¿Quién es Banksy? Este episodio policial de 2000 podría contener una pista

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Cargado con una provisión portátil de botes de pintura, el artista se deslizó hasta el tejado antes del amanecer y empezó a intervenir traviesamente una valla publicitaria de moda.

Esto ocurrió a finales del verano de 2000 en el Meatpacking District de Manhattan, entonces un barrio orgullosamente transgresor. La prostitución y los bares de cuero sadomasoquistas coexistían con distribuidores de comida que emitían un hedor nauseabundo al aire, y sangre y grasa a las calles adoquinadas.

La figura que pintarrajeaba el cartel destacaba; al menos para las dos trabajadoras sexuales que lo observaban desde la calle.

"Pensaron que estaba haciendo algo antigay", dijo Ivy Brown, la galerista que había pedido al atrevido artista, un conocido, que pintarrajeara el anuncio. Brown alquilaba un local en el edificio sobre el que estaba ubicada la valla.

Pero antes de que el artista pudiera terminar, apareció la policía y lo detuvo por un delito grave de daños a propiedad.

Fue una detención de rutina. Lo procesaron en el Juzgado Penal de Manhattan, en el número 100 de la calle Centre, y firmó una confesión manuscrita en la que explicaba que había pintarrajeado la valla publicitaria tras una noche de copas.

La firma de la confesión estaba tan mal escrita que el apellido era indescifrable. Pero mecanografiado en los documentos judiciales que la acompañaban, el nombre era claro como el agua: Robin Gunningham.

Las autoridades no lo sabían, pero --al menos según una reciente investigación de Reuters-- acababan de atrapar a Banksy, quien iba a convertirse en el artista callejero más escurridizo y con más éxito del siglo XXI, con obras que se venden por decenas de millones de dólares. Durante décadas, el anonimato celosamente guardado de Banksy ha cautivado al mundo del arte casi tanto como su obra.

Una vez que su nombre entró en el sistema judicial de Nueva York, pasó a formar parte del registro público y cualquiera podía encontrarlo, pero solo si sabía dónde buscar. Y después de 26 años, alguien lo hizo.

El oscuro expediente judicial fue localizado por Reuters, cuya larga investigación de la semana pasada se basó en gran medida en la detención como confirmación de que Banksy es Gunningham, nacido en Bristol, Inglaterra, en 1973.

Al investigar el informe de la detención y el expediente judicial, Reuters confirmó de hecho una teoría que había circulado desde una nota de 2008 de The Mail on Sunday y que habían adelantado otras investigaciones.

Los representantes de Banksy llevan mucho tiempo negando que sea Robin Gunningham, o cualquier otra persona. Pest Control, una agencia que autentica sus obras, dijo en un correo electrónico que ni la agencia ni el artista ni su abogado de toda la vida, Mark Stephens, harían comentarios.

No se respondieron las solicitudes enviadas al bufete de abogados de Stephens en Londres, pero este dijo a Reuters que el artista "no acepta que muchos de los detalles contenidos en tu consulta sean correctos".

El expediente judicial de 2000 proporciona las evidencias más concretas hasta la fecha sobre la identidad de Banksy.

La detención fue quizás un error de novato.

En aquel momento, era un artista novel que aún estaba encontrando su estilo. Hacía poco que había empezado a cultivar el estilo y la imagen del arte callejero que le harían famoso, utilizando una serie de alias que incluían Robin Banks, Banks y, finalmente, Banksy.

Sin embargo, tenía algo a su favor. En el momento de la detención, la policía no sabía quién era.

"No se había hecho un nombre, al menos en Estados Unidos", dijo Steve Mona, comandante de la brigada de vandalismo del Departamento de Policía de Nueva York en aquel momento.

"Desde luego, no había llegado al nivel de estar en nuestro radar", dijo Mona, que ahora está jubilado y no logró recordar la detención ocurrida 26 años atrás. "O no se nos notificó, o si se nos notificó, pasamos de ello, lo que probablemente se debió a que lo que había hecho no era una tag, algo que pudiéramos identificar o relacionar con otros incidentes".

Sin eso, lo más probable es que la travesura de Banksy con la valla publicitaria se considerara un delito de grafiti común y corriente, una travesura provocada por la bebida.

La acusación inicial de delito grave se redujo y, tras cinco días de servicios a la comunidad, Banksy dejó atrás la detención, con su anonimato intacto.

'Un ajuste humorístico'

El edificio del 675 de la calle Hudson, en el corazón del Meatpacking District, es conocido como el Pequeño Edificio Flatiron por su huella triangular, similar a la de su homólogo más famoso de la Calle 23.

La estructura está ahora rodeada de los adornos de la Manhattan turística: boutiques de lujo, hoteles elegantes y una Apple Store. El High Line y el Chelsea Market también están cerca.

En 2000, el distrito era un barrio mucho menos acogedor. El Pequeño Flatiron estaba en pleno submundo de la vida nocturna --dentro del edificio estaban los clubes Manhole y Hellfire-- y estaba rodeado de galerías vanguardistas.

