Agentes de IA: Son divertidos y útiles, pero no les des tu tarjeta de crédito.

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SAN FRANCISCO -- Una noche de enero, antes de irse a la cama, Sebastian Heyneman envió un mensaje a uno de los bots de inteligencia artificial que le ayudan a organizar su vida.

Heyneman, fundador de una pequeña empresa tecnológica de San Francisco, esperaba dar un discurso en el Foro Económico Mundial, la reunión anual de líderes empresariales y responsables políticos en Davos, Suiza. Así que le pidió al bot que lo organizara.

Mientras él dormía, el bot buscó en internet a personas relacionadas con el evento, les envió mensajes de texto y trabajó para negociar un lugar para hablar, o al menos concertar un café con personas con las que le gustaría reunirse. Tras una larga conversación con un empresario suizo, lo consiguió.

Sin embargo, cuando Heyneman se despertó, estaba en un aprieto. En contra de sus instrucciones originales, el bot había accedido a pagar 24.000 francos suizos --unos 31.000 dólares-- por un patrocinio empresarial. No podía pagar la factura.

El bot de Heyneman, llamado agente de IA, es un ejemplo de un nuevo tipo de tecnología que se está volviendo popular entre los entusiastas de la tecnología. Estos bots hacen algo más que chatear. Pueden actuar como asistentes digitales personales que utilizan aplicaciones de software y sitios web en nombre de personas como Heyneman, incluidas hojas de cálculo, calendarios en línea y servicios de correo electrónico.

Los robots pueden recopilar información de internet, redactar informes, editar archivos o incluso enviar y recibir mensajes de correo electrónico y texto, dirigiendo conversaciones en línea en gran medida por sí solos. Para personas como Heyneman, estos robots son casi como un empleado al que se puede delegar el trabajo en cualquier momento del día. En algunos casos, el empleado es fiable; otras veces, no tanto.

Muchos investigadores de IA, ejecutivos tecnológicos y expertos creen que los agentes pronto sustituirán a los oficinistas de cuello blanco. El mes pasado, Block, la empresa de tecnología financiera propietaria de Square, Cash App y Tidal, dijo que estaba recortando el 40 por ciento de su plantilla al anticiparse al auge de este tipo de tecnología, quizás el ejemplo más llamativo de una empresa que elimina empleados por lo que la IA puede hacer pronto.

Otros expertos, sin embargo, sostienen que los fallos podrían obstaculizar el progreso de la tecnología. Al igual que otros chatbots, los agentes de IA pueden cometer errores. Como estos errores pueden implicar el envío de mensajes de correo electrónico o la edición de archivos, pueden causar estragos.

Cuando Heyneman dijo a los organizadores de Davos que no podía pagar su factura, lo amenazaron con prohibirle la entrada al evento. Acabó pagando casi 4000 euros (cerca de 4600 dólares) solo por asistir.

Durante su estancia en Davos, Heyneman fue detenido brevemente cuando dejó un artefacto construido por su empresa emergente en el vestíbulo de un hotel y la policía local se preguntó si el dispositivo era peligroso.

Al utilizar agentes, algunas personas les dan rienda suelta para que actúen en su nombre, y están dispuestas a afrontar las consecuencias cuando cometen errores.

"Errores va a haber. Pero si alguna vez has tenido empleados que son humanos, sabes que también van a cometer errores", afirmó Kyle Wild, ingeniero de software de Berkeley, California, que utiliza la tecnología para pagar multas de estacionamiento, buscar en internet ideas para una cita e incluso enviar mensajes de texto a amigos, colegas, restaurantes y otros negocios.

Otros ven la tecnología como una poderosa herramienta que requiere la ayuda de la inteligencia humana, y argumentan que la tecnología no sustituirá a los trabajadores tan rápidamente como parece por el momento.

"La clave aquí es tener un proceso en el que los humanos puedan supervisar el trabajo de estas computadoras", afirmó Andrew Lee, fundador de la empresa emergente de San Francisco Shortwave, que construyó la tecnología, llamada Tasklet, que Heyneman utilizó para negociar un puesto de orador en el Foro Económico Mundial.

"Tal vez permitas que un bot redacte todos los correos electrónicos que quiera", añadió. "Pero impides que envíe realmente un correo electrónico sin consultarlo antes contigo".

