
Es la hora de comer en un claro y ventoso día de otoño en Preston, al noroeste de Inglaterra. Al otro lado del Flag Market, una amplia plaza arbolada a la sombra de un museo victoriano con columnas, una fila que no para de crecer de unas 150 personas espera pacientemente su turno ante un modesto remolque rojo cereza. Es la espera diaria de entre dos y seis horas.
La música de fiesta retumba en el interior de la humeante ventana abierta del remolque, y los clientes en busca de selfis se acercan al mostrador con las cámaras de sus celulares en alto y grandes sonrisas de expectación.
Se podría pensar que la comida que despierta esta ferviente expectación es una de las favoritas del público, como una hamburguesa smash o un taco de birria. Pero el pequeño remolque es el buque insignia deSpudBros, un negocio familiar, fenomenalmente popular, especializado en ese plato tan lumpen, anticuado y poco excitante: la papa rellena.
Conocidas como "papas asadas", "papas horneadas" o "papas rellenas" en español, y en la jerga culinaria británica como jacket potatoes o jacket spuds, para denotar la presencia de una piel crujiente tostada y sin pelar, estos tubérculos corpulentos se consideraban simplemente baratos, fiables y reconfortantes, la comida de las cafeterías universitarias y de las tiendas de comestibles. Pero también son un vehículo infinitamente adaptable para las alubias con tomate, la ensalada de atún y todo tipo de aderezos peculiarmente británicos.
Una nueva generación de comerciantes de papas expertos en redes sociales ha aprovechado la oportunidad para volver a ponerlas de moda.
"La gente pasaba y se iba a Subway o McDonald's, y nosotros les preguntábamos: '¿por qué no compran nuestras papas?'", dijo Jacob Nelson, quien ahora dirige el negocio con su hermano menor, Harley, y su padre, Tony. "Y nos decían: 'No es más que una papa rellena, ¿no? No es sexy'. Así que ese fue el plan de negocio. ¿Cómo hacemos la papa rellena un poco más sexy?"
Eso fue en otoño de 2023 y, desde fuera, parece que han logrado su objetivo: con la ayuda de una astuta mercadotecnia en las redes sociales, SpudBros ha pasado de ser un simple camión de comida a convertirse en una fuerza tanto en el ámbito físico como en el digital. Su cuenta de TikTok tiene casi cinco millones de seguidores, y 2,4 millones más siguen la marca en Instagram y YouTube juntos.
En los últimos 12 meses, han abierto cinco tiendas físicas SpudBros Express, incluidas las de Londres y Liverpool, con al menos una más prevista próximamente en Sheffield y un establecimiento internacional en Ámsterdam. El pasado abril, una colaboración con el YouTuberMrBeast hizo que algunas personas hicieran fila durante seis horas ydio lugar a un video que ha sido visto más de 52 millones de veces. En total, SpudBros vende más de 2000 papas al día.
Y no son los únicos vendedores de papas rellenas que han convertido las vertiginosas cifras de audiencia de los videos cortos en un éxito comercial en el mundo real. En Tamworth, al norte de Birmingham, Ben Newman, un creador digital con un peinado rosa tipo mohicano conocido como Spudman, ha convertido las papas rellenas con generosidad y el contenido creativo de las redes sociales en una fórmula inusualmente potente.
"Paseando por mi fila, uno de cada dos clientes es internacional", dijo Newman, que tiene más de 5 millones de seguidores en distintas plataformas y puede vender hasta 2500 papas al día desde sus dos "SpudWagons" itinerantes. En octubre, cuando la reina Camilla asistió a un acto para promocionar Meals on Wheels, pasó una mañana junto a un sonriente Newman, que servía alubias con tomate sobre papas que humeaban.
"Muchos alimentos virales tienen que ver con la novedad y la hibridación; las papas rellenas no podrían ser más diferentes de eso", dijo Ruby Tandoh, autora de All Consuming, un superventas sobre cómo se forman y proliferan las tendencias alimentarias.
Tandoh cree que los comensales están abrazando un poco la ironía de la situación. "La gente disfruta de la gracia inherente a hacer dos horas de fila por una papa rellena, aunque crea sinceramente, al menos por un tiempo, que será la mejor papa rellena de su vida", añade Tandoh.
No es la primera vez en la historia de la gastronomía británica que las papas rellenas son un plato de moda. Alrededor de la década de 1830, las calles de Londres se inundaron de vendedores de papas calientes, que anunciaban a gritos a los transeúntes ("Calientes, calientes, todas las papas. Carnosas y harinosas, calientes") y vendían simples tubérculos bañados en mantequilla y pimienta en latas decoradas para calentarlas.
En las décadas de 1970 y 1980, una cadena de origen escocés llamada Spudulike había crecido hasta el punto de tener más de 40 franquicias que ofrecían papas asadas con rellenos como chili de ternera y cóctel de camarones. En 2019, cuando Spudulike quebró, las papas rellenas se asociaban más con locales de comida anodinos y operaciones provinciales unipersonales.
