Canadá inaugura un importante puente internacional sin invitar a EE. UU.

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La apertura de la nueva conexión fronteriza entre Detroit y Windsor quedó marcada por las tensiones comerciales y políticas provocadas por el presidente Trump.

Cuando Canadá y Míchigan acordaron construir un puente de miles de millones de dólares en el paso fronterizo más transitado entre Estados Unidos y Canadá, la relación entre ambos países era radicalmente diferente.

En 2012, el presidente Barack Obama era admirado por una abrumadora mayoría de los canadienses en las encuestas, ambos países solían coincidir en diversos temas, incluyendo la seguridad fronteriza y una mayor cooperación militar. Para honrar a ambos países, el puente que une a Windsor, Ontario, con Detroit recibió el nombre de la estrella de hockey canadiense Gordie Howe, quien jugó 25 temporadas con los Red Wings de Detroit.

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El viernes, el puente de 6,4 millardos de dólares canadienses (unos 4,5 millardos de dólares) fue inaugurado, al menos de manera ceremonial, con un presidente en la Casa Blanca que ha sacudido la economía de Canadá con aranceles, ha planteado la posibilidad de anexionar ese país y ha retrasado la apertura del puente internacional Gordie Howe.

El golpe más reciente ocurrió esta semana cuando el presidente Donald Trump, quien es tan impopular en Canadá como Obama era aclamado, anunció aranceles del 50 por ciento sobre una variedad de productos canadienses por un valor de 20 millardos de dólares. Para Canadá, todo esto ha sido demasiado. Retiró sus invitaciones a los funcionarios estadounidenses para inaugurar el puente de manera conjunta. Y trasladó la ceremonia desde la línea fronteriza internacional en el centro del puente hacia una amplia explanada pavimentada en la zona de inspección de la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá.

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"A la luz de las medidas comerciales con las que Estados Unidos amenazó a principios de esta semana, sería inapropiado proceder con un evento de celebración entre los dos países", dijo en un comunicado la oficina del ministro de Infraestructura de Canadá. "El puente internacional Gordie Howe sigue siendo un proyecto de infraestructura vital que refleja años de arduo trabajo y será un importante motor económico".

En medio de la ceremonia, que incluyó el corte de un listón y una ceremonia de tambores indígenas, Trump hizo comentarios en las redes sociales sobre el cambio de planes.

"Canadá le retiró la invitación a los Estados Unidos de América para la inauguración del puente Gordie Howe, lo cual está bien, considerando que están pagando ARANCELES sustanciales a Estados Unidos", escribió Trump.

El mandatario añadió que el acuerdo de 2012 entre Canadá y Míchigan que rige el puente "ya no está en vigor". Al hablar con los periodistas después de la ceremonia, Gregor Robertson, ministro de Infraestructura de Canadá, dijo que ese no es el caso.

Algunas invitaciones para la inauguración ceremonial ya han sido retiradas en dos ocasiones. Aparentemente a petición del gobierno de Trump, una inauguración programada para junio fue cancelada días antes del evento.

Los autos y camiones no cruzarán el puente Gordie Howe sino hasta el lunes. Pero con sus imponentes torres y sus luces animadas en los cables de suspensión, la estructura es una versión llamativa del tipo de grandes proyectos que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, un liberal, ha promovido como un antídoto a los aranceles de Trump.

"Es lamentable que hayamos llegado a esto", dijo Drew Dilkens, el alcalde de Windsor y uno de los invitados. "Simplemente muestra en qué punto nos encontramos en nuestra relación con Estados Unidos".

Y añadió: "Es un poco decepcionante, pero está bien. Estamos donde estamos".

Dilkens se encuentra entre los muchos canadienses que esperan que la inauguración finalmente ponga fin a una batalla de más de dos décadas con la adinerada familia Moroun de Míchigan, propietaria del puente Ambassador, una estructura de casi un siglo de antigüedad río arriba que actualmente transporta alrededor de 300 millones de dólares diarios en comercio.

Las acciones legales y el cabildeo político de Matthew Moroun, un magnate del transporte de carga radicado en Detroit, provocaron inicialmente que Canadá se quedara financiando por completo la construcción del nuevo puente internacional luego de que los legisladores de Míchigan, estado que comparte su propiedad, se negaran a contribuir.

En febrero, tras una reunión entre Moroun y Howard Lutnick, el secretario de Comercio, Trump dijo que bloquearía la inauguración del puente en una publicación en redes sociales en la que citó varios agravios. The New York Times informó que, un mes antes, Moroun donó un millón de dólares a un super PAC, un comité político, dedicado a Trump.

Este mes se llegó a un acuerdo provisional que otorga a Estados Unidos una pequeña porción de los ingresos por peajes durante 15 años, lo que dio paso a la inauguración.

El acuerdo es impreciso en muchos puntos clave. Originalmente, Canadá planeaba usar cualquier ingreso por peajes que restara tras cubrir los gastos operativos del puente para reembolsar sus costos de construcción, algo que se estimaba tomaría al menos 50 años. Después, Míchigan y Canadá dividirían las ganancias.

En lugar de eso, durante los primeros 15 años Estados Unidos recibirá la mitad de cualquier excedente sobre los costos operativos, que usará para el desarrollo económico "en beneficio de Estados Unidos y del comercio entre Canadá y Estados Unidos".

Si bien Trump elogió el acuerdo, las previsiones publicadas por la autoridad que operará el puente para Canadá y Míchigan sugirieron que inicialmente no generará dinero, o generará relativamente poco, para el fondo estadounidense.

Para el año en curso, la autoridad estima que solo recaudará 35,8 millones de dólares canadienses mientras gasta 135,6 millones en operaciones, lo que dejará una pérdida de casi 100 millones de dólares. Para el próximo año fiscal proyecta una pérdida de 2,9 millones, seguida de una ganancia (excluyendo el reembolso de los costos de construcción de Canadá) de 18 millones de dólares en 2028.

Estados Unidos no ha anunciado cómo distribuirá el dinero de su fondo. El jueves, Carney dijo que el gobierno preveía que Estados Unidos recibiría aproximadamente el 5 por ciento del costo de construcción del puente, alrededor de 320 millones de dólares canadienses, en un periodo de 15 años.

"Sinceramente tengo la esperanza de que en algún momento en el futuro podamos cerrar este puente un par de horas y tener la celebración adecuada que se merece", dijo Dilkens. "Tendría que ser en un momento en el que la relación sea un poco más fuerte de lo que es hoy".

Ian Austen reporta sobre Canadá para el Times. Oriundo de Windsor, Ontario, y radicado en Ottawa, ha informado sobre el país durante dos décadas. Puede ser contactado en austen@nytimes.com.

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