
Cuando la guerra que asoló Medio Oriente en los últimos meses cortó el acceso a una de las rutas marítimas más importantes del mundo, Siria vio una oportunidad.
Con múltiples puertos mediterráneos y fronteras con Turquía, Irak, Jordania y Líbano, el país ofrece una alternativa desesperadamente necesaria al estrecho de Ormuz, actualmente bloqueado, una vía marítima estratégica que, antes de la guerra, se utilizaba para transportar una parte considerable del suministro mundial de petróleo.
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Irak y los Estados del Golfo, incluido Emiratos Árabes Unidos, ya han empezado a transportar petróleo y otras mercancías por tierra desde Siria.
"Tras el cierre del estrecho de Ormuz, prácticamente todos los países vecinos de la región llamaron a nuestra puerta para acceder a nuestros puertos sirios", dijo Mazen Alloush, director de relaciones locales e internacionales de la autoridad siria de fronteras y aduanas. "Elaboran un plan B por si la crisis se prolonga".
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Sin embargo, para aprovechar estas nuevas oportunidades, Siria debe superar muchos obstáculos, como la escasez generalizada de electricidad y agua. Las infraestructuras sirias quedaron devastadas en una guerra civil de casi 14 años que terminó en 2024, cuando los rebeldes derrocaron al dictador Bashar al Asad.
Siria tiene una larga historia como eslabón del comercio mundial.
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"Siria era la antigua Ruta de la Seda. Era una importante ruta comercial", dijo Hazem Alsabtee, director de relaciones públicas de la Autoridad General de Zonas Francas de Siria.
A finales de la década de 1960, la Unión Soviética buscó una alianza con el régimen de Asad, en parte para asegurarse el uso de los puertos mediterráneos de Siria.
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Siria bajo el régimen de Asad era un puente terrestre que Irán utilizaba para transferir dinero y armas a su aliado regional más importante, Hizbulá, en Líbano. Eso terminó cuando los rebeldes derrocaron a Al Asad y rechazaron a su estrecho aliado, Irán.
La más reciente guerra en Medio Oriente, que comenzó cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán a finales de febrero, involucró a múltiples países de la región. Siria se mantuvo al margen, aun cuando los combates se arremolinaban en torno a sus fronteras.
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En el vecino Irak, el crudo comenzó a acumularse sin que hubiera forma de llegar a los consumidores debido a las interrupciones del transporte marítimo.
La compañía petrolera estatal iraquí, la Organización Estatal para la Comercialización del Petróleo, preguntó a Siria si podía transportar crudo por tierra para enviarlo desde el puerto sirio de Baniyas, en el Mediterráneo, según Safwan Ahmad, director de relaciones públicas de la Compañía Siria de Petróleo.
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Para Siria, se trataba de una oportunidad económica muy necesaria.
El país cobra tasas de tránsito y manejo en sus puertos. Y a largo plazo, los dirigentes sirios esperan convencer a países y empresas de que, para aprovechar plenamente las ventajas de Siria, deben invertir en la rehabilitación y reconstrucción de sus infraestructuras.
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El paso fronterizo de Al Tanf, por ejemplo, un punto clave para transportar petróleo por tierra desde Irak, se mantuvo inoperativo durante años. Alloush, el funcionario fronterizo sirio, dijo que reconstruirlo por completo llevaría al menos algunos meses y costaría unos 25 millones de dólares.
Aun así, los dirigentes sirios no querían perderse una posible ganancia inesperada.
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Así que la autoridad portuaria envió caravanas, computadoras, un equipo de control fronterizo y de pasaportes, y viviendas móviles para reabrirlo rápidamente, dijo Alloush.
A finales de marzo, Irak envió el primero de una serie de cargamentos de petróleo. Algunos días cruzan la frontera más de 400 camiones cisterna, cada uno de los cuales transporta hasta 250 barriles de crudo.
A veces es mucho menos porque los tanques de almacenamiento del puerto de Baniyas tienen una capacidad limitada, según Ahmad, de la Compañía Siria de Petróleo, y un funcionario del Ministerio de Petróleo iraquí.
Varias empresas extranjeras han manifestado también su interés en ayudar a reactivar un oleoducto que unía Baniyas con Kirkuk, en el norte de Irak. Este resultó dañado durante la guerra civil de Siria, dijo Ahmad.
