La inteligencia de EE. UU. muestra que China tiene un papel más activo en la guerra de Irán

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China podría haber enviado misiles a Irán, y Pekín está permitiendo que empresas vendan a Teherán suministros que pueden usarse en la producción militar, según funcionarios estadounidenses.

Las agencias de inteligencia de Estados Unidos han obtenido información de que, en las últimas semanas, China podría haber enviado un cargamento de misiles portátiles a Irán para su conflicto con Estados Unidos e Israel, según funcionarios estadounidenses.

Los funcionarios dijeron que la información de inteligencia no es concluyente respecto al envío del cargamento, y que no hay pruebas de que los misiles chinos ya se hayan utilizado contra las fuerzas estadounidenses o israelíes durante el conflicto.

Pero incluso un debate en Pekín sobre el envío de misiles a Irán indica hasta qué punto China se considera implicada en el conflicto. Los servicios de inteligencia han evaluado que China está adoptando en secreto una postura activa en la guerra, al permitir que algunas empresas envíen a Irán productos químicos, combustible y componentes que pueden utilizarse en la producción militar para la guerra.

Los misiles disparados desde el hombro, conocidos como MANPADS, son capaces de derribar aviones que vuelen a poca altura.

Durante mucho tiempo, China se ha mostrado reacia a enviar material militar acabado a Irán, pero algunos funcionarios del gobierno quieren que Pekín permita que sus empresas suministren directamente a las fuerzas de seguridad iraníes durante el conflicto con Estados Unidos.

Si el gobierno chino ha permitido el envío de misiles, sería una escalada significativa y un indicio de que al menos algunos dirigentes chinos trabajan activamente para provocar una derrota militar estadounidense en una guerra que ha asolado Medio Oriente.

La información sobre el posible apoyo chino a Irán llega cuando los servicios de inteligencia estadounidenses han visto pruebas de que Rusia ha proporcionado al ejército iraní información satelital específica para ayudar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán a atacar barcos estadounidenses, junto con instalaciones militares y diplomáticas en todo Medio Oriente.

En conjunto, el apoyo militar a Irán muestra cómo los poderosos adversarios de Estados Unidos han visto una oportunidad de aumentar los costos para Estados Unidos por el inicio de la guerra y, de manera potencial, entorpecer al ejército estadounidense en el conflicto.

El apoyo chino a Irán llega en un momento delicado de las relaciones entre Estados Unidos y China. El presidente Donald Trump tiene previsto viajar el mes que viene a China para reunirse con el presidente chino Xi Jinping, en una cumbre que se espera aborde una serie de cuestiones comerciales, tecnológicas y militares. La cumbre estaba prevista inicialmente para marzo, pero se retrasó debido a la guerra en Irán.

Las agencias de inteligencia estadounidenses han seguido de cerca el apoyo que Rusia y China han prestado a Irán durante la guerra. Los funcionarios estadounidenses han considerado que Rusia está más dispuesta a ayudar, al enviar ayuda alimentaria, suministros militares no letales e imágenes por satélite a Teherán. Sin embargo, Moscú parece haber descartado el suministro de material militar ofensivo o defensivo, por temor a provocar a Estados Unidos.

En general, los funcionarios chinos han querido proteger, al menos públicamente, su imagen de parte neutral. Antiguos funcionarios afirman que Irán depende de China para obtener componentes para sus misiles y drones, pero Pekín puede argumentar que dichos componentes, por cruciales que sean, pueden utilizarse para fabricar mucho más que armamento. China también proporcionó información de inteligencia y suministró piezas de doble uso a Irán, del mismo modo que lo hizo con Rusia durante su guerra con Ucrania.

Un reportaje de la CNN del sábado decía que China se preparaba para enviar un cargamento de misiles de hombro a Irán en las próximas semanas.

Un portavoz de la embajada de China en Estados Unidos negó rotundamente que su gobierno hubiera enviado misiles a Irán durante la guerra.

"China nunca ha proporcionado armas a ninguna de las partes en conflicto; la información en cuestión es falsa", dijo Liu Pengyu, el portavoz. "Como importante país responsable, China cumple sistemáticamente sus obligaciones internacionales. Instamos al lado estadounidense a que se abstenga de hacer acusaciones infundadas, establecer conexiones de forma maliciosa y de recurrir al sensacionalismo; esperamos que las partes pertinentes hagan más para ayudar a rebajar las tensiones".

China depende en gran medida del petróleo que pasa por el estrecho de Ormuz, y está ansiosa por no hacer nada que prolongue la guerra, según funcionarios estadounidenses. Al mismo tiempo, al menos algunos funcionarios chinos están interesados en apoyar a Teherán en una guerra que se considera que debilita la posición y la fuerza de Estados Unidos.

China es el mayor socio comercial de Irán y el mayor comprador de petróleo iraní. Según un informe de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China, grupo fundado por el Congreso para examinar los vínculos bilaterales de Estados Unidos con China, "las compras chinas representan aproximadamente el 90 por ciento del petróleo exportado por Irán, lo que proporciona decenas de miles de millones de dólares en ingresos anuales que sostienen el presupuesto gubernamental y las actividades militares de Irán".

Sin embargo, los expertos sobre China han señalado que la retórica pública de China durante la guerra de Irán ha sido neutral en su mayoría, posiblemente debido a los profundos lazos económicos que China mantiene con las naciones árabes del golfo Pérsico las cuales han sido atacadas por Irán durante el conflicto.

"En todo caso, retóricamente se están alineando más con sus socios del Golfo que con Irán", dijo Henrietta Levin, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington. "La relación económica, tecnológica y energética con el Golfo es, en muchos sentidos, estratégicamente más importante para China que cualquier relación que mantenga con Irán".

Anton Troianovski colaboró con reportería desde Washington.

Mark Mazzetti es un periodista de investigación con sede en Washington D. C., especializado en seguridad nacional, inteligencia y asuntos exteriores. Ha escrito un libro sobre la CIA.

Eric Schmitt es corresponsal de seguridad nacional para el Times. Ha informado sobre asuntos militares estadounidenses y antiterrorismo durante más de tres décadas.

Julian E. Barnes cubre las noticias relacionadas con las agencias de inteligencia estadounidenses y los asuntos de seguridad internacional para el Times. Lleva más de dos décadas reportando sobre temas de seguridad.

Anton Troianovski colaboró con reportería desde Washington.