
Inicialmente, la mujer conocida como "Jane Doe" se sintió avergonzada por lo sucedido en una fiesta de fraternidad en 2024, pero pronto llegó a la conclusión: "Fui agredida".
En octubre de 2024, aproximadamente una semana después de una fiesta de la fraternidad Chi Phi en la Universidad de Cornell, la estudiante de segundo año que llegaría a ser conocida como Jane Doe leía un foro en línea sobre la vida griega cuando se encontró con una publicación que la dejó pasmada.
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"¿Los hermanos de Chi Phi son Crips o Bloods? Porque escuché que han estado haciendo mucho 'gang banging'", había escrito alguien. ("Gang bang" es un término que se usa para describir tanto las actividades violentas de una pandilla como una violación en grupo).
"Se drogan y vi*laron en grupo a una estudiante de segundo año", dijo otro usuario. "Denúncienlos".
Desde la noche que comenzó el 19 de octubre de 2024, Jane Doe había contado los eventos de esa noche a sus compañeras de dormitorio sin identificarse como víctima de una violación. Había intercambiado mensajes de texto amistosos con hombres a los que más tarde acusaría de agresión. Había escuchado comentarios poco halagadores sobre sí misma por parte de los chismes de estudiantes universitarios.
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Luego leyó esas palabras.
"Esa fue la primera vez que escuché que el relato cambiaba, que yo no era una ramera y que fui agredida", dijo Jane Doe a los investigadores, según documentos de una revisión de la universidad de las acusaciones obtenidos por The New York Times.
Esos registros, sobre los cuales no se había informado anteriormente, ayudan a iluminar un caso que ha horrorizado al país y ha sumido en crisis a una de sus instituciones de élite. Arrojan luz sobre el periodo crucial de tres semanas entre la fiesta de fraternidad y la decisión de Jane Doe de llevar su historia a la policía del campus, con lo que acusó a diversos miembros de la fraternidad de agresión sexual y alegó que fue coaccionada para tomar ketamina.
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Los hechos concretos de lo que pasó después de que presentara sus acusaciones ya son bien conocidos: el fiscal de distrito del condado de Tompkins, Nueva York, Matthew Van Houten, revisó su denuncia y se negó a presentar cargos penales al decir que no había pruebas suficientes para hacerlo. Jane Doe presentó una queja que dio lugar a al menos una decena de audiencias por parte del comité del Título IX de la escuela, cuya función es garantizar el cumplimiento de las leyes federales de derechos civiles.
El 16 de septiembre, Jane Doe también presentó una demanda contra siete hombres, y los acusó de agresión sexual. Los abogados de al menos tres de los hombres acusados han negado en gran medida cualquier delito penal; otros aún no han hecho declaraciones públicas.
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Lo que no se sabía de manera pública, hasta ahora, eran los expedientes detallados que se recopilaron durante los procedimientos privados del Título IX: cientos de páginas de correos electrónicos, mensajes de texto, fotografías y entrevistas con Jane Doe, sus amigos y aquellos a quienes acusó.
Tomados en conjunto, los documentos originales esbozan el paso de Jane Doe de ser una estudiante de segundo año desconocida a convertirse en la encarnación de otro intenso y doloroso diálogo sobre la agresión sexual y el consentimiento en Estados Unidos. (Aunque Jane Doe está identificada en los documentos, el Times omitirá su nombre).
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Algunas mujeres a su alrededor, muestran los documentos, se apresuraron a decir que veían los eventos de la noche del 19 de octubre como una agresión sexual. Pero Jane Doe, revelan las entrevistas y los mensajes de texto, al principio pareció lidiar con la vergüenza, la humillación y las preocupaciones sobre su reputación antes de comenzar a considerarse una víctima de agresión.
"Realmente no recuerdo que ella mencionara en algún momento que hubiera dicho que sí a cualquier cosa de lo que ocurrió", dijo una de sus compañeras de cuarto sobre las primeras horas después de que Jane Doe regresara a casa la mañana del 20 de octubre, según los archivos del Título IX, que se recopilaron como parte del proceso formal de la escuela para investigar acusaciones de acoso y agresión sexual.
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Página tras página, los documentos resultan en una lectura difícil, que vacila entre el alegre lenguaje abreviado de los estudiantes universitarios --comentarios sobre el gimnasio, Snapchat, la vida en las fraternidades y hermandades-- y los duros detalles de una posible agresión en grupo que la víctima parecía estar procesando en tiempo real.
