
¿Alguna vez te has parado frente a una tienda llena de copas de vino y sacudiste la cabeza? ¿O has mirado un catálogo de artilugios relacionados con el vino? ¿O simplemente googleaste "vasos para el vino"? Son situaciones un poco confusas. En el mercado hay vasos diseñados exclusivamente para beber Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay o Riesling. ¡Parece que cada vino quiere tener su propio vaso!
La exclusividad también se ve en los precios. Las copas pueden costar más de USD 100. Ves de moderno y verás cómo tu cuenta bancaria empieza a escasear al tiempo que empiezas a crear una colección de delicados vasos de cristal hechos a mano. Todo eso sin probar ni una sola gota de vino.
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Relájate. Si eres un simple principiante o un bebedor de vino amateur puedes vivir con una modesta colección de copas. Tener copas de tres tamaños diferentes, para el vino tino, para el blanco y para el espumoso, son suficientes. Incluso un vaso de un solo tamaño ya es suficiente. No es necesario tener que gastar una fortuna para encontrar la copa perfecta que dé al vino el respeto que se merece.

Una copa de vino es más que un simple vehículo para llevar esa bebida a nuestros labios. Su forma y su tamaño contribuyen al disfrute de ese trago. Debe ser claro, sin colores y sin grabados, para que así podamos evaluar el color del vino. Es por eso que solemos sostener el vaso por el tallo: las huellas dactilares grasientas acaban oscureciendo el color del vino y el calor de nuestras manos puede hacer aumentar la temperatura. No hay cosa más in que ver a una celebridad sosteniendo una copa de vino por el tallo.
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Vamos a introducirnos en el maravilloso mundo del vaso sin tallo. Tiene la ventaja de ser menos snob y más estable en el lavavajillas. También es más difícil que reciba un golpe en una mesa de llena de cosas. Para beber de forma ocasional está bien y deja claro que no tienes ninguna pretensión. Para las cenas más formales, o para beber vinos de alta gama, es posible que quieras utilizar las copas tradicionales.

El cuenco del vaso debe parecerse a un tulipán, más ancho en la base y más estrecho en el borde. La forma del borde, de hecho, hace que se concentre el aroma y ayuda a guiar al vino hacia tu paladar sin que se derrame por la camisa. La copas de Borgoña, tradicionales para vinos pinot noir y Chardonnay, tienen formas más anchas.
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Un recipiente más pequeño servirá para que los vinos más ácidos, como el Riesling o el Sauvignon blanco, dirijan el fluido a la punta de la lengua mientras que un vaso más grande y ancho hará lo propio con los tintos, como el Cabernet Sauvignon, al centro del paladar. Todo eso con la esperanza de equilibrar el sabor del vino y mostrarlo en su mejor momento. La compañía Riede, con sede en Austria, ha desarrollado este tipo de distinciones diseñando vasos diferentes para cada variedad y estilo de vino, contribuyendo a que tengamos la necesidad de comprar una gran cantidad de copas.
Riedel tiene varias líneas de vasos que pueden costar hasta USD 120 la unidad. Pero la versión Degustazione es mucho más barata y es la que utilizan los restaurantes, ya que tiene un costo de USD 10 por vaso. Otro fabricante de alta gama, también de Austria, es Zalto, y cada producto cuesta alrededor de USD 70. Estas copas son muy delicadas y se han convertido en las favoritas por muchos sommeliers. Por eso, muchos acostumbran a verlas en restaurantes de lujo.
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Un excelente vidrio para cualquier uso es el llamado The One. Se asemeja a la forma de un Zalto y cuesta alrededor de USD 15 dólares.
¿Y pare el vino espumoso? Todos brindamos por los novios con bebida espumosa barata en un vaso denominado coupé. Pero si quieres disfrutar de un buen champán durante una comida, deberías pensar en invertir en copas de vino espumoso en forma de tulipán, más que en la forma de una flauta. El uso de este vaso puede hacer que pierdas algunas de las burbujas, pero ganarás en la apreciación del sabor.
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Entonces ¿qué copa de vino deberías comprar? Pues busca algo que se acomode a tu mano y a tu billetera. Si bebes vino de forma ocasional, un solo tipo de copa ya te servirá. Si eres un bebedor habitual piensa en con comprar una copa para los tintos y otra para los blancas, y quizás otra para los espumosos. Recomiendo que el gasto en una copa sea más o menos el mismo que el precio promedio de una botella de vino. Si eres un coleccionista y bebes cosas caras, invertir en copas finas tiene sentido: el cristal más elegante te ayudará a encontrar los matices por los que estás pagando.
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