Trump dice que el mal estado del estanque reflectante no es su culpa

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Según la versión del presidente, la renovación iba de maravilla hasta que unos vándalos armados con cuchillos y fertilizante pusieron sus miras en el monumento.

El presidente Donald Trump tiene una cosa clara sobre el lamentable estado del estanque reflectante del monumento a Lincoln: no es culpa suya.

En declaraciones a la prensa el lunes durante un evento que supuestamente versaba sobre computación cuántica, Trump dijo que las enormes floraciones de algas verdes y el poliuretano descascarillado no tenían nada que ver con la apresurada remodelación de 16,4 millones de dólares que él mismo había ordenado. En su lugar, expuso en términos vagos una serie de acontecimientos que, según él, eran los responsables del vergonzoso deterioro de un lugar emblemático de Washington.

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Según la versión de Trump, la renovación iba de maravilla hasta que unos vándalos armados con cuchillos y fertilizante pusieron sus miras en el estanque centenario, que se extiende entre el monumento a Washington y el monumento a Lincoln.

"Alguien dijo que echaron fertilizante al agua", dijo Trump. "Si echas fertilizante al agua, crecen algas. Pero alguien dijo que quizá echaron fertilizante. Hicieron algo para que aparecieran las algas".Los expertos en el estanque dijeron que el agua estancada y poco profunda es un caldo de cultivo para las algas, y que los excrementos de pato y el fosfato que hay en el agua ya actúan como fertilizante natural.

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Sobre las grandes tiras de poliuretano que se veían flotando en el agua, Trump dijo que alguien había cortado la piscina con "probablemente un cúter o algún tipo de cuchillo".

"No puedo hacer nada si alguien se mete ahí con un cuchillo y empieza a cortarlo", dijo.

Katie Martin, vocera del Departamento del Interior --del que forma parte el Servicio de Parques Nacionales--, dijo en un correo electrónico que se había detenido a cinco personas acusadas de vandalismo y que a otras cinco se les habían impuesto multas.

No se han hecho públicos los nombres de los detenidos ni de los multados, así que era imposible saber si realmente se les acusaba de verter fertilizante o de cortar la piscina. Pero David Carter Hearn, de 67 años, ciclista y tres veces competidor olímpico como piragüista, dijo que lo detuvieron el viernes y lo acusaron de destruir propiedad del gobierno, algo que él niega.

Dijo que el viernes se detuvo en el lugar solo para echar un vistazo y que luego se agachó para tocar una tira de pintura azul descascarillada mezclada con las algas.

"Solo era un ciudadano curioso y preocupado", dijo en una entrevista con The New York Times. "Supongo que estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado".

Aparte de las acusaciones de vandalismo, el presidente también arremetió el lunes contra el expresidente Barack Obama por no haber arreglado como es debido el estanque reflectante.

Entre 2010 y 2012, el gobierno de Obama gastó más de 35 millones de dólares para intentar solucionar los problemas del estanque reflectante. El proyecto fracasó. El estanque se cubrió de algas verdes al mes de su reapertura. Todavía pierde 16 millones de galones de agua al año, cuyo costo de reposición corre a cargo del Servicio de Parques Nacionales.

"Barack Hussein Obama, ¿alguna vez han oído hablar de él?", espetó Trump a los periodistas.

El estanque reflectante lleva décadas sufriendo fugas y proliferaciones de algas, pero Trump se comprometió a solucionar esos problemas antes de la festividad del 4 de julio, a pesar de que algunos expertos advirtieron de que una reforma rápida no resolvería los problemas a largo plazo del estanque. Durante el fin de semana, el presidente describió los problemas del proyecto como tan graves que probablemente habría que vaciar parcialmente el estanque para realizar las "reparaciones necesarias".

El gobierno de Trump adjudicó dos contratos sin licitación para las reformas del estante reflectante, y eludió el proceso legalmente exigido de convocatoria de ofertas competitivas debido a lo que calificó como una necesidad urgente de completar el proyecto antes del 4 de julio.

El primer contrato, de 14,7 millones de dólares, se adjudicó a una empresa de Virginia llamada Atlantic Industrial Coatings para aplicar el sellador impermeabilizante en el tono "azul bandera estadounidense". El segundo contrato, de 1,7 millones de dólares, se adjudicó a Greenwater Services, con sede en Ohio, para instalar un nuevo sistema de tratamiento de agua.

En una publicación en su página web el domingo, Atlantic Industrial Coatings defendió su trabajo, y afirmó que las zonas con sellador descascarillado eran "una parte muy pequeña del enorme proyecto de 2.8 hectáreas". Añadió que pronto se vaciaría el estanque para realizar más reparaciones.

Luke Broadwater cubre la Casa Blanca para el Times.

Maxine Joselow cubre temas relacionados con el cambio climático y el medioambiente para el Times desde Washington.

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