
Nuestra columnista de Pregúntale a la Terapeuta, Lori Gottlieb, aconseja a una lectora que no puede contar con su cónyuge para cuidar de sí mismo, ni de su futuro económico.
Mi esposo y yo llevamos juntos casi 20 años. Nos casamos ya mayores y ahora nos acercamos a los 60 años. Por razones que no puede explicarme, mi marido se niega a ir al médico o al dentista. En dos incidentes distintos en los que mostró signos físicos de que algo iba mal y le sugerí que fuera al médico, lo ignoró o se enfadó conmigo por tocar el tema. Las dos veces fue hospitalizado por enfermedades graves y dejó de trabajar durante algún tiempo.
Yo pago nuestro seguro a través de mi trabajo, así que hemos tenido mucha suerte en ambas ocasiones de que no nos haya arruinado económicamente. Pero está dañando lo que siento por él y por nuestra relación.
A medida que nos acercamos a la jubilación, para la que faltan unos siete años, me siento resentida por esta falta de autocuidado, junto con el hecho de que la única que ahorra para la jubilación soy yo. Me preocupa que si mi marido sigue descuidándose, acabaré gastando mi jubilación y nuestros fondos de jubilación en cuidarlo cuando su salud se deteriore.
Hemos tenido conversaciones al respecto a lo largo de los años, pero nada cambia. Es una gran persona en todos los demás frentes, pero nos pone a los dos en una situación precaria. Está llegando a un punto en el que estoy resentida y siento que es un lastre más que un compañero.
¿Algún consejo sobre qué hacer o qué decir?
De la terapeuta: Cuando describes a tu esposo como "una gran persona en todos los demás frentes", noto lo mucho que quieres aferrarte a lo que hay de bueno entre ustedes. Pero también me pregunto si ese encuadre es parte de lo que te mantiene estancada.
Todo lo que te preocupa --su negativa a cuidar de su salud, su costumbre de evitar a los médicos incluso después de sufrir graves consecuencias, su renuncia a responsabilizarse de su futuro económico-- no es una cuestión secundaria de "todos los demás frentes".
Es el frente principal.
Es un poco como decir que tu comida está deliciosa, excepto por la parte con salmonela. La comida puede ser apetitosa, pero no es segura.
La seguridad no es una característica adicional en una relación a largo plazo. Es la base. Y como ocurre con otras formas de nutrirte, cuando esa base se ve comprometida, la cuestión no es lo bien que sabe el resto de la comida. La cuestión es: ¿puedes vivir de ello?
Parece que la respuesta a la que estás llegando es no. Tu esposo no solo descuida su propio bienestar, sino también el tuyo. Se niega a ver que cuando algo en una relación tiene consecuencias compartidas, ya no es solo una decisión personal.
Dices que han tenido conversaciones sobre esto durante años sin que se produjera ningún cambio, y me pregunto cómo habrán sonado. ¿Le exiges algo ("Tienes que hacerte una revisión, ¿por qué no vas?") o compartes algo sobre su relación ("Las decisiones que estás tomando afectan significativamente lo que siento sobre nuestra vida juntos")?
Pregúntate: ¿le he comunicado de manera clara lo siguiente?
La forma en que vives tu vida me hace sentir que estoy planeando un futuro sola. Me preocupa que mueras antes de tiempo, o que tu salud se deteriore de tal manera que limite nuestro disfrute de estos años juntos. Me preocupa que estés poniendo en peligro la jubilación que imaginé para nosotros, lo cual me genera tanto resentimiento que está cambiando mis sentimientos sobre ti y nuestra relación. Necesito que me acompañes a crear una relación más sólida. Si no sabes por qué te resistes tanto a cuidar mejor de tu salud y de nuestras finanzas, ¿estás dispuesto a tomar medidas para averiguarlo por el bien de nuestro matrimonio?
Si has dicho todo esto y no ha reaccionado, presta atención a ese mensaje. Cuando alguien te escucha claramente y sigue sin parecer abierto al cambio, en esencia te está diciendo: A pesar del daño que estoy causando, así es como elijo vivir.
La mayoría de las personas no cambian los comportamientos a los que se aferran porque se les haya dado un argumento razonado. Cambian cuando algo les crea más malestar que seguir igual. Para él, ese umbral no se ha cruzado. Pero para ti, sí.
Así que cambiemos tu pregunta de "¿Cómo consigo que se cuide a sí mismo y a nuestro futuro?" a "Ya que no lo hace, ¿qué quiero hacer?".
En primer lugar, puedes dejar de organizar tu vida en torno a la esperanza de que cambie, y empezar a tomar algunas decisiones por tu cuenta. Eso podría implicar hablar con un planificador financiero o un abogado sobre cómo separar y salvaguardar tus activos de jubilación para que sus decisiones no determinen tu seguridad. Puedes aclarar con él lo que estás y no estás dispuesta a asumir en términos de cuidados, apoyo económico y gestión de crisis derivadas de sus comportamientos autodestructivos.
Puedes apartarte de lo que se ha convertido en una dinámica paterno-filial, y dejar de presionar y rescatar para que él pueda experimentar las consecuencias de las decisiones que toma. Puedes buscar terapia u otro tipo de apoyo que te ayude a controlar la ansiedad y el resentimiento que, comprensiblemente, provoca esta situación, sobre todo si él no quiere participar en la terapia contigo.
Y tendrás que reflexionar honestamente sobre qué puedes tolerar a largo plazo si estás con un cónyuge que no toma medidas para responder a un asunto importante entre ustedes, porque amor y compatibilidad no son lo mismo. Quizá sigan el uno en la vida del otro en un contexto distinto del matrimonio. O tal vez hagas las paces con sus decisiones mientras te proteges lo más posible y abandonas la esperanza de que él cambie.
Cuando la gente sale por primera vez y espera que su pareja cambie de una determinada manera, suelo decir: "Sal con la realidad, no con el potencial". Este consejo también es válido en una relación de 20 años. No puedes hacer que tu esposo elija de otro modo, pero puedes decidir cómo quieres construir tu futuro en torno a una elección que él ya tomó.
¿Quieres preguntar a la terapeuta? Si tienes una pregunta, envía un correo electrónico a askthetherapist@nytimes.com. Al enviar una consulta, aceptas nuestras condiciones de envío a los lectores. Esta columna no sustituye al consejo médico profesional.
Lori Gottlieb es psicoterapeuta y autora del superventas Deberías hablar con alguien. Ofrece a los lectores consejos sobre las preguntas difíciles de la vida en la columna Pregúntale a la terapeuta.
Últimas Noticias
Seis medicamentos comunes que pueden reducir el riesgo de demencia
Algunas vacunas, junto con fármacos para el corazón y otros antiinflamatorios, parecen tener un efecto protector de las funciones cognitivas

Shakespeare compró una propiedad en Londres. Ahora sabemos exactamente dónde
Reportajes Especiales - Lifestyle

Mueren 4 investigadores de un laboratorio de drogas en un accidente carretero en México
Reportajes Especiales - News

Se fueron de EE. UU. para ahorrar dinero. Volver parece inasequible
Reportajes Especiales - Business

¿Qué es real y qué ficción sobre el antisemitismo de Roald Dahl representado en 'Gigante'?
Reportajes Especiales - Lifestyle



