Venezuela tiene el camino libre para empezar a reestructurar su deuda

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El país debe devolver 60.000 millones de dólares en bonos impagados mientras intenta estabilizar su economía.

El martes, Estados Unidos concedió a Venezuela permiso para contratar asesores financieros que comiencen a reestructurar su deuda, un paso importante que podría permitir al país salir de décadas de malestar económico.

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El Departamento del Tesoro ha ido suavizando las sanciones impuestas a Venezuela tras la destitución, a principios de año, de Nicolás Maduro, su anterior dirigente. El martes, el Departamento emitió una licencia general que permitirá a Venezuela iniciar el proceso de reembolso de unos 60.000 millones de dólares de bonos impagos por el gobierno y su empresa petrolera estatal. Venezuela debe unos 170.000 millones de dólares a inversores de todo el mundo en distintos tipos de deudas, entre ellas préstamos comerciales e intereses.

Venezuela ya puede empezar a contratar asesores, abogados y banqueros mientras se prepara para reestructurar sus deudas, que incluyen miles de millones de dólares de indemnizaciones pendientes de pago a empresas petroleras como Exxon Mobil y ConocoPhillips.

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Desde la caída de Maduro, Estados Unidos básicamente ha tomado el control de la industria petrolera venezolana. El presidente Donald Trump ha instado a las gigantes petroleras estadounidenses y europeas a invertir al menos 100.000 millones de dólares en Venezuela.

El gobierno de Trump dijo que ha empezado a enviar millones de dólares en ingresos procedentes del petróleo al gobierno de Venezuela. Sin embargo, sigue sin estar claro adónde va exactamente ese dinero del petróleo y cómo se está utilizando.

Solo la reconstrucción de la industria petrolera podría costar más de 180.000 millones de dólares y tardar más de una década, según los analistas de Rystad Energy, una empresa de investigación. Incluso entonces, el país produciría menos que en su punto álgido de la década de 1990.

El Atlantic Council estimó en un análisis a principios de este año que Venezuela necesitará reducciones sustanciales de la deuda en un 50 por ciento o más para evitar un ciclo de impagos repetidos y atraer la inversión extranjera. Estas rebajas podrían ser difíciles de conseguir, ya que gran parte de la deuda venezolana se debe a China y Rusia.

Estados Unidos ha estado instando al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional a que vuelvan a colaborar con Venezuela en su reconstrucción económica. El mes pasado, ambas instituciones anunciaron que empezarían a trabajar con Venezuela y su nueva dirigente, Delcy Rodríguez, por primera vez desde 2019.

Alan Rappeport es reportero en materia de política económica radicado en Washington. Cubre el Departamento del Tesoro estadounidense y escribe sobre impuestos, comercio y asuntos fiscales.

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