¿Podría un análisis de sangre predecir si padecerás Alzheimer?

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(Science Times)

¿Podría un simple análisis de sangre predecir tu riesgo de padecer demencia años, o incluso décadas, antes de que experimentes pérdida de memoria?

Esa es la promesa potencial de una nueva clase de pruebas de biomarcadores. Dos de ellas fueron aprobadas el año pasado por la Administración de Alimentos y Medicamentos para ayudar a diagnosticar a las personas con enfermedad de Alzheimer si presentan síntomas de demencia. Los científicos estudian ahora si este tipo de pruebas pueden identificar también a las personas con riesgo de padecer alzhéimer mucho antes de que aparezcan los síntomas: Según un estudio reciente, podrían predecir la aparición de síntomas de demencia con hasta 20 años de antelación.

La presión para diagnosticar el alzhéimer lo antes posible, incluso antes de que aparezcan los síntomas, coincide con la presión para desarrollar tratamientos que eviten o retrasen el deterioro cognitivo. Actualmente se están realizando ensayos clínicos con algunos fármacos, cuyos resultados se esperan para 2027.

Sin embargo, las pruebas no son perfectas. Esto es lo que hay que saber sobre sus capacidades y deficiencias actuales, y lo que podrían hacer en el futuro.

¿Cómo funcionan las pruebas?

En el cerebro, el alzhéimer se caracteriza por dos proteínas, la beta amiloide y la tau, que se vuelven disfuncionales, pues forman placas y ovillos que dañan las neuronas. Las placas amiloides pueden aparecer hasta 20 años antes de que se manifiesten los síntomas de demencia, mientras que los ovillos de tau aparecen más tarde, y a menudo coinciden con la aparición del deterioro cognitivo.

"Pensamos en los ovillos tau y la neurodegeneración como el fuego arrasador que causa el mayor daño en las personas con enfermedad de Alzheimer", afirmó Eric Reiman, director ejecutivo del Instituto Banner de Alzheimer y fundador de ALZpath, empresa biotecnológica que ha desarrollado y vende una de las pruebas. "Pienso en las placas amiloides como la brasa humeante, que no causa mucho daño en sí misma, pero que conduce a ese fuego voraz".

El diagnóstico de alzhéimer se basa parcialmente en la presencia de placas amiloides en el cerebro. De manera tradicional, eso se ha confirmado mediante escáneres PET y pruebas de líquido cefalorraquídeo, pero esas pruebas son caras e invasivas, y muchos pacientes no las reciben. Por ello, los investigadores han buscado un análisis de sangre para utilizarlo como herramienta diagnóstica.

Al principio, los científicos intentaron desarrollar análisis de sangre para detectar el amiloide, pero se encontraron con varios problemas. "El amiloide en sangre es muy complicado de medir", afirmó Thomas Karikari, profesor adjunto de Psiquiatría de la Universidad de Pittsburgh. Por un lado, hay "mucho amiloide que llega a la sangre y que también procede de fuentes no cerebrales, como el corazón", señaló.

No obstante, los investigadores descubrieron que los análisis de sangre que miden una forma modificada de tau podrían ser un buen indicador de la acumulación de amiloide en el cerebro. Esto se debe a que, mientras que los ovillos de tau aparecen más tarde, la proteína tau empieza a modificarse y a ser disfuncional más o menos al mismo tiempo que se forman las placas amiloides. Las pruebas actualmente disponibles se denominan con un número --como pTau181 o pTau217-- que indica la localización de la modificación en la proteína tau.

Los científicos no saben con exactitud por qué la acumulación de amiloide está tan estrechamente relacionada con la modificación de tau, pero una teoría es que son las placas amiloides las que provocan las modificaciones.

Las pruebas pueden indicar a alguien que el amiloide está "afectando la tau y que, por desgracia, corre un mayor riesgo de contraer los ovillos de tau y el deterioro cognitivo", afirmó Reisa Sperling, profesora de neurología de la Facultad de Medicina de Harvard.

¿Cuán precisas son las pruebas para las personas con síntomas de demencia?

Se ha demostrado que las pruebas tienen una precisión de alrededor del 90 por ciento en la detección de la presencia de placas amiloides, lo que ayuda a los médicos a determinar si el deterioro cognitivo de un paciente está siendo causado por el alzhéimer o si deben considerar una enfermedad diferente.

"Con estos análisis de sangre, creemos realmente que existe la posibilidad de proporcionar un diagnóstico a muchas más personas, lo cual es realmente emocionante", dijo Suzanne Schindler, profesora adjunta de neurología de la WashU Medicine de San Luis.