Desde el inicio, el caso ha parecido funcionar como un referéndum sobre muchas preguntas desconcertantes acerca de lo que significa ser una mujer joven en un campus universitario, incluso en un campus tan prestigioso como el de Cornell: ¿A quién se le cree y a quién se le protege? ¿Qué tan efectivo es el Título IX? ¿Ha cambiado algo realmente?
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Para Jane Doe, sugieren los registros, la primera tarea fue darle sentido a lo que le había pasado.
'De forma traumática'
A las 3:05 a. m. del 20 de octubre de 2024, una de las compañeras de cuarto de Jane Doe le envió un mensaje de texto.
"¿Vienes a casa esta noche?", preguntó.
Cuatro minutos después, Jane Doe le respondió por mensaje de texto que no sabía.
La compañera de cuarto se fue a dormir, le diría a los investigadores. Cuando se despertó a las 11 a. m., subió una foto de su habitación vacía a Snapchat. "Solo yo regresé a casa", escribió en la publicación.
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Alrededor de las 11:15 a. m., dijo, Jane Doe llegó a casa, todavía con sus "botas grandes y vestido pequeño" de la noche anterior, según la compañera de cuarto. Había consumido ketamina y había tenido relaciones sexuales con varios hombres, les dijo a sus dos compañeras de cuarto. Una compañera de cuarto dijo a los investigadores que Jane Doe aún no usaba la palabra "violación" o "agresión".
Parecía que estaba "en estado de shock", dijo su otra compañera de cuarto más tarde a los investigadores, "sin entender realmente la gravedad de lo que decía".
Al día siguiente, el 21 de octubre, Jane Doe consultó a su "hermana mayor" --una mujer designada como mentora-- en la hermandad Tri-Delta de Cornell, y le dijo que circulaban rumores de que era una "zorra". La hermana mayor, estudiante de tercer año en Cornell, dijo a los investigadores que Jane Doe agregó con una risa que "lamentablemente son ciertos".
"Solo por experiencias personales, me di cuenta de que lo que le pasaba era que aún no había procesado lo sucedido ", dijo la hermana mayor a los investigadores.
Ese mismo día, Jane Doe recibió un mensaje de texto de Jonathan Newell, uno de los hombres a los que más tarde acusaría de agresión sexual.
"Solo quería disculparme por cómo sucedieron las cosas la otra noche", escribió Newell. Luego dijo que tanto él como Matthew Ingalls, otro de los hombres a los que luego acusaría de agresión, se sentían muy mal por haber estado demasiado bajo los efectos de las drogas y el alcohol como para "detenerlo y echar a la gente antes de que se saliera de control".
Jane Doe respondió y lo tranquilizó.
"Al fin y al cabo, nada de lo sexual fue ilegal y honestamente me gustó mucho estar contigo y matt", escribió.
Un abogado de Newell no respondió a las solicitudes de comentarios. Un abogado de Ingalls se negó a hacer comentarios.
Al día siguiente, el 22 de octubre, Jane Doe programó una cita en Cornell Health para ver a un médico porque había contraído una infección del tracto urinario y quería que le hicieran pruebas de enfermedades de transmisión sexual. Le dijo a la doctora que contrajo la infección urinaria "de una forma traumática", según una transcripción de su conversación con los investigadores.
"En realidad no le dio seguimiento a eso", dijo Jane Doe sobre la doctora. "Solo sugirió que fuera a terapia".
'Di que no pasó'
El 23 de octubre, Jane Doe le envió un mensaje de texto a Ingalls.
"Bro", escribió, "todo el mundo lo sabe".
Dijo que el episodio estaba "ARRUINANDO mi vida temporalmente" y que su reputación había sido destruida. Dijo que lo único que podía hacer era "dormir y llorar todo el día".
Según los documentos, Ingalls le aseguró que todo pasaría pronto, y señaló "lo rápido que se propagan las tonterías en esta escuela", y dijo que ella no tenía "nada de qué avergonzarse".
"Tienes razón", escribió Jane Doe. "Mejorará".
La hermana mayor de la hermandad de Jane Doe recibió un mensaje de texto esa semana: "¿Has escuchado el rumor sobre tu hermana menor?".
