Menos compañías están obligando a sus ejecutivos a retirarse a los 65 años

Por Jena McGregor

Guardar
Kenneth Frazier es el actual
Kenneth Frazier es el actual presidente ejecutivo de la farmacéutica Merck (Spencer Platt/Getty Images)

En Merck, la edad de jubilación no es lo que solía ser. Al menos para su CEO. Hace unos días, el gigante farmacéutico dijo que rescindía su política que obligaba a sus altos ejecutivos a retirarse a la edad de 65 años, y que su actual presidente, Kenneth Frazier, había aceptado permanecer en la compañía más allá de diciembre de 2019, cuando cumpla 65.

Al hacerlo, la compañía se sumó a una tendencia a la baja en las empresas que tienen edades obligatorias de jubilación para sus altos ejecutivos, según apuntaron expertos en dirección y sucesión corporativa. Impulsado por estándares de gobierno corporativo más fuertes y un posible cambio en la percepción pública de lo que debería ser una edad de jubilación adecuada, hoy en día, menos empresas tienen un requerimiento predeterminado de que los ejecutivos corporativos deban retirarse cuando lleguen a la mitad de sus sesenta.

Las cifras de tendencias históricas no son fáciles de obtener, pero Matteo Tonello, director general de The Conference Board, indicó que a principios de la década del 2000, alrededor de un tercio de las compañías tenía una edad obligatoria de jubilación para sus altos ejecutivos. Sin embargo, en su informe de 2017 de prácticas de sucesión de directores, solo el 19 por ciento de las empresas manufactureras, el 23 por ciento de las empresas de servicios financieros y solo el 7 por ciento de las empresas públicas no financieras y no manufactureras encuestadas exigieron a sus directores generales a retirarse al alcanzar cierta edad.

A veces, se elimina la edad obligatoria de jubilación para dar al ejecutivo actual un poco más de tiempo en el puesto, lo que podría allanar el camino para que un sucesor se prepare. En junio de 2017, el gigante 3M señaló que su junta directiva estaba renunciando a la edad obligatoria de jubilación a los 65 años para su entonces director, Inge Thulin, y luego nombró a un sucesor, el director de operaciones Michael Roman, a principios de este año.

Dichas políticas se establecieron originalmente cuando las juntas corporativas eran mucho más insulares, a menudo elegidas a dedo por el director ejecutivo.

"Estos resultados se introdujeron principalmente en los años noventa en respuesta a cierta evidencia empírica de la disminución del desempeño de los directores ejecutivos" que se quedaron en el trabajo durante mucho tiempo. "En los últimos veinte años, el gobierno corporativo se ha fortalecido y se ha transformado completamente. La necesidad de estas políticas ha disminuido claramente".

En una declaración pública, la directora principal de Merck, Leslie Brun, dijo que "la sucesión del CEO ha sido nuestra principal prioridad y eliminar la política de jubilación obligatoria permite que la junta tome la mejor decisión con respecto al momento de esta transición". Pamela Eisele, una portavoz de Merck, agregó en un comunicado que "este cambio acerca las políticas corporativas de Merck a los estándares de otras grandes corporaciones estadounidenses, que generalmente no tienen restricciones en la tenencia de los consejeros delegados según la edad y candidatos externos para cuando Ken Franzier se retire".

Frazier, un ex asesor de Merck que se convirtió en CEO en 2011, ha doblado el valor de las acciones de la compañía durante su mandato y supervisó el cambio de recursos de la compañía hacia su principal medicamento de inmunoterapia contra el cáncer, el Keytruda: También se convirtió en una voz moral en las corporaciones estadounidenses cuando, el año pasado, se retiró del consejo del presidente Trump cuando el magnate no denunció de manera inmediata y explícita a los supremacistas blancos que organizaron la manifestación en Charlottesville (Virginia) que resultó en actos violentos. Otros directores siguieron su ejemplo antes de que el consejo, finalmente, se disolviera.

"Ha tenido un gran éxito en los rendimientos para los accionistas y recibe una merecida atención por Keytruda", remarcó Jeffrey Sonnenfeld, decano asociado de la Escuela de Negocios Yale, sobre la gestión de Frazier.

Los expertos en sucesión corporativa dicen que los directores ejecutivos también se quedan en el trabajo durante más tiempo, ya que una buena economía y una fuerte rentabilidad del mercado proporciona a las juntas menos razones para apretar el gatillo.

"Una marea creciente levanta todos los barcos y en los buenos tiempos todos piensan que todo está bien", remarcó Jason Schloetzer, profesor de la escuela de negocios de la Universidad de Georgetown. "¿Por qué no continuar con el status quo?".

En el caso de Merck, el mandato de Frazier también es más corto que el promedio, que fue de nueve años en 2016, según los datos de sucesión de The Conference Board. Schloetzer, que ha trabajado con The Conference Board en su investigación, también agregó que los CEO han envejecido.

"Desde finales de la década del 2000, la edad promedio del director general en funciones ha estado subiendo ligeramente". "Esto es curioso dado el cambio en la composición del S&P 500, donde uno pensaría que los CEO más jóvenes (mediante la incorporación de nuevas compañías de tecnología) reducirían la edad promedio".

Aún así, los jefes ejecutivos más antiguos como Warren Buffett (88) de Berkshire Hathaway, Les Wexner (81) de L Brands y Fred Smith (74) de FedEx siguen en el puesto.

"Hemos restablecido el reloj en las barreras cronológicas de edad en todos los sectores", apuntó Sonnenfeld, señalando cómo la corta edad fue un factor en la elección de Trump o que la gente considera posibles contendientes para los comicios de 2020, como el ex vicepresidente Joe Biden.

Si bien las normas de jubilación pueden estar cambiando, existe una tendencia paralela a la presión de las compañías para que agreguen ejecutivos y directivos más jóvenes a la junta a medida que crecen las demandas de conocimientos digitales y experiencia tecnológica. Aquí hay una "yuxtaposición: uno de los problemas más comunes para los accionistas ahora es sobre diversidad de edad y diversidad de género (en la junta) y la necesidad de agitar las cosas y tener una mayor comprensión de las personas más jóvenes y las tendencias digitales".

Incluso si puede haber alguna evolución cultural en lo que la gente espera que sea un CEO (más joven o mayor, hombre o mujer, negro o blanco), Tonello dijo que la explicación más probable del cambio de las edades obligatorias de jubilación es el aumento de las juntas dispuestas a pedir explicaciones a los CEO y con un desempeño corporativo más fuerte.

En el caso de Merck, dijo, "la realidad es que quieren mantenerlo porque la compañía lo está haciendo bien. Sería una tontería hacer un cambio bajo estas circunstancias".