Todo sucedió en Orlando, Florida. (Foto: Google Maps)
Todo sucedió en Orlando, Florida. (Foto: Google Maps)

Merly Kirkland no podía creer lo que le estaban diciendo.

La llamada del jueves tenía un mensaje sobre su nieta, Kaia Rolle. La niña de seis años había sido arrestada en su escuela de Orlando y estaba siendo llevada a una instalación juvenil.

"Dije, '¿qué quiere decir con que ha sido arrestada?'" Kirkland contó a WKMG el viernes.

El Departamento de Policía de Orlando dijo que ahora está investigando las acciones tomadas por Dennis Turner, el oficial de la escuela que arrestó a Kaia y a otro estudiante de ocho años en diferentes situaciones el mismo día de la semana pasada. Turner es acusado de no seguir la política del departamento con respecto a los jóvenes arrestados y fue suspendido de sus deberes a la espera de los resultados de una investigación interna, dijo Orlando Rolón, el jefe de la policía de Orlando, en un comunicado al Washington Post. De acuerdo con la política, todos los arrestos de menores por debajo de los 12 años necesitan ser aprobados por un supervisor, cosa
que Turner no obtuvo según la policía.

"Como soy abuelo de tres niños menores de 11 años esto es realmente preocupante para mí, dijo Rolón. "Nuestro departamento se esfuerza por dar un servicio profesional y cortés. Mi equipo y yo estamos comprometidos con superar los estándares y expectativas".

Turner no contestó a la solicitud de declaración hecha el domingo por la tarde.

Autoridades se negaron a identificar a los dos niños que fueron arrestados o a revelar detalles sobre sus casos, lo único que señalaron fue que ambos eran estudiantes en una escuela primaria local y eran acusados de delitos menores. Sus arrestos revivieron el debate sobre las políticas de vigilancia dentro de las escuelas, que estudiantes y defensores dicen está  generalmente dirigida hacia las personas de color o discapacitadas, dejando a los jóvenes esposados como parte de la rutina cotidiana.

Kirkland dijo a WKMG que Kaia asiste a la Academia Lucious & Emma Nixon, una escuela primaria adscrita al Distrito de Escuelas Públicas del Condado de Orange. La escuela y los oficiales de distrito no pudieron ser consultadas para comentar el domingo por la tarde.

El arresto de Kaia comenzó después de que la niña hiciera un berrinche en clase porque su apnea del sueño le impidió dormir lo suficiente la noche anterior, dijo Kirkland. El episodio resultó en un viaje a la dirección, donde un empleado de la escuela trató de calmarla.

"Ella tiene una condición médica que estamos trabajando para resolver", dijo Kirkland haber comentado a Turner. "Entonces el dijo '¿Condición médica? Y yo le dije "Tiene un desorden, apnea del sueño" y el contestó "Bueno, yo tengo apnea del sueño y no me comporto así".

Kaia fue arrestada y acusada de agresión, dijo Kirkland.

Pero, el oficial a cargo del traslado de Kaia confirmo que no se tenía la aprobación correspondiente y la niña fue regresada a la escuela antes de ser procesada en la institución juvenil, dijo la policía.

Un menor de ocho años que también fue arrestado el jueves fue procesado, liberado y entregado a uno de los familiares no mucho tiempo después. No es claro que fue lo que condujo al arresto del menor.

Turner llevaba 23 años como policía de Orlando antes de retirarse en junio de 2018, de acuerdo con el departamento. En 2016, Turner recibió una reprimenda escrita por excesivo uso de la puerta después de haber golpeado cinco veces a un hombre, atacando al sospechoso dos veces más cuando se encontraba en el suelo y ya no se resistía, de acuerdo con el Orlando Sentinel. La policía dijo que el hombre está asignado al Programa de Oficiales de Reserva, que de acuerdo con los reportes está conformado por oficiales retirados.

El arresto de los dos niños provocó tanto indignación generalizada como críticas pidiendo que Turner fuera disciplinado o despedido, mientras otros llamaron al Departamento de Policía de Orlando para que cambiara las políticas de menores.

Los oficiales auxiliares se han convertido en elementos fijos en las escuelas de todo el país después de la Masacre en Columbine, y están a cargo de la protección de los estudiantes de tiroteos masivos, pandillas y drogas, entre otras amenazas. Durante el periodo escolar 2017-2018, casi un 45% de las escuelas públicas tuvieron un oficial de recurso de medio tiempo o tiempo completo, de acuerdo con el reporte federal realizado por el Centro Nacional de Estadísticas de Educación en julio.

Sin embargo, en años recientes los defensores de la justicia penal han expresado su preocupación porque los oficiales escolares penalicen el mal comportamiento de los estudiantes que anteriormente era manejado por los maestros o administrativos de las escuelas.

Un estudio publicado en 2009 en el Journal of Criminal Justice encontró que las escuelas con oficiales de recursos tenían menos arrestos por posesión de arma y cargos por asaltos, pero describió que el número de arrestos por conductas desordenadas son "preocupantes".

"Para muchos jóvenes, especialmente aquellos de vecindarios socioeconómicamente bajos, la educación es un recurso invaluable para asegurarse un futuro brillante", dijo un estudiante.

"Negarles la educación por un disturbio menor en el salón de clases o por estorbar en el pasillo es inaceptable e injusta y limita permanentemente sus posibilidades de tener una mejor vida".

Los críticos también han señalado que los datos demuestran que los estudiantes provenientes de comunidades marginalizadas son desproporcionadamente castigados en las escuelas.

Los estudiantes negros representan el 15% del total de estudiantes inscritos durante el periodo escolar 2015-1016, de acuerdo con un reporte reciente de la Oficina de Derechos Civiles del Departamento de Educación. Pero constituyen el 31% de los estudiados referidos a la policía o sujetos a arrestos en las escuelas, dice el reporte. De manera similar, los estudiantes con discapacidad representan el 20% del total de personas inscritas y 28% de ellos han sido referidos o arrestados.

El viernes, Kirkland luchó para contener las lágrimas mientras describía la experiencia de Kaia al WKMG. Sentada cerca de un sofá, la niña de seis años calmó a su abuela.

"No llores", dijo la pequeña niña que usaba una playera polo color azul claro y falda azul marino.