Jeff Bezos y Elon Musk lograron contratos de la NASA para llevar nuevamente al hombre a la Luna en 2024

Tres empresas competirán entre sí para hacerse del proyecto final. La primera etapa del programa durarían hasta febrero de 2021. Después de eso, la organización del gobierno podría decidir si procede con los tres socios o elige a dos de los tres

Fotografía del astronauta Buzz Aldrin en el alunizaje de 1969 (Neil Armstrong/NASA/Handout via REUTERS/File Photo)
Fotografía del astronauta Buzz Aldrin en el alunizaje de 1969 (Neil Armstrong/NASA/Handout via REUTERS/File Photo)

La NASA adjudicó este jueves contratos a tres compañías para que construyan naves espaciales capaces de llevar humanos a la Luna, iniciando una nueva carrera espacial para poner un hombre en la superficie lunar nuevamente. La última vez que un hecho de esta naturaleza había tenido lugar fue en la misión Apolo 17 en 1972.

Blue Origin, el equipo espacial de Jeff Bezos; Dynetics, una subsidiaria de Leidos, empresa de tecnología de la información con sede en Reston, Virginia; y SpaceX de Elon Musk ganaron los contratos, dando a la NASA tres opciones que competirían entre sí mientras la agencia estadounidense busca cumplir un ambicioso proyecto de la Casa Blanca de ubicar humanos en la Luna en el año 2024.

Boeing, que suele estar entre los principales contratistas de la NASA pero cuyo programa espacial ha experimentado múltiples reveses, también presentó una oferta, pero esta no fue seleccionada.

Jim Bridenstine, administrador de la NASA, dijo al Washington Post que sigue confiando en que la agencia espacial de EEUU será capaz de cumplir con el plazo de 2024, aunque informó que el primer vuelo del Sistema de Lanzamiento Espacial, el cohete construido por Boeing que lanzaría astronautas a la Luna, se retrasará de nuevo, esta vez hasta noviembre de 2021.

De todas maneras, afirmó que el anuncio de los contratos para los vehículos de alunizaje- los primeros contratos de naves lunares que la NASA ha otorgado desde la era Apolo de los años 60 - es un paso significativo para llevar rápidamente a las tripulaciones estadounidenses a la Luna y continuar trabajando en lo que la NASA espera que se convierta en una presencia permanente en la superficie lunar.

“Un alunizaje comienza a sentirse muy, muy real”, dijo Bridenstine. “Es muy emocionante. Ha habido muchos intentos de volver a la Luna desde 1972, pero ninguno se ha materializado”.

Elon Musk y Jeff Bezos, creadores de SpaceX y Blue Origin
Elon Musk y Jeff Bezos, creadores de SpaceX y Blue Origin

Para Blue Origin, la adjudicación del contrato es una gran victoria. Fundada en el año 2000 por el magnate Jeff Bezos, la empresa lleva años instando a la NASA a volver a la Luna y concretamente a su polo sur, donde los científicos han descubierto agua en forma de hielo.

La empresa ha estado lanzando su módulo de aterrizaje, llamado Blue Moon, desde 2017, y Bezos ha dicho que él mismo invertiría fuertemente en él. El año pasado, Blue Origin anunció que se asociaría en el proyecto con Lockheed Martin, Northrop Grumman y Draper: “Un equipo nacional para una prioridad nacional”, dijo Bezos al respecto. “Este es el tipo de cosas que son tan ambiciosas que deben hacerse con socios. Esta es la única manera de volver a la Luna rápido. No vamos a volver a la Luna para visitarla. Vamos a volver a la Luna para quedarnos.”

La NASA dijo que Blue Origin fue el que más lejos llegó con su proyecto y le concedió el mayor premio, 579 millones de dólares. Dynetics, que se ha emparejado con la Sierra Nevada Corp., recibiría 253 millones de dólares. SpaceX, que licitó su nave espacial, ganó 135 millones de dólares. Los contratos son para la primera etapa del programa y durarían hasta febrero de 2021. Después de eso, la NASA podría decidir si procede con los tres socios o elige a dos de los tres.

El premio fue el último de una serie de victorias para SpaceX, que está a punto de llevar a los astronautas de la NASA a la estación espacial el 27 de mayo. Bridenstine dijo que el cohete Falcon Heavy de SpaceX podría utilizarse para lanzar el hábitat y los elementos de potencia y propulsión de una estación espacial en órbita después de que se ensamblaran en tierra.

Aunque los astronautas sólo estarían en la superficie de la Luna durante unos días, como en el caso de Apolo, el objetivo sería estudiar la región alrededor del polo sur lunar para ayudar a la NASA a establecer una presencia permanente allí. La NASA está particularmente interesada en el hielo descubierto en los cráteres en sombra perpetua, y en cómo podría ser usado para sostener la vida e incluso ser convertido en combustible para cohetes.

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