Reseña de 'Margo tiene problemas de dinero': te convertirá en un OnlyFan

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Elle Fanning protagoniza una comedia dramática llena de corazón y mente abierta sobre la exposición en internet y sus complicaciones.

La televisión está viviendo un momento OnlyFans. La plataforma en línea, no siempre pero a menudo utilizada para contenido exhibicionista no apto para el lugar de trabajo, ha sido un punto de la trama en Industry y Euphoria, fue una actividad secundaria para algunos sujetos de la docuserie Vecinos y ahora es el centro de una nueva comedia dramática para Apple TV, Margo tiene problemas de dinero.

A juzgar por las anteriores exploraciones televisivas del trabajo sexual --The Deuce, P-Valley, The Girlfriend Experience--, cabría esperar que una serie sobre la carrera de exhibicionismo en línea de una protagonista fuera provocativa, oscura, quizá picante. Pero, ¿creerías si fuera… dulce?

Eso es precisamente lo que obtienes de Margo tiene problemas de dinero, que se estrenó el miércoles. Es una serie tan empática, divertida y sincera sobre una creadora de contenido adulto que monetiza su exposición en internet como podrías esperar.

Margo (Elle Fanning), una brillante estudiante que languidece en la universidad de su ciudad natal, California, se enreda en una aventura con Mark (Michael Angarano), un profesor casado que la deja embarazada. Recurre a su madre, Shyanne (Michelle Pfeiffer), una antigua camarera de Hooters que crió sola a Margo. Ahora que intenta empezar de nuevo con su conservador y religioso prometido, Kenny (Greg Kinnear), Shyanne le ofrece ayuda, pero con una advertencia: "No vas a leer eso en libros como Qué esperar cuando se está esperando, pero esto te romperá".

Puede que Margo no esté destrozada, pero pronto está en bancarrota, agotada y fracasa en entrevistas de trabajo con su hijo Bodhi a cuestas. A sugerencia de su compañera de piso, Susie (Thaddea Graham), una entusiasta del cosplay, investiga el modelaje en internet como salida.

Para Margo, aspirante a escritora antes de que sus estudios se descarrilaran, posar para suscripciones y propinas no solo le sirve para pagar las facturas, sino que es el escape creativo que le faltaba. Adopta un personaje --Fantasma hambriento, un alienígena libidinoso-- y su primera aventura consiste en conseguir que los hombres le paguen por comparar fotos de sus penes con personajes Pokémon. Finalmente, colabora con KC (Rico Nasty) y Rose (Lindsey Normington), un par de modelos veteranos que se convierten en sus tutores.

Su nueva carrera se ve ayudada, y complicada, por la llegada de su ausente padre, Jinx (Nick Offerman), un exluchador profesional que ha salido de rehabilitación por opiáceos. Jinx resulta ser no solo una útil niñera (Offerman está en su mejor momento como leñador cariñoso), sino también, con el tiempo, una especie de asesor profesional.

Al fin y al cabo, la lucha libre profesional es también una carrera de espectáculo y creación de personajes, de juego de roles, autoinvención y construcción de historias. Y ambos trabajos, Margo es siempre consciente de ello, conllevan esfuerzo. Requieren concentración, disciplina y atención a la propia marca. (Se discute mucho sobre el momento y el despliegue del "debut vaginal" del Fantasma hambriento). La actuación en línea tiene sus riesgos particulares, como la exposición pública, las amenazas físicas y el estigma social, y éstos pesan más sobre Margo a medida que avanza la temporada de ocho episodios.

Margo tiene problemas de dinero, basada en la novela de 2024 de Rufi Thorpe, fue adaptada a la televisión por el prolífico productor televisivo David E. Kelley, un hecho que, debo admitir, me hizo dudar. Kelley se ha especializado en las adaptaciones en los últimos años de su carrera, como Big Little Lies, pero quien recuerde Ally McBeal sabe que tiene una inclinación por las rarezas que podría empujar a una historia como esta a lo ridículo.

En lugar de eso, Margo tiene problemas de dinero equilibra calidez, comedia excéntrica y porno-populismo, apoyado por un reparto sobresaliente de inicio a fin. Fanning canaliza el estrés, la ira y el agotamiento de la nueva maternidad sin perder el espíritu indomable de Margo. Y Pfeiffer (que protagoniza por primera vez un show de su esposo Kelley) dota a Shyanne de un fuego orgulloso que sugiere toda una vida de superviviente. La relación entre Margo y su madre, combativa e íntima, es el motor del programa.

Lo más impresionante de Margo tiene problemas de dinero, debido al tema que trata, es lo abierta que es en todos los sentidos. Puede que no te guste todo lo que hace o dice algún personaje, pero Margo tiene problemas de dinero no te permite sentirte superior a ellos, ya sean los artistas en línea o el estirado pero bienintencionado Kenny. A todos se les concede algún matiz. (Bueno, a casi todos: la madre de Mark, interpretada por Marcia Gay Harden, está escrita como una gélida villana de telenovela).

Eso no quiere decir que la comprensión sea fácil. Jinx, acostumbrado a ser estigmatizado por su adicción a las drogas, al principio se siente horrorizado por el trabajo de Margo. Lo mismo le ocurre a Shyanne, aunque tienes la sensación de que su reacción --como su decepción ante el embarazo de Margo-- nace de su propia y dura experiencia de ser menospreciada.

Por otra parte, la propia Margo muestra cierta ambivalencia sobre lo que hace para pagar el alquiler, aunque defienda su derecho a hacerlo. En repetidas ocasiones rechaza la idea de que lo que hace sea trabajo sexual o pornografía, lo que puede ser una cuestión semántica. Pero también, sugiere Rose, connota una medida de "fobia interiorizada al trabajo sexual".

En definitiva, Margo tiene problemas de dinero es una serie que trata menos del sexo y la desnudez y más de los prejuicios sociales y de clase. ¿A quién se considera con derecho al respeto y a la gracia? ¿A quién se le permite cometer errores y recuperarse de ellos?

Margo tiene problemas de dinero no tiene ningún reparo en jugar con tus emociones para transmitir su mensaje. Tira de la fibra sensible con pericia y se inclina hacia el lado del drama cuando la temporada llega a su fin. Un enfrentamiento en el juzgado --en el que Kelley regresa a su antiguo terreno legal--, se desarrolla como una desvergonzada fantasía de justicia salomónica televisiva, y no me importó en lo más mínimo.

Se trata de un mensaje humanista de la vieja escuela envuelto en un atractivo envoltorio de la era de internet. Hay mucha piel, real e implícita, en Margo tiene problemas de dinero. Sin embargo, la parte del cuerpo que más quiere mostrarte es su corazón.

James Poniewozik es el crítico jefe de televisión del Times. Escribe críticas y ensayos con énfasis en la televisión como reflejo de una cultura y una política cambiantes.