¿Las películas son cada vez más oscuras? Ponemos el foco en la duda

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Cuando 20th Century Studios liberó un tráiler de El diablo viste a la moda 2, rápidamente acumuló millones de visitas. Sin embargo, es imposible decir cuántas de esas visualizaciones procedían de las mismas personas que volvieron a ver el video promocional, no a causa de su impaciencia por el estreno de la secuela, sino porque a duras penas pudieron ver el tráiler.

"La desgarradora historia de una mujer que ya no puede permitirse lámparas en su oficina", rezaba una publicación viral, en la que se mostraba a la Miranda Priestly de antaño interpretada por Meryl Streep junto a un fotograma del nuevo tráiler escasamente iluminado. "¿Así que nos hemos olvidado de cómo iluminar las películas?", preguntaba otro usuario, que presentaba imágenes resplandecientes de la película de 2006 junto a tomas sombrías y oscuras de la secuela. Al observar que la secuela emplea al mismo director y director de fotografía que la original, un comentarista se lamentaba: "No es un problema de habilidad, es una elección. ¿POR QUÉ las nuevas películas insisten en tener ese aspecto? Absolutamente sin vida".

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Si le preguntas a cualquiera en Letterboxd, la red social para cinéfilos, seguro te dirá que la película promedio actual carece del "aspecto" de la película promedio de hace tan solo 25 años: las imágenes son oscuras y borrosas, los efectos especiales son un lodo de CGI, la sensación general es artificial y plana. Incluso los fans que no saben qué está pasando ni por qué parecen estar de acuerdo en que sí está pasando.

En noviembre, Tom van der Linden, presentador del canal de YouTube Like Stories of Old, publicó una explicación sesuda de casi 30 minutos sobre "Por qué las películas ya no parecen 'reales'". En un mes, se convirtió en su video más popular. James y Anthony Deveney, cineastas independientes y presentadores de Raiders of the Lost Pod, también le dedicaron un episodio a este tema. Un fragmento que compartieron en las redes sociales --titulado "Por qué las películas modernas se ven mal"-- tiene el mayor nivel de interacción de usuarios de todos los clips que han hecho.

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"Creo que en los últimos 10 años, ya no son solo los cinéfilos. Son los espectadores de cine cotidianos. Todos sentimos que las películas han cambiado. Ya no parecen las mismas", dijo James Deveney. "Si vuelves a la década de 2000 y a cualquier época anterior, ¡hasta las películas de serie B, las de serie C, se ven bien!".

Estos comentaristas sospechan de algunos culpables: ejecutivos obsesionados con la rentabilidad, para quienes el cine no es más que "contenido"; la estandarización provocada por los servicios de streaming; la supremacía inherente del rodaje en película sobre el ahora dominante formato digital. "La gente se está dando cuenta, y es un factor importante en la razón por la que la gente ya no va al cine", dijo Deveney.

Para van der Linden, hay "una cuestión moral" en juego. "La realidad de una película no es algo que exista por sí solo", dijo. "Está determinada únicamente por la inmersión del espectador en la película. Cuando eso se rompe, se produce una desconexión que es algo trágica".

¿Qué onda con esos fondos borrosos?

Irónicamente, varias de las características de las películas modernas que estos cinéfilos critican, según los profesionales del sector, probablemente son empleadas para que las películas rodadas en formato digital luzcan más "cinematográficas". Por ejemplo, una de las principales quejas es la excesiva dependencia de las tomas con poca profundidad de campo, en las que el primer plano está enfocado y el fondo borroso, como en el modo Retrato de un iPhone.

"Creo que existe la idea [por ahí] de que todo lo que está enfocado es video, y que la poca profundidad de campo es cinematográfica", dijo el director de fotografía Steve Yedlin (Knives Out, Star Wars: Los últimos Jedi). Dice que existe la idea errónea de que la "suavidad" es lo que hace que una película parezca un filme.

El año pasado, Ed Lachman, director de fotografía nominado cuatro veces al Oscar (Lejos del cielo, Carol) estuvo en el pódcast del director de fotografía Roger Deakins y afirmó que las películas rodadas con poca profundidad de campo hacen que todo parezca "papilla". Deakins --posiblemente el director de fotografía más influyente de la historia del cine-- no discrepó: "Aíslas a menudo al personaje en una especie de océano de niebla".

En nuestra entrevista, Lachman aclaró que la poca profundidad de campo "puede utilizarse a veces, por efecto". Por ejemplo, en un personaje que sufre un colapso mental mientras el mundo que le rodea se viene abajo. "Pero si en general se hace eso, también se pierde cómo vemos realmente las cosas. Incluso en nuestra visión periférica, vemos con un enfoque profundo".

Para van der Linden, el enigma del fondo borroso se agrava con "elementos CGI de aspecto falso". Señaló a Jurassic World: Renace (2025) en comparación con Parque Jurásico (1993), que tiene una tecnología inferior pero sin duda es una película superior; los fondos de la entrega más reciente están constantemente desenfocados. Los entornos --incluso en las escenas rodadas en exteriores-- se "falsean" mediante efectos visuales digitales que socavan la construcción del mundo. "Inconscientemente, no percibo ese paisaje como un lugar real, y eso resta realidad a la película en su conjunto", dijo.