Muchos de los nuevos creadores de algoritmos que reviven este espacio culinario pueden remontar su propio linaje directamente a esta historia. El Hot Potato Tram --nombre original del negocio que el equipo de SpudBros adquirió y renovó en 2023-- llevaba funcionando en el Flag Market de Preston desde 1955.
Newman, hijo de un mayorista agrícola que abastecía a los vendedores de papas fritas, se hizo cargo de su negocio en Tamworth hace más de dos décadas. "Mi abuelo metió a mi padre en el sector y él se dedicó a la papa desde que salió de la escuela", dijo Newman.
Comerciantes como SpudBros y Spudman también han modernizado y refinado culinariamente la papa rellena, al añadir a la fórmula estándar mantequillas aromatizadas, cebollas crujientes y aderezos especiales de influencia mundial, como pollo chino con sal y pimienta y döner kebab rebanado. También se han beneficiado de su precio relativamente asequible (las papas rellenas de SpudBros cuestan a partir de 5 libras esterlinas, o 6 dólares, según el lugar) como producto caliente y preparado bajo pedido en un momento en que ha subido el precio de los bocadillos envasados.
Pero otro aspecto central del atractivo es que estos negocios encarnan una calidez particular y un carácter local. En sus videos, Newman se dirige a sus seguidores como un "ejército de Spud" con un alegre acento de la región central del país; los Nelson desarman a los clientes con bromas propias de Lancashire, abrazan su condición de héroes locales (el acuerdo de patrocinio de la camiseta de SpudBros con el equipo de fútbol local, Preston North End, es quizá su momento de mayor orgullo) y, de vez en cuando, reparten dinero para que los niños que pasan puedan comprarse un helado.
Ambos negocios se han convertido en focos de una extraña especie de orgullo nacional --que se acentúa con cada cucharón generoso de alubias con tomate o salsa de curry-- para una cultura gastronómica regional británica que no siempre ha tenido lo que merece. En el caso de SpudBros, la falta de pretensiones, el norte sin complejos, es precisamente la clave.
"Lo que resulta cada vez más interesante en la cultura gastronómica británica es la influencia de los no londinenses en la dirección y el contenido del discurso", dijo Tandoh. "Hace mucho tiempo, la gente vivía en sus burbujas gastronómicas locales. Luego, con la evolución de los medios de comunicación, surgió una forma muy londinense y vertical de hablar de la comida".
Según ella, eso cambió con la difusión de las redes sociales. "Parece que muchos de los alimentos que se están haciendo virales reflejan este cambio de poder", dijo. "papas rellenas, asados de pub. La comida vernácula británica está tomando protagonismo".
Inevitablemente, las grandes marcas nacionales intentan sacar partido de esta oleada de interés. Subway, con 2200 establecimientos en el Reino Unido, introdujo las papas rellenas en su menú la primavera pasada. La prueba inicial fue tan popular que se convirtieron en plato permanente en septiembre de 2025.
"Ha sido el proyecto que mejor acogida ha tenido entre nuestros franquiciados", dijo Louise Wardle, vicepresidenta de mercadotecnia de la empresa para Europa, Medio Oriente y África. "Es una opción más sana, es un plato caliente, es británico, se antoja".
Tampoco está de más que la papa rellena sea un artículo con un alto margen de ganancia que sigue aportando valor percibido, en medio de una prolongada crisis del costo de la vida.
A pesar de su popularidad, Newman dijo que hasta ahora se ha resistido a lucrativas ofertas para escalar Spudman. "Hace más o menos un año rechacé ofertas millonarias", dijo. "En realidad, en algún momento quiero tener un equilibrio entre trabajo y vida privada. No tenía sentido para mí".
Además, no quería competir con los vendedores locales de papas rellenas en ciudades de todo el país. "Quiero desarrollar el sector y apoyar a los pequeños, no competir con ellos", dijo.
En cambio, los Nelson anunciaron a finales de diciembre una asociación con el gigante del comercio de carretera EG on the Move, junto con tres puestos de prueba en gasolineras del norte de Inglaterra. Si todo va bien, esperan abrir unas 160 EG on the Move en todo el país, convirtiendo así la reciente viralidad del plato en algo sostenible. "Las próximas conversaciones son para abrir tiendas también en los Emiratos Árabes Unidos", dijo Jacob Nelson.
Pero Tandoh se pregunta cuánto puede durar el auge de la papa. "Creo que algo está condenado cuando se presiona tanto a un alimento que solo se diseñó para ser sabroso, saciante y cómodo", dijo. "¿En qué momento la gente se dará cuenta de que esto es quizás una papa rellena bien cargada, pero una papa rellena al fin y al cabo?".
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