Una llamada transformó una amistad de 22 años en un romance de película

Por Megan McDonough

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Desde el momento en el que Liz Gaskins vio por primera vez "La boda de mi mejor amigo" odió el final de la película.

La comedia romántica de 1997 protagonizada por Julia Roberts cuenta la historia de una mujer que descubre que está enamorada de su mejor amigo y planea ganar su afecto para terminar saboteando los planes de casamiento de su prometida interpretada por Cameron Diaz.

¿Por qué entonces Liz odia el final del largometraje? Porque le recuerda a su propia historia con su mejor amigo llamado Worth Civils.

«Siempre repasaba el final de la película y pensaba "Así es como acabará: yo soy Julia Roberts… él encontrará a su Cameron Diaz y terminaré yendo a su boda"» compartió Liz.

Pero había algo en la trama que no pudo prever: una llamada sorpresa del amor de su vida pidiéndole que sea la protagonista de la película.

Liz Gaskins se casó con
Liz Gaskins se casó con Worth Civils en la iglesia episcopal de San Pablo en Beaufort, Carolina del Norte el 10 de junio de 2017. La pareja compartió una amistad de más de dos décadas (Jaclyn Morgan Photography)

Los caminos de la pareja se cruzaron por primera vez en 1994. Comenzaron siendo compañeros del secundario en Greenville, Carolina del Norte cuando Liz decidió "hacerse amiga" de Worth, el chico nuevo que se había mudado de Morehead City a mitad de semestre. Durante la clase de Historia, lo invitó a compartir mesa en el receso de almuerzo. La amistad surgió rápidamente y los unió su pasión mutua por perseguir tormentas, Seinfeld y el equipo de baloncesto de la Universidad de Carolina del Norte.

Promediando la escuela secundaria Worth ya era parte del círculo de amigos íntimos de Liz y viceversa. "Puedo hablar con ella sobre cualquier cosa" dijo. "Es muy accesible, resulta fácil conversar con ella, no tiene aires de nada y probablemente es la persona más humilde que conozco".

Ella le pidió que la acompañara al baile de debutantes y el la invitó al evento de graduación como su cita oficial. Bailaron lentos de R. Kelly como "Creo que puedo volar".

Sin embargo, ninguna de las dos noches terminó con un beso. A pesar de que Liz sentía algo por Worth, la relación nunca paso de ser más que una amistad.

«Algunas noches pensaba "Tal vez, solo tal vez hoy pasará"»

Pero nunca sucedió.

Ambos ingresaron a la Universidad de Carolina del Norte donde su conexión – y el afecto de Liz – continuó creciendo. Durante la primavera de su primer año de cursada, ella decidió tomar el toro por las astas y le preguntó finalmente si en algún momento consideró hacer de su relación platónica una romántica.

La pareja durante el baile
La pareja durante el baile de debutantes de Liz en septiembre de 1998. (Cortesía de Liz Gaskins)

Worth dijo que no.

"Simplemente no pensaba en tener una relación en ese momento" aclaró.

Su rechazo la golpeó duro, pero Liz decidió ignorar su dolor para preservar la amistad. "Estuve enojada como por una semana y luego las cosas volvieron a la normalidad".

Continuaron siendo amigos cercanos y asistían a las mismas clases, eventos deportivos y fiestas hasta que luego de graduarse se embarcaron en distintos caminos. Worth se instaló en Nueva York, donde compartió un apartamento con un grupo de amigos y consiguió un trabajo como redactor para el Wall Street Journal.

"Básicamente vivió en una fraternidad, motivo por el cual se demoró tanto en sentar cabeza" dijo Liz, quien permaneció en Carolina del Norte y rebotó entre varias ciudades antes de mudarse a Alexandria en 2006. ¿Quién la ayudó a empacar y mudarse en carro por la Inter Estatal 95?

Worth, obviamente.

Continuaron llevando vidas separadas pero en contacto vía correos electrónicos y llamados además de que siempre celebraban grandes acontecimientos juntos. Regularmente asistían a bodas, cumpleaños y eventos familiares como sus respectivas citas, pero siempre bajo la categoría de amigos.

"Liz se encontraba siempre junto a mi y mis sobrinas me preguntaban si ella era parte de la familia" Worth aseguró.

Pero durante sus frecuentes y a menudo extensas charlas existía un tema que siempre evitaban tocar: las relaciones.

"Nunca nos gustó que el otro saliera en citas, no era algo de lo que conversábamos" dijo Worth, hoy un escritor senior para el Capital Group de Georgetown. "Quería contarle y ella a mi, pero sabíamos que lo mejor era no hacerlo. Creo que ambos deseábamos en secreto que no funcionaran esas relaciones".

