Millones de mujeres se quedan fuera de las terapias para la menopausia

Reportajes Especiales - Lifestyle

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Las mujeres que no pueden recibir terapia hormonal debido al cáncer de mama u otras enfermedades dicen sentirse profundamente frustradas.

Cybele Maylone, de 46 años, no ha dejado de oír hablar de la terapia hormonal. Ya sea por sus amigas que están pasando por la menopausia o por las publicaciones de influentes en sus redes sociales, el tema parece ineludible: quién la estaba tomando, qué médico se tomó finalmente en serio sus síntomas y, lo más importante, lo bien que se sentía al tomar la medicación. Los bochornos desaparecen. La confusión mental se disipa. Vuelve el sueño.

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A Maylone le parece un medicamento milagroso. Pero para ella y para millones de mujeres más, no es una opción.

En 2023 le diagnosticaron un tipo de cáncer de mama que se alimenta de estrógeno y ahora toma un medicamento que suprime la hormona para reducir el riesgo de que reaparezca. Aunque el cáncer de mama es la razón más conocida por la que algunas mujeres no pueden tomar terapia hormonal, que administra estrógeno o progesterona mediante pastillas y parches, la lista también incluye el cáncer de endometrio, ciertos problemas cardiovasculares, enfermedades hepáticas graves y trastornos de la coagulación sanguínea.

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Maylone y otras mujeres dijeron sentirse profundamente frustradas por no poder tomar un medicamento del que tantas mujeres a su alrededor parecen haberse beneficiado.

"Lo que se dice sobre la TRH es muy positivo y omnipresente en este momento", dijo Maylone. Parece que "puedes vivir esta etapa de tu vida de una forma totalmente diferente y hay alivio", añadió.

"Me siento totalmente fuera de eso", dijo.

Rebecca Hastings, de 46 años, no puede tomar terapia de reemplazo hormonal porque aumenta el riesgo de coágulos sanguíneos, algo a lo que ya es más propensa debido a una mutación genética.

En una fiesta familiar reciente, empezó a condolerse con otra mujer por los síntomas de la perimenopausia, que en el caso de Hastings incluyen sudores nocturnos y bochornos. Estaban medio quejándose, medio riéndose cuando la mujer se puso seria: había perdido dos años sufriendo antes de empezar la terapia hormonal, le dijo a Hastings. Eso lo había solucionado todo.

"Inmediatamente perdí la conexión y me sentí aislada", dijo Hastings.

Hay otras opciones para tratar algunos de estos síntomas. Pero, debido a la falta de información, los médicos no siempre las sugieren y las pacientes a menudo no saben pedirlas.

El ginecólogo de Hastings le recomendó un suplemento a base de hierbas para los bochornos y le sugirió que evitara la cafeína, limitara las bebidas calientes y durmiera con un ventilador. El suplemento le ha ayudado un poco, dijo, pero definitivamente no ha eliminado los bochornos. Los cambios en la dieta también ayudan algo, pero vienen acompañados de lo que parecen concesiones constantes: nada de té por la mañana, menos azúcar.

"Tengo que esforzarme mucho para sentirme mejor, mientras lucho contra todo esto, mientras que otras personas se ponen un parche y viven la vida a tope", dijo.

"Reconozco que no es tan sencillo, pero es lo que se siente", añadió.

Jamie Davis Smith, una escritora de 51 años y profesora adjunta en Washington, D. C., dijo que su médico le desaconsejó la terapia de reemplazo hormonal porque tiene un mayor riesgo de sufrir un derrame cerebral, pero no le ha sugerido ninguna alternativa para tratar sus síntomas, incluida la confusión mental que a menudo le hace perder una palabra en mitad de una frase mientras escribe o da clase.

Maylone dijo que cuando intentó sacar el tema con sus proveedores de la salud, se topó con un muro. "Sin que sea culpa suya, te dicen: 'Estamos intentando que no tengas cáncer'", explicó. "Simplemente parece que te encuentras en un callejón sin salida".

