4 medicamentos que pueden aumentar el riesgo de demencia

Reportajes Especiales - Lifestyle

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Los expertos han señalado varios medicamentos de venta libre o con receta.

Si miras dentro de tu botiquín, es probable que haya buenas y malas noticias en lo que se refiere a la salud cerebral. Unos pocos medicamentos comunes, como las estatinas o los fármacos para tratar la hipertensión, parecen ayudar a reducir el riesgo de demencia. Pero otros, incluidos algunos que se pueden comprarse sin receta, pueden aumentar el riesgo.

La mayoría de las investigaciones realizadas han sido observacionales, por lo que es posible que otros factores distintos a los medicamentos expliquen la asociación con la demencia. (Recuerda: correlación no siempre equivale a causalidad.) Pero hay algunos fármacos que los expertos creen que podrían estar afectando negativamente a la salud cerebral de forma más directa.

Antihistamínicos

La clase de medicamentos con quizá la mayor evidencia de elevar el riesgo de demencia son los llamados anticolinérgicos. Actúan al bloquear la actividad del neuroquímico acetilcolina, importante para la atención y la memoria.

Los antihistamínicos, que se utilizan como medicamentos para la alergia y como somníferos de venta libre, son uno de los tipos más comunes. Otras variedades se recetan para tratar la depresión y los problemas de vejiga, entre otras cosas.

A corto plazo, los anticolinérgicos pueden provocar somnolencia y deterioro de la memoria. A largo plazo, varios estudios sugieren que pueden aumentar el riesgo de demencia en aproximadamente un 50 por ciento.

El mayor riesgo se da entre quienes toman este tipo de medicación a diario durante varios años, dijo Shelly Gray, profesora de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Washington.

"Es poco probable que el uso puntual de Benadryl aumente el riesgo de demencia", dijo Gray. Sin embargo, señaló que la Sociedad Estadounidense de Geriatría recomienda a los adultos mayores evitar los antihistamínicos porque los medicamentos también pueden provocar caídas. Por ello, aconsejó buscar alternativas siempre que sea posible.

Los llamados antihistamínicos de segunda generación, como Claritin y Zyrtec, no tienen actividad anticolinérgica, por lo que pueden ser una opción más segura para las alergias estacionales, dijo Gray. Si luchas contra el insomnio, considera la posibilidad de hablar con un médico sobre la TCC-I u otros tratamientos potenciales en lugar de medicamentos como ZzzQuil o Unisom.

Medicamentos antipsicóticos

Con los medicamentos para la salud mental y la demencia, se plantea la cuestión del huevo o la gallina: ¿Los fármacos en sí mismos aumentan el riesgo de demencia o son las afecciones para las que se recetan, como la depresión o la psicosis, las que lo incrementan? ¿O podrían incluso ser las afecciones signos tempranos de la enfermedad?

Algunos estudios han indicado que los antipsicóticos están asociados a un mayor riesgo de demencia. También hay investigaciones que relacionan los fármacos con el deterioro cognitivo en usuarios de mediana edad. Y las personas con demencia a las que se recetan antipsicóticos para ayudar a controlar los síntomas psiquiátricos tienen un mayor riesgo de muerte.

En conjunto, estos hallazgos sugieren que los fármacos pueden tener un impacto negativo directo en el cerebro.

Si a las personas se les recetan estos fármacos para una enfermedad como la esquizofrenia, sin duda deberían tomarlos, ya que la necesidad inmediata de tratamiento supera el riesgo potencial a largo plazo, dijo David Llewellyn, profesor de epidemiología clínica y salud digital de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, en Inglaterra. Pero dijo que ha habido "un gran impulso para reducir la prescripción de antipsicóticos con el fin de controlar el comportamiento" en las personas con demencia.

Benzodiacepinas

Estos medicamentos para la salud mental, que actúan sobre un neurotransmisor específico para suprimir la actividad cerebral, también se han relacionado con la demencia. La Sociedad Americana de Geriatría recomienda a los adultos mayores evitar las benzodiacepinas porque pueden aumentar el riesgo de deterioro cognitivo, delirio y caídas.

Sin embargo, los problemas de sueño y la ansiedad --dos de las razones más comunes para una prescripción de benzodiacepinas-- pueden aumentar el riesgo de deterioro cognitivo o ser signos tempranos de demencia. De hecho, algunos estudios recientes sugieren que pueden ser estos problemas de salud subyacentes, y no la medicación, los que estén detrás de esta asociación.

Para intentar desentrañar la causa y el efecto, Geoffrey Joyce, catedrático de economía farmacéutica y de salud de la Universidad del Sur de California, realizó un análisis en el que solo se fijó en las personas a las que se recetaron benzodiacepinas para el dolor de espalda, que no está asociado a la demencia. No encontró ninguna relación entre las prescripciones de la medicación y los diagnósticos de demencia.

Joyce dijo que eso no prueba definitivamente que las benzodiacepinas no aumenten el riesgo de demencia, pero "frenó la ola" de preocupación. "Lo único que concluimos es: no lo vemos. Hay que seguir estudiándolo", añadió.

Inhibidores de la bomba de protones

También se ha informado de pruebas contradictorias sobre los inhibidores de la bomba de protones, que suelen utilizarse para tratar el reflujo ácido. Algunos estudios descubrieron que aumentaban el riesgo de demencia, mientras que otras investigaciones no.

No está claro por qué los fármacos que actúan sobre el ácido estomacal afectarían al cerebro. Una teoría es que pueden provocar una deficiencia de vitamina B12, que está relacionada con el deterioro cognitivo.

También es posible que la conexión sea producto de datos incompletos. Algunos inhibidores de la bomba de protones, como el Prilosec, se compran sin receta, por lo que su uso puede ser más difícil de rastrear y analizar que el de los medicamentos con receta.

Uno de los pocos ensayos clínicos que analizaron la demencia y el uso de inhibidores de la bomba de protones, en el que se comparó un fármaco llamado pantoprazol y un placebo en adultos mayores, no observó un aumento del riesgo de demencia en el transcurso de tres años.

Dana G. Smith es periodista del Times y cubre salud personal, en particular el envejecimiento y la salud cerebral.