Mientras Worth disfrutaba de su soltería en Nueva York, más de una década de apartamentos, trabajos y relaciones cambiantes le hizo desear algo de estabilidad.

"Todos comenzaron a sentar cabeza, se mudaron de la ciudad con sus novias y lentamente todo comenzó a derrumbarse" él dijo.

Se encontró deseando algo, o precisamente a alguien para que esté a su lado de manera permanente.

"Siempre que salía con otras chicas, terminaba comparándolas con Liz" Worth dijo. "No podía imaginarme con nadie más".

Por dos años, ocultó sus sentimientos por miedo a destruir su amistad. Pero finalmente en diciembre de 2015, luego de recibir consejos de sus amigos y familiares, decidió dejar de lado sus temores y confesó lo que realmente sentía durante una conversación telefónica.

Citando a la película protagonizada por Julia Roberts "Si amas a alguien, díselo en ese momento… Fuerte y claro".

Cuando Liz levantó el teléfono escuchó cómo su voz se quebró y pensó que lo peor había sucedido, una muerte en la familia. Pero definitivamente no estaba preparada para lo que vendría.

"Te amo y quiero estar contigo siempre" le dijo Worth. "La llamada en si misma pudo haber sido impulsiva, pero los sentimientos no".

"Cuándo tomas una decisión de semejante envergadura a esa edad, básicamente estás haciendo una propuesta de matrimonio".

Liz, completamente aturdida, le pidió algo de tiempo para procesar la noticia. El momento elegido no era el mejor dado que se encontraba en una relación con alguien.

"Honestamente, tuve que atravesar un duelo" admitió Liz. "Pasé del odio al enojo, la reflexión y el reconocimiento de que esto era realmente lo que quería para mi vida y con quien quería pasarla".

Cuanto más lo analizaba, más segura se sentía. "una vez superé el shock inicial, se transformó en un elección fácil".

Liz terminó con su otra relación y comenzó a salir a la distancia con Worth. Luego de besarse durante el fin de semana del Día de los Caídos, la relación se oficializó.

A pesar de que el proceso de ajuste de una relación amistosa a una romántica por momentos fue incomodo, disfrutaban descubrir nuevas cosas de cada uno como sus shows de televisión favoritos y qué cereal comían por las mañanas.

"Él tomo su camino y yo el mío lo que nos permitió desarrollarnos como adultos, profesionales y simples seres humanos" Liz dijo, hoy convertida en directora de la Organización de Innovación Biotecnológica. "El hecho de que pudimos reencontrarnos luego de todo lo que pasamos nos hizo una dupla más fuerte".

Cinco meses más tarde, Worth le propuso matrimonio mientras recorrían las montañas de Catskill durante un viaje de fin de semana por Hudson, NY. El paseo fue más demandante de lo que la pareja esperaba, y ambos estaban exhaustos y hambrientos al momento de llegar a la cima.

Pero Worth tenía una misión, y en un punto panorámico se arrodilló para hacer la gran pregunta. Liz, sin aliento, aceptó con un gesto aprobatorio.

"Fue tierno y perfecto, todo lo que una podía esperar pero inmediatamente después le pedí que por favor comiéramos nuestros sandwiches de pavo" recuerda Liz entre risas.

Tres semanas más tarde, Worth abandonó Brooklyn y se mudó con Liz a Alexandria.

(Jaclyn Morgan Photography)
(Jaclyn Morgan Photography)

El 10 de junio de 2017 la pareja se casó en la iglesia episcopal de San Pablo en Beaufort, Carolina del Sur. Un trío de cuerdas tocó cuando la novia ingresó luciendo el velo de la madre de Worth. Los ojos del novio se llenaron de lágrimas. Al cierre de la ceremonia, familiares y amigos, que habían alentado la unión por años, comenzaron a llorar de la emoción y aplaudieron.

Luego, la pareja y sus 200 invitados celebraron en el Dunes Club de Atlantic Beach, donde el novio es miembro. Se tomaron fotos y compartieron tuits sobre la celebración utilizando el hashtag #WorththeWait o "valió la pena la espera" en español.

Semanas más tarde la pareja continuaba asombrada por el final estilo Hollywood de su historia.

"Lo ves en el TV o en las películas, pero nunca crees que la trama de la pantalla se convertirá en la historia real de tu vida" Liz dijo. "Siempre tuve la esperanza, pero nunca pensé que las cosas fueran a terminar así. Finalmente tengo todo lo que siempre soñé".