Lachman coincidió. "Algo se pierde con esta manipulación excesiva de la imagen, por lo que pierde su credibilidad --o como yo lo llamo, autenticidad-- de lo que crees sobre la imagen".

Nada que ver aquí

Pero nada de eso importa si el público ni siquiera puede ver lo que ocurre en la pantalla. ¿Qué pasó con las "luces" de la frase "Luces, cámara, acción"?

La llegada de lo digital tiene parte de culpa. Las cámaras de película de cine necesitan más luz. "Probablemente, la gente fuerza la capacidad de rodar con menos luz con las cámaras digitales", dijo Vanessa Bendetti, vicepresidenta y jefa de cinematografía de Kodak.

Pero Bendetti teoriza que está pasando algo más. "Creo que se está haciendo un gran esfuerzo para que lo digital parezca cinematográfico", dijo. La iluminación tenue forma parte de ese esfuerzo por crear la atmósfera. "Porque de lo contrario puede parecer lo mismo que un comercial o una telenovela", dijo, "o cualquier otra cosa que se esté rodando con una cámara digital".

Aunque hay desacuerdos, incluso entre los expertos, sobre si la película es innatamente superior a lo digital, todos están de acuerdo en que un efecto secundario complicado del paso a lo digital es lo que ha hecho a los dailies, (pre-montajes diarios) y, por extensión, a todo el proceso de producción cinematográfica. Los dailies de las películas tardan unas 24 horas en estar listos; un director interviene ver un video tap en el estudio (un dispositivo "interviene" la cámara --como se pincha un teléfono-- y se conecta a un monitor externo, mostrando lo que hay en el encuadre), dijo Bendetti, pero "no es para nada una representación exacta de cómo se verá la película".

Con el formato digital, los dailies están disponibles en un monitor, al instante. "Cualquiera que forme parte de la producción puede estar sentado junto al monitor y tener muchas opiniones sobre lo que se está haciendo", dijo Bendetti.

Yedlin cree que esta situación en la que intervienen "demasiados cocineros" conduce en última instancia a una cierta simplificación. "La gente va a lo seguro", dijo. "La insípida seguridad en el estudio va a ser insípida seguridad al final. La seguridad insípida en el estudio no es una forma de hacer algo fuerte en la postproducción".

En opinión de Yedlin, "Cuando realmente te vas a lo esencial, ni siquiera es una cuestión técnica. Es una cuestión de diplomacia". Cuando una película está en fase de postproducción, "¿quién va a ser la persona que diga: 'Bueno, ahora voy a coger esto que has estado mirando durante meses y voy a hacer que tenga un aspecto totalmente diferente'?".

Todd Vaziri, artista de efectos visuales y supervisor en Industrial Light & Magic, que ha trabajado en películas como Avatar y Misión Imposible -- Protocolo Fantasma, describió otro escenario demasiado habitual: "Cuando la fecha de estreno de una película se fija antes que se fijen completamente el guion, los diseños y las ideas: en muchos casos, ése es el entorno actual. Nuestros cronogramas se han acortado mucho, el número de tomas se ha disparado".

En cuanto a las decisiones creativas, Vaziri dijo: "Es muy fácil decir: 'Vamos a posponerlo. Esperemos a terminar de rodar. Ya tenemos bastante'".

¿El 'look Netflix'? No del todo

Entre algunos cinéfilos, el mediocre aspecto del estreno promedio actual tiene un nombre: el "look Netflix". Existe una sensación generalizada de que los servicios de streaming --por negligencia o por decreto-- están haciendo que todo parezca igual.

Yedlin insiste en que no es así. Ha trabajado tanto con Netflix (las dos películas más recientes de la saga Knives Out) como con Peacock (Poker Face, notable por la textura de película de década de 1970 que Yedlin consiguió darle, a pesar de rodar digitalmente) y dice sin rodeos: "Nadie está imponiendo un aspecto soso".

Hay algo menos siniestro en juego, dice. "He oído a gente decir cosas como: 'Netflix tiene su look Netflix', y yo pienso: '¡No le están diciendo a los cineastas que hagan un look!'", dijo Yedlin. En lugar de eso, los espectadores están viendo "el look tan perfectamente como puede hacerlo el endeble contenedor".

"Hay un gran problema de configuración" con los televisores de la gente, dice. Hay dos formatos de visualización habituales, SDR y HDR --estándar y alto rango dinámico--, que le comunican a un reproductor cómo puede mostrarse una imagen. "Si el reproductor está reproduciendo HDR y el televisor cree que es SDR, se verá espectacularmente plana y lavada". (Imagínate construir algo en metros cuando las instrucciones estaban escritas en pies).

Pero Bendetti, de Kodak, tiene una valoración más acorde con ciertas preocupaciones de los aficionados. "Quienes toman las decisiones sobre el aspecto que debe tener la película no siempre son los cineastas", dijo, y añadió: "Todos van a tener una opinión sobre lo que les conviene para rentabilizar su inversión", dijo refiriéndose a los distribuidores, estudios y financiadores. "Ahora es así más que nunca".

¿Hay esperanza? "Creo que ya existe una especie de contramovimiento", dijo van der Linden, citando el éxito de su video. Los aficionados anhelan una experiencia significativa en el cine, y él cree que "más cineastas [están] interesados en encontrar nuevas formas de conectar con la gente en una época en la que parece que esa conexión se está perdiendo".

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