
Los bombardeos con drones, los problemas de abastecimiento y los apagones en la península anexada por Rusia buscan aumentar el costo de la guerra para el Kremlin.
Ucrania intenta convertir Crimea en un nuevo punto de presión para el Kremlin, con el objetivo de infligir mucho daño a una región especialmente querida por el presidente Vladimir Putin para que este acceda a poner fin a la guerra.
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Durante mucho tiempo, Crimea ha sido un punto de conflicto entre ambos países, incluso antes de que Rusia se apoderara de la región --una península que se adentra en el mar Negro-- y la anexara en 2014.
Desde los tiempos de Catalina la Grande, Crimea ha sido un bastión militar ruso y un lugar desde el que Moscú, a pesar de la distancia, proyectaba su poder hacia el mar Negro. Incluso cuando Ucrania se independizó y controlaba el territorio, Rusia mantenía una enorme presencia naval en Sebastopol, la ciudad más grande de la península. En 2014, los ataques militares de Putin contra Ucrania comenzaron con la invasión de Crimea, lo que convirtió a la península en un lugar especialmente simbólico.
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En los años transcurridos desde entonces, Moscú ha consolidado su ocupación con el objetivo de integrar plenamente a la población de aproximadamente 2,5 millones de personas en Rusia y transformar la región turística en una vitrina de su generosidad.
Ahora, un aumento de los ataques ucranianos contra las líneas de suministro y las infraestructuras de Crimea ha agravado la tensión en la península y ha marcado el inicio de una nueva fase de incertidumbre en tiempos de guerra, mientras el conflicto sigue causando estragos en el resto de Ucrania. Durante la noche del miércoles al jueves, Rusia lanzó oleadas de misiles balísticos y drones sobre Kiev, matando al menos a 27 personas, en lo que pareció ser la respuesta inmediata del Kremlin a esa presión y la última señal de Moscú de que Putin no tiene intención de ceder.
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A continuación presentamos cuatro razones por las que Crimea se ha convertido en un punto de presión en la guerra.
La vida cotidiana se desmorona
Miles de personas sufren cortes de electricidad prolongados en Crimea. El suministro de agua, que depende de bombas eléctricas, se ha interrumpido. Los campamentos de verano para niños han sido evacuados, además, se decidió cerrarlos hasta la próxima temporada.
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Y, sobre todo, los ataques ucranianos han logrado interrumpir el suministro de combustible. Las autoridades intentaron racionar la gasolina, pero al final anunciaron que la venta al público cesaría en gran medida, reservando el combustible principalmente para los servicios municipales y de emergencia. A veces se venden suministros adicionales al público.
En Sebastopol, la ciudad más grande de Crimea, el gobernador envía información actualizada sobre el combustible a los residentes a través de las redes sociales, señalando periódicamente las pocas gasolineras que estarán abiertas.
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En una entrevista realizada el domingo, Putin rompió su silencio sobre lo que ocurre en Crimea y aseguró a los residentes que "todas las necesidades serán atendidas", prometiendo incrementar los suministros por mar y tierra.
Pero el líder de Crimea respaldado por Moscú, Serguéi Aksyónov, advirtió en un video publicado el martes en la red social rusa VK que "grandes volúmenes de combustible no estarán a la venta en el futuro inmediato".
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La página de VK se llenó de comentarios de residentes de Crimea quejándose de los cortes de luz y de la falta de agua y gasolina.
"Llevamos dos días sin electricidad en la ciudad de Krasnoperekopsk y sus alrededores: ¿por qué no pueden restablecerla al menos durante una o dos horas para que la gente pueda cumplir sus tareas cotidianas?", escribió una persona.
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Ucrania ha atacado infraestructuras militares, centrales eléctricas e instalaciones y suministros de combustible. Varias ciudades pequeñas y pueblos, en su mayoría cercanos a bases militares rusas, han sufrido apagones que duran todo el día. En Sebastopol, los residentes de al menos 100 calles sufrieron cortes de electricidad esta semana, y las autoridades impusieron cortes de emergencia de medio día de duración durante el fin de semana.
Si bien el gobierno ha garantizado electricidad y combustible para infraestructuras críticas como hospitales y escuelas, los negocios más pequeños claman por ayuda.
El famoso servicio de tranvía eléctrico entre el aeropuerto de Simferópol, la capital de Crimea, y la localidad turística de Alushta ha quedado suspendido hasta nuevo aviso. Una colección única de unos 4500 animales marinos del acuario del siglo XIX de Sebastopol está en peligro debido a los cortes de electricidad y a la falta de combustible, según la dirección del acuario.