Los chatbots como ChatGPT pueden aprender a responder preguntas, escribir poesía y divagar sobre casi cualquier tema. Sin embargo, la habilidad más importante puede ser la destreza para escribir código informático. Eso es lo que los transforma en agentes.

Al generar código informático, ayudan a los ingenieros y a las empresas a crear nuevas aplicaciones de software, como procesadores de texto y motores de búsqueda. También pueden generar código informático que les permita utilizar otro software. Pero como estos sistemas aprenden sus habilidades identificando patrones en grandes cantidades de datos digitales, pueden hacer cosas que sus creadores no quieren que hagan.

Los agentes de IA llamaron la atención a finales de enero, cuando un entusiasta de la tecnología del sur de California, Matt Schlicht, creó una red social en la que los agentes de IA podían chatear entre sí, como las personas en Facebook.

Mientras miles de bots charlaban, gran parte de lo que decían eran tonterías. Pero eran lo bastante convincentes --mientras discutían de todo, desde sus propias habilidades técnicas hasta la naturaleza de la existencia-- como para que Meta, propietaria de Facebook, adquiriera la nueva red social.

Basados en un software llamado OpenClaw, estos bots eran de código abierto, lo que significa que cualquiera podía descargar el código informático subyacente, modificarlo y ejecutarlo en sus propias máquinas. Los expertos advirtieron que la tecnología era impredecible, y muchas personas compraron computadoras Mac Mini de bajo costo en las que podían instalar los bots sin preocuparse de que borraran o dañaran datos y software importantes.

Varias empresas de Silicon Valley --entre ellas gigantes tecnológicos como Google y Meta y empresas emergentes como Anthropic, Perplexity y Shortwave-- están construyendo tecnologías similares que esperan perfeccionar para su uso dentro de las empresas. OpenAI, el fabricante de ChatGPT, contrató recientemente al desarrollador de software que creó OpenClaw.

(The New York Times demandó a OpenAI y a Microsoft en 2023. Los acusó de infringir los derechos de autor de contenidos periodísticos relacionados con los sistemas de IA. Ambas empresas han negado esas acusaciones).

Aunque los bots de OpenClaw se han hecho populares entre los investigadores de IA de Silicon Valley, los ingenieros y otros entusiastas de la tecnología, la mayoría de la gente tendría dificultades para utilizarlos, comentó Bill Cutrer, que dirige una empresa de marketing en York, Maine, y ha pasado las últimas semanas trabajando con OpenClaw.

"Estas cosas tienen más publicidad que utilidad", afirmó. "Es muy difícil configurarlos y trabajar con ellos".

Los agentes son más útiles cuando investigan y generan informes, ya que analizan documentos en internet o en la red privada de una empresa. Pero los bots de OpenClaw pueden incluir información falsa --o incluso completamente inventada-- en sus informes, explicó Rayan Krishnan, director ejecutivo de Vals AI, una empresa que evalúa el rendimiento de las últimas tecnologías de IA.

Cuando la gente deja que estos robots se dediquen a otras tareas, pueden causar problemas. Summer Yue, investigadora del laboratorio de IA de Meta, reveló recientemente que cuando pidió a un agente que organizara su correo electrónico, este empezó a borrar miles de mensajes.

Claude Cowork, un sistema de Anthropic, es más confiable que OpenClaw a la hora de investigar en áreas como las finanzas, la salud y el derecho. No obstante, la tecnología --denominada "avance de investigación"-- sigue siendo impredecible, según las pruebas realizadas por Vals AI. Durante una prueba, el sistema corrompió de manera permanente un archivo que se le pidió que editara.

Sin embargo, empresas como Anthropic y Shortwave siguen perfeccionando estas tecnologías. Muchos investigadores e ingenieros de software afirman que la IA ha mejorado de manera constante en los últimos años y que seguirá mejorando con rapidez.

"Las cosas cambian constantemente", afirmó Wild. "Con la IA, la gente puede formarse una opinión en junio --y es correcta en junio--, pero en agosto puede no serlo en absoluto. Hay un cambio radical cada dos o tres meses".

Andrew Lee, director ejecutivo de Shortwave, en San Francisco, el 2 de marzo de 2026. (Manuel Orbegozo/The New York Times)

Andrew Lee, director ejecutivo de Shortwave, utiliza Tasklet, una plataforma de automatización basada en agentes presentada el año pasado, en San Francisco, el 2 de marzo de 2026. (Manuel Orbegozo/The New York Times)