prioritario. De las 135 estaciones, se evidenció que en el 35% de ellas no se cuenta con personal que apoye el ingreso de personas que lo requieren- crédito Ministerio de Transporte

En un ejercicio de control, la Personería de Bogotá ha identificado una serie de problemas críticos que afectan la calidad, comodidad y seguridad de los usuarios del Sistema de Transporte Masivo Transmilenio.

Uno de los hallazgos más preocupantes es la falta de accesibilidad para personas con necesidades prioritarias, como mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con discapacidad. En el 31% de las estaciones no se proporciona personal de apoyo para facilitar el ingreso y la salida de esta población vulnerable. Además, en el 45% de los vehículos verificados, los usuarios que necesitan sillas azules no las encuentran.

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Las deficiencias en la señalización visual y auditiva también obstaculizan la movilidad de las personas con discapacidad. El 41% de los autobuses no tienen activados los avisos de proximidad a las estaciones o los anuncios auditivos no funcionan adecuadamente.

Este sistema, utilizado diariamente por más de dos millones de personas en la ciudad, enfrenta desafíos significativos que requieren atención inmediata, sobre todo en las 135 estaciones y los 9 portales que conforman de forma arterial el servicio de transporte público en Bogotá.

La Personería ha señalado la alarmante falta de mantenimiento en la infraestructura del sistema. Andenes, calzadas, alcantarillas, pisos y pasamanos presentan daños significativos. Varias estaciones tienen elementos faltantes o dañados, incluyendo láminas, barandas y pasamanos. Esta situación pone en riesgo la seguridad de los usuarios.

Un aspecto particularmente negativo es que en el 85% de las estaciones, las puertas laterales permanecen abiertas, aumentando el riesgo de accidentes graves. Las troncales Av. Eldorado, Américas y Autopista Norte son las más afectadas por esta deficiencia.

Por su parte, las aglomeraciones son un problema recurrente en las estaciones, especialmente en Toberín, Bosa, Calle 100, Olaya, Tintal y Perdomo. Más de 40 personas a menudo esperan buses en estas ubicaciones, lo que genera congestión y aumenta la incomodidad de los usuarios.

El personero de Bogotá, Julián Pinilla Malagón, enfatizó la importancia de abordar estas cuestiones urgentes. “La prestación del servicio público de transporte esencial debe cumplir con estándares de bienestar y comodidad, con un enfoque inclusivo para todos los usuarios del Sistema”, declaró. Además, hizo hincapié en que mejorar el sistema es esencial para la calidad de vida de los ciudadanos y debe ser una prioridad en la agenda pública del Distrito.

Para la Personería de Bogotá este ejercicio de verificación es trascendental, ya que “escuchar la voz de las personas que utilizan el sistema a diario es indispensable para enfocar acciones de mejora continua y sostenible”, según el Personero Distrital.

En resumen, el Sistema de Transporte Masivo Transmilenio de Bogotá enfrenta desafíos significativos en términos de accesibilidad, infraestructura y congestión. La Personería de Bogotá insta a tomar medidas inmediatas para garantizar un transporte público más seguro y cómodo para todos los ciudadanos.

No es la primera vez que la Personería de Bogotá hace un llamado de atención este año por las condiciones del sistema de transporte público, Transmilenio.

Según datos del Observatorio de Salud de la Secretaría Distrital de Salud, en marzo, en Bogotá contaba con 227.450 personas con diversas discapacidades permanentes. Las localidades de Suba, Kennedy, Bosa, Engativá, San Cristóbal, Usme, Rafael Uribe Uribe, Usaquén y Fontibón albergan a la mayoría de estas personas, además de que se reaizó una inspección de las estaciones de Transmilenio y los buses de tránsito rápido (BRT) destinados a garantizar la accesibilidad, y los resultados son preocupantes.

En el 40% de las estaciones visitadas no se encontraba señalética para orientar a las personas con discapacidad visual, auditiva, sordoceguera y aquellos sin formación académica. La ausencia de lenguaje inclusivo, como señas, braille o sonido, vulnera gravemente los derechos de esta población y obstaculiza su movilidad, según la Personería.

Además, en algunas estaciones se evidenció un deficiente estado de infraestructura, con láminas levantadas y huecos en el concreto del piso de los vagones. El mayor riesgo lo representan las puertas de ingreso a los articulados, que se mantenían permanentemente abiertas en el 98.4% de las estaciones visitadas, poniendo en peligro a las personas con discapacidad y a la ciudadanía en general.

Otro aspecto crítico fue la falta de cinturones de seguridad en el 10% de los articulados destinados a sillas de ruedas, lo que constituye una vulneración directa de los derechos de las personas con discapacidad física. Además, preocupó que en el 77.4% de los articulados, los usuarios no respeten las sillas azules designadas para uso preferencial, lo que podría indicar una necesidad de reforzar programas de educación ciudadana.