Mientras tanto, Jane Doe le había dado instrucciones estrictas a una de sus compañeras de cuarto: "Si alguien pregunta sobre esto", dijo, según el testimonio de la compañera de cuarto, "di que no pasó".
La compañera de cuarto estaba claramente preocupada. Al principio, dijo, Jane Doe "medio lo relataba como si fuera una locura que había hecho".
"A medida que pasaron los días", continuó la compañera de cuarto, "creo que de algún modo se dio cuenta de que era algo malo. Y de que realmente no disfrutó su tiempo allí".
El 25 de octubre, Ingalls le envió un mensaje de texto a Jane Doe: "¿Estás bien?".
Jane Doe respondió que Newell "definitivamente le había contado a la gente".
Días después, le envió a Ingalls una imagen de la publicación del foro que acusaba a Chi Phi de violación en grupo.
"???", escribió.
"Ridículo", escribió Ingalls. "Voy a denunciar eso".
Desinvitada de la fiesta
A medida que se acercaba Halloween, dijeron a los investigadores las compañeras de cuarto de Jane Doe, su comprensión de lo que le había sucedido parecía haber cambiado.
Alrededor del 28 de octubre, Ingalls hablaba por teléfono con Jane Doe y, según una de sus compañeras de dormitorio que dijo que escuchó por casualidad la conversación, él se disculpó con ella. Pero en lugar de asegurarle que todo estaba bien, Jane Doe adoptó un tono diferente.
"¿Cómo pudiste dejar que esto pasara?", recordó la compañera de cuarto que ella dijo.
"Creo que ella quería que fuera consensuado", dijo la compañera de dormitorio a los investigadores, al recordar cómo Jane Doe había procesado la presunta agresión. La compañera dijo a los investigadores que Jane Doe había sido agredida sexualmente antes, lo cual hacía que fuera particularmente difícil para ella hablar abiertamente sobre lo que había sucedido.
"Tenía conversaciones y ella describía una parte de lo que pasó y yo le decía que eso es lo que podría clasificarse como violación", dijo la compañera de cuarto.
En Chi Phi, la fraternidad se preparaba para una fiesta de Halloween y Jane Doe estaba ansiosa por asistir. Los mensajes de texto incluidos en la investigación muestran que Ingalls le aseguró a Jane Doe que él y otros miembros de la fraternidad querían que ella estuviera allí.
"chi phi es tu casa y eres bienvenida aquí", escribió, transmitiendo la opinión del presidente de la fraternidad, quien no estaba entre los acusados de agresión sexual.
"gracias realmente lo aprecio", respondió Jane Doe. "<3 llevaré mis cigarros mañana".
Pero entonces Jane Doe recibió una llamada telefónica del presidente de la fraternidad, según los mensajes de texto.
Le retiraron la invitación a la fiesta. Era por su propio bien, dijo.
Jane Doe le envió un mensaje de texto mordaz a Ingalls.
"Sabía que esto iba a pasar", escribió. "La mujer siempre se llevará la peor parte. Ustedes no son mis amigos. Se están cubriendo el trasero".
Para el 3 de noviembre, Jane Doe parece haber concluido que fue agredida en la fiesta de octubre. Le envió un mensaje de texto a Newell.
"seamos claros que el 90 por ciento de lo que pasó esa noche no fue consensuado. me dieron más keta de la que puedo recordar", dijo, usando una abreviatura para ketamina, "y sé que te dije que me sentía incómoda y que no conocía a nadie en la habitación".
El texto continuaba con ella diciéndole que uno de sus únicos recuerdos era consumir ketamina de su pene "delante de todos como una muñeca sexual/trabajadora sexual".
Cuatro días después, el 7 de noviembre, según los documentos, Jane Doe fue a una sala de emergencias en Ithaca y solicitó un kit de violación.
Hurubie Meko y Claire Fahy colaboraron con reportería
Debra Kamin es una periodista de investigación del Times. Cubre la riqueza y el poder en Nueva York.
Matt Flegenheimer es un corresponsal del Times que se enfoca en escribir perfiles pormenorizados de figuras poderosas.
Amy Julia Harris ha sido reportera de investigación durante más de una década y se unió al Times en 2019. Cubre Nueva York.
Sharon Otterman es una reportera del Times que cubre temas relacionados con la educación superior, la salud pública y otros asuntos que afectan a la ciudad de Nueva York.
Hurubie Meko y Claire Fahy colaboraron con reportería
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