Brown, conocida del artista, vivía y dirigía una galería en el edificio. En una entrevista concedida esta semana, dijo que había llegado a conocerle a través de un amigo común del mundo del arte.

Durante la Semana de la Moda de Nueva York del año 2000, dijo que le había hablado a Banksy de una horrible valla publicitaria que se había colocado recientemente en el techo de su edificio.

Era un anuncio de ropa de Marc Jacobs que mostraba la cara de un joven con el lema "A los chicos les encanta Marc Jacobs".

"Todo aquello me molestaba", recordó Brown. "Pensé que afeaba el edificio". Odiaba el anuncio y le pidió a Banksy que pintara algo --lo que fuera-- sobre él.

"Le dije: 'Oye, B, tengo una cosa en el tejado que me tiene de mal humor. ¿Quieres hacer algo ahí arriba?".

"Él dijo: 'Sí, déjame verlo'", y pasó los días siguientes en el Gaslight Lounge, al otro lado de la calle, mirando el cartel.

"Pensé: esto es lo que él hace. Explora su ubicación", dijo Brown, quien le dio un juego de llaves y le dejó las decisiones artísticas a él. "Las cosas que se le ocurrieron fueron brillantes. Simplemente confié en él para que hiciera algo genial".

Hasta ese momento, Banksy se centraba en el arte callejero; era menos conocido por el característico estilo de estarcido que le haría famoso. Según Reuters, para el encargo en el Meatpacking invocó una escena de la película de 1975 Tiburón, en la que un cartel turístico de una mujer tumbada en una balsa está trucado para incluir una aleta de tiburón en el agua y unos ojos saltones para la mujer.

"Utilizando una llave entré en el edificio donde había estado guardando algunas pinturas y utilizando una escalera pinté con sombra de ojos una nueva boca y una burbuja de diagolo [sic] al cartel", escribió Banksy en su confesión, que calificó de "ajuste humorístico" realizado después de "beber en un club nocturno con amigos".

Debajo de la confesión hay una firma que incluye un nombre descuidado y un apellido ilegible que empieza por la letra G.

El expediente judicial es una ventana a los primeros años de Banksy en Nueva York. Dijo a las autoridades que se alojaba en el Hotel Carlton Arms, un lugar de Manhattan famoso por permitir a los artistas alojarse gratis si decoraban las habitaciones.

Como los daños causados a la valla publicitaria superaron los 1500 dólares --los registros legales cifran el coste de la reparación en 1742,82 dólares--, las autoridades acusaron inicialmente a Banksy de un delito grave. Al final se redujo, y la multa y los honorarios ascendieron a 310 dólares.

En los registros judiciales figura como abogado de Banksy Julian White. Contactado esta semana, White, que ahora ejerce la abogacía en Manhattan, confirmó que era su nombre el que figuraba en los expedientes, pero dijo que no recordaba el caso, ni si había representado a Banksy tras su comparecencia.

Al fin y al cabo, dijo White, representó a unas 1100 personas durante los tres años que trabajó en la organización de asistencia jurídica Legal Aid como joven abogado de oficio recién salido de la facultad. Dijo que se ocupaba sobre todo de casos de delitos menores en el turno de noche del Juzgado Penal de Manhattan.

El modo en que se llevó el caso de Banksy fue "sin duda el modo en que yo lo habría llevado en aquel momento", dijo.

"Ese habría sido el objetivo, conseguir que se sobreseyera el caso o que se declarara inocente", dijo. "Con un primer delito grave, el objetivo es evitar los antecedentes penales, reduciendo los cargos a una infracción como alteración del orden público, y eso es lo que acabó ocurriendo".

Robert Clarke, portero nocturno del Carlton Arms cuando Banksy empezó a alojarse allí, dijo que se hizo amigo de Banksy en 1995. "Deben de haberse arrepentido de haberlo arrestado y de que ahora sea tan conocido", dijo en una entrevista telefónica desde Bristol, Inglaterra.

Nueva York ayudó al artista a desarrollar su estilo distintivo y su método de sigilo, dijo Clarke, hasta el punto de que era capaz de ejecutar una obra estarcida en segundos y reaparecer por la manzana esperando a que te dieras cuenta.

Después de que la policía dio con Banksy aquella noche de verano de 2000, Brown dijo que recibió una llamada de un detective que le dijo: "Tenemos a alguien que dice que es un invitado tuyo y está haciendo algo en tu azotea".

El expediente judicial muestra que Banksy tuvo que entregar su pasaporte antes de pagar una fianza de 1500 dólares. Solo estuvo detenido durante la mañana y fue puesto en libertad a mediodía.

"Unas horas después, salió, lo que me pareció asombroso", dijo Brown. "Llamó y dijo: 'Estoy fuera y voy a subir por Grand Street'".

Recordó la explicación de Banksy por haber sido puesto en libertad tan rápidamente: había encandilado a la jueza.

"Me di cuenta de que parte de su arte consistía en librarse de los problemas", dijo.

Corey Kilgannon es un periodista del Times que escribe sobre la delincuencia y la justicia penal en Nueva York y sus alrededores, así como sobre noticias de última hora y otros reportajes.