En el auge de la IA en San Francisco, una primera cita se ha convertido en una entrevista de trabajo

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Mehul Agarwal, an artificial intelligence start-up co-founder, showing his Hinge profile in his home in San Francisco, Sept. 25, 2026. When there is AI to build, who has time for romance? Techies are going out less and expecting more on each date Ñ including a family health history. (Kelsey McClellan/The New York Times)
Mehul Agarwal, an artificial intelligence start-up co-founder, showing his Hinge profile in his home in San Francisco, Sept. 25, 2026. When there is AI to build, who has time for romance? Techies are going out less and expecting more on each date Ñ including a family health history. (Kelsey McClellan/The New York Times)
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SAN FRANCISCO -- Mehul Agarwal, cofundador de la empresa emergente de inteligencia artificial Koyal, tiene un objetivo: encontrar una esposa antes de hacerse rico.

Este joven de 24 años dice que quiere que lo amen antes de que llegue el dinero, para no tener que cuestionarse nunca si a su pareja le es atractivo él o su éxito; pero tiene exigencias rigurosas.

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Una posible novia debe ser inteligente, "alguien que haya estudiado en Stanford o en MIT sería ideal", expresó Agarwal. Tiene que estar bonita, un término que cuida distinguir de "sexy", que considera superficial. Debe ser amable y tener una gran personalidad, "algo que es muy, muy difícil de encontrar aquí en San Francisco", afirmó. Por último, ella también tiene que sentir lo mismo por él.

Agarwal se mudó a San Francisco hace un año cuando su empresa de producción cinematográfica basada en IA, que ha recaudado 3,4 millones de dólares, se unió a la aceleradora de empresas emergentes Y Combinator. Este año, ha tenido unas cuantas citas. En una de ellas, que tardó dos meses en programarse, según contó Agarwal, tanto él como su cita se sentían agotados por sus trabajos --ella también trabajaba en una empresa emergente de IA-- y están tan acostumbrados a las charlas triviales profesionales que la noche se sintió menos como una cita y más como una reunión para hacer contactos.

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"Lo que les digo a mis papás es que, si para cuando tenga 28 años no he encontrado a nadie, me encantaría entrar al mundo de los matrimonios arreglados", dijo Agarwal, quien nunca ha tenido novia.

El auge de la IA en San Francisco ha atraído a una ola de jóvenes ambiciosos que están transformando la vida amorosa de la ciudad. Muchos comentaron que los fundadores de empresas emergentes y los ingenieros salen menos porque trabajan más, mientras intentan desarrollar productos de IA y forjar una fortuna. Por lo mismo, cuando tienen una cita, la abordan con una mentalidad de alto riesgo, algo que hace que un primer café se sienta como una entrevista de trabajo de etapa final.

"No necesitas saber si tienen antecedentes de cáncer en la familia, ni saber en la primera cita si realmente quieren tener tres hijos", dijo Sina Hartung de 29 años, cofundadora de la empresa de tecnología de salud basada en IA Eureka Health, a quien el mundo de las citas en San Francisco la acabó desesperando." Ahí vivió tres años antes de mudarse a Nueva York en agosto.

Esta intensidad se refleja en las personas que buscan pareja y evalúan a sus candidatos según sus fijaciones, mismos que delegan los mensajes a los chatbots y a los asesores de citas que cobran miles de dólares al mes para traducir el romance al lenguaje de una empresa emergente.

Los fundadores "no quieren perder el tiempo, así que solo se va a una cita cuando realmente sientes que hay algo que explorar", dijo Agarwal, quien trabaja largas jornadas. Muchos empleados de empresas emergentes de IA mantienen horarios "996" --de las 9 a. m. a las 9 p. m., seis días a la semana--, una norma que se tomó prestada del ámbito tecnológico de China.

Joyce Zhang de 32 años, una asesora de citas en San Francisco que cobra 5000 dólares al mes, trabaja exclusivamente con fundadores de empresas tecnológicas, según dijo. Es exgerente de producto en la empresa de pagos Stripe y actualmente asesora a sus clientes usando el vocabulario tecnológico con el que ellos se sienten familiarizados: la "parte superior del embudo" (el grupo inicial de prospectos) y la "tasa de conversión" de las citas que realmente se concretan.

Sus clientes abordan las citas como cualquier problema que se resuelve con dinero, dijo Zhang. Algunos han vinculado los datos de sus aplicaciones de citas a hojas de cálculo para dar seguimiento a las parejas potenciales; otros se obsesionan con burlar los algoritmos de las aplicaciones.