"Aunque se reabra Ormuz, los países tienen que encontrar una alternativa al estrecho", dijo, mientras el mundo se prepara para las repercusiones duraderas de la guerra. "Siria se convertirá en el enlace con el mar".
El mes pasado, una primera entrega de 200 vehículos procedentes de Emiratos Árabes Unidos llegó a Siria a través de Jordania por tierra y se envió a Europa a través de Latakia, otro puerto sirio del Mediterráneo.
Mohamed Alabbar, empresario emiratí que fundó Emaar Properties, el mayor promotor inmobiliario de Dubai, dijo que su grupo consideraba invertir hasta 7000 millones de dólares en la costa siria y hasta 12.000 millones en Damasco. El empresario participó la semana pasada en el primer Foro de Inversión Sirio-Emiratí, en la capital, Damasco.
"Siria se encuentra ahora en un momento muy afortunado", dijo Karam Shaar, economista político y director de una consultora de Medio Oriente.
Los funcionarios sirios intentan presentar a su país como fundamental para la cadena de suministro regional y mundial.
En una reunión celebrada en Chipre el mes pasado, el presidente de Siria, Ahmed al Sharaa, dijo a los dirigentes de la Unión Europea y a los socios regionales que su país estaba en condiciones de convertirse en un corredor seguro y estratégico que uniera Asia Central y el golfo Arábigo con Europa.
Al hablar después de una reunión con el embajador griego en Damasco, Alloush dijo que el presidente había "tendido la mano desde los primeros días a todos los dirigentes de los países vecinos de la región y les había dicho que nuestras fronteras, nuestros puertos, nuestras carreteras, están preparados".
El gobierno de Al Sharaa se ha propuesto reactivar proyectos económicos y de infraestructuras que habían quedado dañados o paralizados a causa de la guerra civil, como el Gasoducto Árabe, el cual pretendía transportar gas natural de Egipto a Líbano a través de Jordania y Siria.
"Hay mucho apetito político por reactivar" estos proyectos, dijo Shaar, el economista, y añadió que muchas empresas habían preguntado a su consultora sobre ofertas para proyectos de gasoductos energéticos. "Y el gobierno estadounidense está muy a favor de estas iniciativas".
Siria y Estados Unidos han estrechado sus relaciones desde el derrocamiento del régimen de Asad, a medida que el país sale de años de aislamiento internacional y devastación económica.
Según un informe del Banco Mundial del año pasado, los costos de reconstrucción de Siria podrían ascender a más de 200.000 millones de dólares, de los cuales más de 80.000 millones serían solo para infraestructuras, como carreteras, redes eléctricas, redes de suministro de agua y telecomunicaciones.
Aunque Estados Unidos ha levantado la mayoría de las sanciones impuestas a Siria, el país aún figura en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, designación que conlleva sus propias sanciones, incluidas las financieras.
El año pasado, Siria realizó su primera transferencia electrónica en 14 años con un banco occidental, lo que fue aclamado como un paso clave hacia la reincorporación al sistema bancario mundial. Pero casi un año después, Siria sigue sin estar conectada al sistema SWIFT que posibilita las transferencias internacionales, lo que supone un gran obstáculo para los inversores.
La inestabilidad del gobierno de Al Sharaa y la falta de un Parlamento operativo --casi nueve meses después de las elecciones-- han agravado la sensación de incertidumbre.
"En Siria existe la tendencia a que muchos de estos proyectos se anuncien, pero luego no lleguen a materializarse", dijo Shaar, el economista.
A pesar de estos retos, Siria trabaja para atraer la inversión extranjera.
La autoridad portuaria se está apresurando para que las zonas francas de Siria --sitios de fabricación y almacenes, a menudo cerca de puertos y aeropuertos, que no tienen impuestos ni aduanas-- estén listas con al menos un nivel básico de servicios.
"Si soy un inversor que quiere venir, pero no hay electricidad, no hay agua, no hay acero; no existen los recursos básicos necesarios para su trabajo", dijo Alsabtee.
Aun así, advirtió a los sirios que tuvieran cuidado de no parecer que se aprovechan de la miseria que ha traído la guerra.
"No queremos decir que hemos triunfado gracias a un conflicto", dijo.
Falih Hassan y Muhammad Haj Kadour colaboraron con reportería.
Raja Abdulrahim es corresponsal en Medio Oriente radicada en Jerusalén.
Falih Hassan y Muhammad Haj Kadour colaboraron con reportería.
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