Los pequeños cambios que han hecho para mejorar su salud

Reportajes Especiales - Lifestyle

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Los pequeños cambios en el estilo de vida pueden tener un gran efecto en tu salud. (Matt Chase/The New York Times)

Hace unas semanas, les pedí que me contaran qué pequeños cambios habían hecho en su estilo de vida que hayan tenido un gran efecto en su salud. Recibí más de 800 respuestas de los lectores y las leí todas y cada una de ellas.

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Tuve que descartar algunas respuestas. "Me divorcié", por ejemplo, no es realmente un cambio pequeño, pero sí me hizo reír. Las respuestas fueron inspiradoras y alentadoras, incluidas las de los lectores de 70 años o más que empezaron a practicar yoga o a tocar la guitarra.

Mary Jo Kreitzer, directora del Centro Earl E. Bakken para la Espiritualidad y la Sanación de la Universidad de Minnesota, comentó que incluso algunos pequeños ajustes, que son más fáciles de iniciar y mantener, pueden tener un efecto duradero en la salud con el paso del tiempo.

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A continuación, se incluyen algunas de sus respuestas, editadas para mayor claridad y brevedad.

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Cada vez que pulso el botón de 30 segundos del microondas, me paro en un pie y los voy alternando a lo largo del día. Me llevó un tiempo poderlo hacer durante los 30 segundos completos, pero poco después, pude hacer todo tipo de cosas con más facilidad que antes (por ejemplo, ponerme los zapatos de pie, levantarme de rodillas en el jardín). -- Dawn Bolton, Bowling Green, Kentucky

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Desde que me jubilé de la enseñanza hace 12 años, practico taichí dos veces a la semana con un grupo de adultos mayores en un centro local. Me ha ayudado mucho a mantener una rutina, hacer amigos y seguir en movimiento. -- Jean Roestenburg, Salt Lake City

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Tengo 46 años y por fin me enseñé a jugar ajedrez. Lo que antes me parecía tan ajeno e imposible se ha convertido ahora en una pequeña actividad divertida a la que puedo recurrir en lugar de pasarme el día mirando noticias deprimentes. Además, me ha enseñado a ser paciente y a resolver problemas. -- Katie Robleski, Río Rancho, Nuevo México

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Vivo en la ciudad de Nueva York. Como tenía el colesterol alto, mi médico alguna vez sugirió que me bajara una parada antes en mi trayecto diario en metro y que caminara el resto del recorrido. Un consejo sencillo, fácil de seguir... ¡y lo sigo haciendo hasta hoy! Ha marcado la diferencia en mi colesterol y ha hecho que el movimiento sea una parte fácil y natural de mi rutina diaria. -- Michael Quinn, Nueva York

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Siempre he sido muy mala para beber suficiente agua. Por fin, descubrí un pequeño truco: lleno mi enorme botella Stanley con ocho o diez fresas congeladas, unos cuantos cubos de hielo y agua. En una hora más o menos, está deliciosa, dulce y fría, y me la paso dando sorbos todo el día. -- Alice Winkler, Chevy Chase, Maryland

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Monté un par de pequeños terrarios en el alféizar de la ventana de mi cocina. Estos mundos autosuficientes me recuerdan que hay rincones de paz y entornos acogedores en medio del caos vertiginoso de la vida cotidiana. -- Claudia Dold, Tampa, Florida

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Cuando pienso en alguien con quien no he estado en contacto hace tiempo, le envío un mensaje. A veces nunca responden. Pero, por ejemplo, ayer lo hice y tuvimos una conversación muy agradable, hoy me sigo sintiendo bien al respecto. -- Jon Goch, Miami

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Hace un año y medio, me di cuenta de que no podía hacer ni un solo abdominal. Decidí que cada mañana haría en mi habitación los más abdominales posibles. Hoy en día, puedo hacer entre 15 y 20. La actividad solo me toma un minuto, me ayuda a despertar y es un recordatorio diario de que puedo hacer cosas difíciles. -- Johanna Lane, Chevy Chase, Maryland

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Empecé a meditar hace unos años. Hacerlo 10 minutos al día casi diario, me ayuda a centrarme y a sentirme en paz. Mi marido ha notado que estoy más tranquila, más amable y menos impulsiva desde que lo empecé a hacer. -- Fern Drillings, Nueva York

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Mi esposa y yo manejamos ahora respetando el límite de velocidad. No nos habíamos dado cuenta de la cantidad de enfado y ansiedad que nos causaba conducir con prisas, y en realidad, lo único que nos ahorrábamos en tiempo eran un minuto o dos. -- Carl Churchill, Cottonwood Heights, Utah

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Este año, he vuelto a decir que sí: sí a ayudar con proyectos extra en el colegio, sí a compromisos sociales que al principio no me atraen o que me sacan de mi zona de confort, sí a ayudar a quienes lo necesitan. Estoy más ocupada, pero interiormente me siento mejor, con un sentido más profundo de propósito. -- Becca Moussa, Durham, Carolina del Norte

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