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El puente es el último salvavidas
Las fuerzas ucranianas han ejecutado ataques frecuentes contra barcos en el mar Negro y contra el istmo que conecta Crimea con la parte de la región de Jersón ocupada por Rusia en el continente. Eso significa que, en esencia, solo hay una forma de entrar y salir: el puente del estrecho de Kerch.
Construido tras la anexión rusa, este puente para vehículos y trenes conecta la región rusa de Krasnodar con la ciudad de Kerch, en el este de Crimea. Durante la guerra, Ucrania ha atacado el puente varias veces, y un gran ataque al principio del conflicto causó daños importantes.
Llevar suministros de combustible a Crimea por el puente es especialmente arriesgado para las autoridades rusas, ya que los camiones cisterna podrían ser atacados por las fuerzas ucranianas, con la intención de destruir el paso.
Desde 2022, cuando Ucrania lanzó un ataque con un camión cargado de explosivos, está prohibido que los camiones pesados crucen el puente. Con frecuencia se realizan controles de seguridad a los vehículos. Rusia también ha instalado defensas contra drones para proteger este paso vital, incluyendo dispositivos que lanzan humo como distracción visual.
Si Ucrania intensifica su campaña y destruye el puente, convirtiendo la región en una "isla", tal y como prometió Kiev, la situación de los residentes de Crimea podría empeorar mucho más.
Crimea tiene un enorme valor simbólico
En repetidas ocasiones, Putin ha descrito la anexión de Crimea --que se llevó a cabo prácticamente sin derramamiento de sangre-- como uno de sus mayores logros. Ha presentado la toma de Crimea como la corrección de un "error histórico" cometido por el gobierno soviético, que transfirió Crimea de la república rusa a la república ucraniana en 1954.
La toma de Crimea por parte de Moscú impulsó a Putin, cuyo índice de aprobación pasó del 60 al 82 por ciento en dos meses.
Animados por los medios estatales, los rusos pegaron calcomanías con el lema "Crimea es nuestra" en sus vehículos y compraban camisetas con el retrato de Putin. Multitudes jubilosas de crimeos rusohablantes vitoreaban la anexión en las calles, mientras que los tártaros de Crimea y otras minorías con un historial de maltrato por parte del Kremlin se oponían firmemente a la toma de control ejecutada por Moscú.
Crimea tiene "el mismo enorme significado sagrado para Rusia" que los lugares sagrados de Jerusalén para los judíos y los musulmanes, dijo Putin en 2014, "y así es como siempre nos vamos a sentir sobre esto, ahora y para siempre".
También argumentó que tuvo que tomar Crimea porque Sebastopol era la base de la Flota del Mar Negro de la Armada rusa y Ucrania quería unirse a la OTAN. Con la caída de la Unión Soviética, Rusia llegó a un acuerdo para alquilar las instalaciones navales de Sebastopol a Ucrania. Los ataques ucranianos han obligado a la Armada rusa a sacar la mayor parte de esa flota fuera de Sebastopol y de Crimea en general.
Ucrania cuenta con muchos más drones y misiles
El año pasado, Rusia atacó Ucrania con enormes enjambres de drones que desbordaron las defensas aéreas y, al principio, Kiev no podía desplegar drones en cantidades similares. Pero recientemente, Ucrania ha incrementado su producción nacional de drones y misiles y se ha centrado en fabricar armamento sin piezas importadas de China.
Esos esfuerzos han dado sus frutos. Ucrania ha realizado ataques de largo alcance contra Crimea, Moscú y otras partes de Rusia, a los que el presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha denominado como "sanciones de largo alcance". En particular, Ucrania se ha centrado en refinerías de combustible provocando escasez de gasolina en toda Rusia. Así que los ataques han hecho que muchos rusos sientan la guerra en casa de una manera que afecta más directamente a su vida cotidiana.
La campaña aérea ha aumentado la presión sobre Putin, que antes se las arreglaba para aislar a gran parte de la sociedad rusa de la realidad de la guerra. Pero el líder ruso se ha mostrado desafiante, y declaró en la entrevista del domingo que los ataques no afectarán su determinación de conquistar el territorio del este y el sur de Ucrania que ambiciona.
El 18 de junio, Ucrania lanzó el mayor ataque con drones contra Moscú de toda la guerra. El Ministerio de Defensa ruso dijo que ese día derribó casi 1000 drones por todo el país.
Paul Sonne es un corresponsal internacional que se enfoca en Rusia y las diversas repercusiones de la política interior y exterior del presidente Vladimir Putin, con especial atención a la guerra contra Ucrania.
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