La precisión de las pruebas depende de la cantidad de tau modificada que haya en la sangre. Si los niveles son muy bajos, los expertos se sienten bastante seguros de que una persona no tiene actualmente depósitos de amiloide en el cerebro, y si los niveles son altos, hay muchas probabilidades de que el paciente los tenga. Pero las personas con niveles intermedios son más ambiguas. En esos casos, los expertos suelen recomendar hacerse una tomografía por emisión de positrones o una prueba de líquido cefalorraquídeo para confirmar el diagnóstico de alzhéimer.

¿Y si no tienes síntomas, pero te preocupa padecer alzhéimer algún día?

Hay mucha expectación por utilizar las pruebas para examinar a las personas que podrían desarrollar síntomas de alzhéimer en el futuro, y algunas empresas emergentes de pruebas de laboratorio directas al consumidor, como Function, ya las ofrecen. Pero los expertos entrevistados para este artículo tienden a desaconsejarlo, por ahora.

Por un lado, las pruebas son menos precisas a la hora de detectar placas amiloides en personas sin deterioro cognitivo. Si alguien da negativo en la prueba, es muy probable que no tenga signos de alzhéimer en el cerebro, dijo Christopher Rowe, director de la Red Australiana de Demencia de la Universidad de Melbourne. Pero si la prueba da positivo, estimó, hay un 50/50 de probabilidades de que la persona tenga placas o no.

"Quizá esté siendo un poco pesimista, pero el mensaje es que si tienes un resultado positivo, hay bastantes probabilidades de que sea un falso positivo", aseguró.

Aunque haya placas amiloides, no significa que provoquen deterioro cognitivo. En cierto modo, las placas en el cerebro pueden considerarse como las placas en las arterias, afirmó Rowe. Al igual que tener aterosclerosis no garantiza que una persona vaya a sufrir un infarto de miocardio, tener acumulación de amiloide no garantiza que alguien vaya a desarrollar demencia.

Según un estudio reciente de la Clínica Mayo, dependiendo de la cantidad de placa amiloide que alguien tuviera en el cerebro, las probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo leve o demencia oscilaban entre el 56 por ciento y el 84 por ciento.

"Si das positivo en estas pruebas, no significa necesariamente que vayas a desarrollar síntomas de alzhéimer", afirmó Schindler. "Pero sin duda significa que tienes un riesgo mayor".

Además, por desgracia, si alguien tiene placas amiloides en el cerebro, no hay mucho que pueda hacerse al respecto en este momento. Un par de estudios han descubierto que la actividad física y otras intervenciones en el estilo de vida pueden ayudar a reducir los niveles de tau en sangre o a retrasar el desarrollo de los ovillos de tau. Pero hasta que salgan a la luz los resultados de los ensayos clínicos destinados a retrasar la demencia, ese es el alcance de las opciones actuales.

¿Las pruebas servirán algún día para predecir el alzhéimer?

Muchos expertos creen que las pruebas acabarán utilizándose para el cribado previo a la demencia. Algunos incluso especulan con que se utilizarán ampliamente, de forma similar a las mamografías o las colonoscopias.

Los científicos están trabajando para mejorar la capacidad de predicción de las pruebas, por ejemplo desarrollando algoritmos que incorporen factores de riesgo de demencia como la edad, el sexo, la raza y la genética.

"Digamos que vienes y tienes 67 años y eres mujer y, según tus antecedentes familiares, quieres saber: ¿Cuál es mi riesgo dentro de dos años, cinco años, 10 años?", explicó Sperling. "Ese es el tipo de datos en los que creo que se está trabajando ahora mismo, la predicción individualizada del riesgo".

También depende de los resultados de los ensayos clínicos de prevención de la demencia (tanto Reiman como Sperling participan en ellos). Los ensayos están probando dos fármacos que tratan el alzhéimer al eliminar las placas amiloides del cerebro. La esperanza es que, si esto se hace pronto, los ovillos de tau no se desarrollarán, lo que evitaría la muerte de las neuronas. Si eso resulta, según los expertos, habrá una buena razón para identificar a las personas con signos de alzhéimer en el cerebro antes de que posiblemente desarrollen deterioro cognitivo.

Sin embargo, eso sigue siendo una gran suposición. Otros estudios que probaron versiones anteriores de los fármacos no resultaron eficaces para prevenir o retrasar la demencia en personas con riesgo de padecer alzhéimer.

"Es un momento muy emocionante, pero al final ganan los datos", dijo Reiman, que dirigió uno de los estudios anteriores. "No hay garantías. Siempre nos hemos decepcionado, pero hay motivos para estar especialmente esperanzados".

Las pruebas podrían ayudar a mejorar la atención a la demencia, pero los científicos afirman que aún existen algunas advertencias e incógnitas. (Ricardo Tomás/The New York Times)