Las tensiones aumentan entre Rusia y los países europeos de la OTAN

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El presidente Vladimir Putin lanzó una amenaza velada al acusar a los países europeos de intentar prolongar la guerra de Rusia con Ucrania.

Las tensiones entre Rusia y otros países europeos han aumentado mientras los líderes de la OTAN se reunían en su cumbre en Turquía; el Kremlin mostró una hostilidad especial hacia los países que apoyan a Ucrania en la guerra con Rusia, a la vez que prodigaba elogios al presidente Donald Trump.

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Algunos miembros europeos de la OTAN que apoyan con firmeza a Ucrania --como Finlandia y los países bálticos de Lituania, Letonia y Estonia-- se sienten especialmente inseguros, preocupados por que Estados Unidos, bajo el mandato de Trump, podría no acudir en su ayuda en caso de un ataque ruso.

El viernes, el presidente ruso, Vladimir Putin, lanzó una amenaza velada al acusar a los países europeos de intentar prolongar la guerra y afirmar que celebraban los ataques ucranianos que han causado la muerte de civiles.

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"También debemos analizar la participación de cada uno de ellos en operaciones de combate reales", dijo Putin dirigiéndose a sus mandos militares. "Necesitamos este análisis para tomar decisiones responsables en el futuro. En cualquier caso, puede que lo necesitemos".

Unos días después, el servicio de inteligencia exterior ruso, conocido como SVR, publicó un comunicado en el que acusaba al gobierno británico de estar detrás de un ataque ucraniano contra un museo de Sebastopol, una ciudad a orillas del mar Negro, que alberga un famoso panorama que representa una batalla de la guerra de Crimea.

El gobierno británico no respondió a una solicitud de comentarios sobre la acusación.

También ha habido tensión en la frontera noroeste de Rusia con Finlandia y los países bálticos.

El mes pasado, los parlamentarios finlandeses votaron a favor de eliminar la prohibición de las armas nucleares que databa de la Guerra Fría, lo que permitiría a los aliados de la OTAN transportar dichas armas por el país o almacenarlas allí. Finlandia, que comparte una frontera de 1335 kilómetros con Rusia, se unió a la OTAN en 2023 como respuesta a la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Moscú.

Una vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, dijo que esta medida "supone una amenaza real para la seguridad nacional de Rusia" y obligaría a Moscú a responder con medidas políticas y militares.

Dijo que la "rusofobia ciega" en Finlandia había prevalecido "sobre el sentido común pragmático que siempre habíamos creído característico de los finlandeses".

Lituania, miembro de la OTAN que, junto con Polonia, comparte frontera con la región rusa de Kaliningrado, está considerando levantar su propia prohibición de armas nucleares.

Hace unos ocho meses, Finlandia y los países bálticos se retiraron del Tratado de Ottawa, un acuerdo de 1997 que prohíbe las minas terrestres antipersona, al darse cuenta de que este armamento sería crucial para frenar un avance ruso sobre su territorio.

En mayo, el servicio de inteligencia exterior ruso acusó a Letonia de planear acoger lanzadores de drones ucranianos y dijo que pertenecer a la alianza no protegería a la pequeña nación.

Letonia desmintió dichos reproches, y acusó a Moscú de orquestar una campaña de desinformación, y advirtió al mes siguiente de que Rusia preparaba "provocaciones militares" en los países bálticos y en Polonia.

Stephen Castle colaboró con reportería desde Londres.

Paul Sonne es un corresponsal internacional que se enfoca en Rusia y las diversas repercusiones de la política interior y exterior del presidente Vladimir Putin, con especial atención a la guerra contra Ucrania.

Stephen Castle colaboró con reportería desde Londres.

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