Existe una "enorme brecha de conocimiento entre los profesionales de la salud" en lo que respecta a la atención de la menopausia, dijo Rajita Patil, directora del Programa Integral de Menopausia de la UCLA. Aunque la demanda se ha disparado, muchos médicos aún no están al día sobre toda la gama de tratamientos, incluidas las opciones no hormonales, señaló.

Entre ellas se encuentra un fármaco llamado fezolinetant (cuyo nombre comercial es Veozah), que se aprobó en 2023 y es la primera pastilla no hormonal específica para los bochornos de moderados a graves. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés) aprobó un fármaco similar, el elinzanetant (cuyo nombre comercial es Lynkuet), en 2025. Ambos medicamentos actúan sobre el mecanismo neurológico que provoca los bochornos, en lugar de reemplazar el estrógeno.

La terapia cognitivo-conductual también puede ser beneficiosa para los bochornos y los problemas de sueño, y ciertos antidepresivos y otros fármacos, indicados para otras afecciones, pueden usarse para estos síntomas. Los cambios en el estilo de vida, como los recomendados por el médico de Hastings, pueden aliviar algunos síntomas, pero no los eliminarán por completo. Entre ellos se incluyen el ejercicio regular con pesas, que puede ayudar a mantener la densidad ósea perdida durante la menopausia, así como evitar la cafeína y el alcohol y controlar el estrés.

La mayoría de las mujeres que no pueden tomar terapia hormonal sistémica también pueden usar estrógeno vaginal tópico para tratar problemas como la sequedad vaginal o el dolor pélvico.

"Tenemos muchas otras opciones a nuestra disposición", dijo Stephanie Faubion, directora médica de The Menopause Society y del Centro para la Salud de la Mujer de la Clínica Mayo. Pero muy pocas mujeres han oído hablar de estas opciones, lo que puede reflejar lo enfocada que ha estado la conversación sobre la menopausia en la terapia hormonal.

"Me encantaría que alguna de las influentes de la menopausia dijera: 'Oigan, mujeres con cáncer de mama, sé que están ahí afuera, haciendo todo ese entrenamiento de fuerza, haciendo todo lo que pueden. Lo siento'. Solo que lo reconocieran", dijo Sarah Tuneberg, quien tiene 46 años y no puede tomar terapia de reemplazo hormonal porque tiene antecedentes de cáncer de mama.

Las alternativas a la terapia hormonal le han ayudado a Tuneberg, pero compaginarlas todas puede ser agotador. Toma un antidepresivo para los cambios de humor, los problemas de sueño y la ansiedad, además de suplementos para los bochornos. Tuneberg, de 46 años, también recibe infusiones cada seis meses para la osteoporosis ("soy yo y las de 80 años", dijo) y usa una crema para tratar la sequedad vaginal, entre otros momentos, antes de tener relaciones sexuales.

"¿Hay algo menos sexy que decir: '¿Vamos a tener sexo esta noche?'. Porque si es así, necesito que me avises con al menos 30 minutos de antelación para poder hacer mi rutina de hidratación vaginal", dijo.

La idea de que una sola pastilla o parche trate todos estos problemas a la vez le parece muy atractiva a Tuneberg. Dijo que muchas de sus amigas hablan de la terapia hormonal como "algo que les ha salvado la vida".

"Me alegro mucho por ellas", dijo. "Pero también les tengo mucha envidia".

Faubion dijo que lo que se transmite sobre la terapia de reemplazo hormonal ha contribuido a que mujeres como Tuneberg se sientan excluidas. El tratamiento solo está aprobado para aliviar los bochornos y los sudores nocturnos, y para ayudar a mantener la densidad ósea. Pero las influentes y las empresas de cuidados para la menopausia también lo promocionan como una forma de aliviar todo tipo de síntomas, proteger el cerebro y el corazón e incluso ralentizar el envejecimiento.

Faubion dijo que eso puede hacer que las mujeres que no pueden tomarla se sientan como si se hubieran "perdido el billete dorado".

"Quiero decirles que no es así".

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