Los clientes también contestan a sus posibles citas a través de chatbots de IA como ChatGPT, comentó. Algunos comparten todo su historial de citas con ChatGPT y le piden al chatbot que analice los patrones. En esos casos, dijo Zhang, dedica las mentorías a animar a los expertos en tecnología a confiar en su intuición. Su trabajo, dijo, es ayudarlos a superar los "puntos ciegos".

Amanda Chung de 25 años, que trabaja en la empresa emergente de IA Nectar Social, está soltera y sale con gente de manera informal. Recién salida de una relación larga y sin ganas de comprometerse, comentó que la mayoría de los hombres que había conocido en San Francisco buscaban algo serio "aunque aún no estuvieran listos para ello".

Un fundador con el que salió durante unas semanas solo quería que se vieran después de las 10 de la noche debido a su horario de trabajo. Otro pasó una noche haciéndole preguntas sobre su trabajo y su estilo laboral, "como si estuviera tachando una lista de requisitos", expresó.

Las opciones eran tan poco inspiradoras que al final decidió inactivar su cuenta de Hinge. "Me quedé como: "Ah caray, ¿en serio es eso todo lo que hay?"", dijo Chung.

San Francisco tiene desde hace tiempo la fama de albergar un grupo de solteros veinteañeros, en su mayoría hombres y nerdos, y muchas de sus residentes han popularizado la frase: "Las probabilidades son buenas, pero la mercancía está muy rara".

La ciudad tiene aproximadamente 106 hombres por cada 100 mujeres, en comparación con unos 98 hombres por cada 100 mujeres a nivel nacional, según la Encuesta de la Comunidad Estadounidense de la Oficina del Censo. Dowell Myers, que estudia los cambios demográficos en la Universidad del Sur de California, señaló que es posible que las recientes llegadas relacionadas con la IA aún no se reflejen en los datos del censo, que tienen un retraso de aproximadamente dos años.

En algunos rincones de San Francisco, los jóvenes solteros se están volviendo creativos con las citas. Un sábado por la noche en Kilowatt, un bar en el barrio de La Misión, la gente se amontonó para un evento llamado "Date My Ex" (Sal con mi ex), en donde los participantes promocionaban desde un escenario a alguien que amaban en cinco minutos o menos con una presentación de diapositivas. Los asistentes llevaban etiquetas con sus nombres y agitaban corazones de papel en palitos cada vez que una presentación daba en el clavo, como postores en una subasta de los ex de otras personas.

Un presentador calificó en un gráfico de barras al amigo que había ido a promocionar con "la experiencia promedio de una cita". Otra diapositiva decía: "1.80" (pero su cabello le agrega 2, así que más o menos 1.82)" y "trabaja en tecnología (pero no lo hace feliz)".

Otra presentación más se centró en Joe Berusch de 27 años, quien mantiene "un pie fuera" del mundo de la tecnología. Dijo estar convencido de que las personas que se toman las citas muy en serio y preguntan sobre los antecedentes médicos familiares en una primera cita son una minoría local muy escandalosa. La inteligencia artificial ha hecho que muchas de las tareas de la vida adulta sean tan sencillas que la gente espera que las citas funcionen de la misma manera, pero es "fundamentalmente" lo contrario, afirmó.

El evento "Date My Ex" fue parte de la serie "Date My Friend" (Sal con mi amigo/a), que organizó Annalise Wulf de 25 años y dos amigas, como una crítica irónica a los requisitos extremos de las citas en San Francisco y como una alternativa a las aplicaciones de citas.

"La gente en San Francisco trabaja muy duro, tiene jornadas laborales increíblemente largas, especialmente en la cultura de las empresas emergentes", dijo Wulf. "Así que incluso para salir con alguien, si no se siente increíble, si no saltan chispas desde el principio, simplemente toma tiempo desarrollar esas cosas y no creo que muchos en San Francisco tengan el tiempo para hacerlo".

Agarwal, por su parte, sigue buscando a alguien que cumpla con sus exigencias. La candidata más prometedora de este año no funcionó debido a su agenda. Tuvieron dos citas antes de que él se fuera tres semanas a la India, donde su empresa emergente realiza gran parte de los negocios. Luego pasó cinco días en Los Ángeles. Después hubo más viajes.

"Necesito estar realmente seguro y no la conozco lo suficiente como para arriesgarme así", dijo.

Eso le da tres años y medio para encontrar al amor de su vida antes de dejar la búsqueda en manos de sus padres.

Mehul Agarwal, cofundador de una startup de inteligencia artificial, muestra su perfil de Hinge en su casa de San Francisco, el 25 de septiembre de 2026. (Kelsey McClellan/The New York Times)

Evento "Date My Friend" en el Kilowatt Bar de San Francisco, el 17 de octubre de 2026. (Gabriela Hasbun/The New York Times)

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