
Hubo mucho que asimilar, desde la emocionante victoria de Michael B. Jordan hasta el desconcertante "tambor de trasero".
Michael B. Jordan ganó el premio al mejor actor y, por primera vez en la historia de los Oscar, se premió al mejor reparto. También estuvieron el, ejem, tambor de trasero y la decisión de cortar un discurso de Las guerreras k-pop. Los Oscar siempre están llenos de altibajos. Aquí te contamos cómo lo vimos este año.
-- Stephanie Goodman
La victoria más emocionante: Michael B. Jordan
Después de los abrazos, después de permitirse sonreír y después de que el estruendo de la ovación se calmara por fin, el recién nombrado mejor actor, Michael B. Jordan, se acercó al micrófono y dijo: "Hombre, Dios es bueno". Y, como informó uno de mis colegas en la sala de entrevistas de los medios de comunicación, unos cuantos periodistas no pudieron contenerse y replicaron: "¡Todo el tiempo!". Todo el mundo parecía exultante por la victoria de Jordan por su papel como los gemelos Smoke y Stack en Pecadores. Sus colegas también parecían emocionados, con estrellas como Teyana Taylor de Una batalla tras otra saltando cuando él subió al escenario. Y prometió devolverles el favor, a ellos y a sus muchos admiradores: "Sé que quieren que lo haga bien", dijo, "y quiero hacerlo".
--Matt Stevens
El mejor final de una racha perdedora: Paul Thomas Anderson
Aferrado a su Oscar al mejor director por Una batalla tras otra, Paul Thomas Anderson bromeó: "Hacen trabajar duro a un tipo por uno de estos". Y es cierto, la academia hizo esperar mucho tiempo a Anderson para que ganara su primer Oscar: 28 años, para ser exactos. Fue nominado por primera vez en 1998 por el guión original de su película revelación: Boogie Nights: Juegos de placer. A lo largo de los años siguió recogiendo nominaciones --14 en total--, pero ninguna estatuilla. Hasta que el domingo se llevó tres trofeos: dirección, guión adaptado y mejor película.
-- Esther Zuckerman
El discurso más dulce: Jessie Buckley
La victoria de Jessie Buckley como mejor actriz no fue ninguna sorpresa, teniendo en cuenta que se había llevado prácticamente todos los premios importantes de esta temporada por su trabajo como madre en duelo en Hamnet. Aun así, aportó una dulzura encantadora y efervescente al escenario cuando aceptó su trofeo. Se desternilló de risa. Dijo de su familia entre el público: "¡Irlanda les compró vuelos!". Y explicó que su hija de ocho meses estaba "probablemente soñando con leche". En su carrera hacia los premios, Buckley demostró tener un don para encontrar profundidad en su alegría. Dedicó su Oscar al "hermoso caos del corazón de una madre". Y "hermoso caos" es una buena forma de describir un discurso de Jessie Buckley.
-- Esther Zuckerman
La comienzo más contundente
Los montajes de apertura de las galas de premios pueden parecer forzados, pero el domingo por la noche, el presentador Conan O'Brien adaptó la escena de la persecución de La hora de la desaparición para convertirla en una joya cómica llena de energía. O'Brien, disfrazado de Gladys, la bruja de la película con los labios pintados de carmín y la peluca roja, recorrió escenas de varias de las películas nominadas del año con una turba de niños de La hora de la desaparición pisándole los talones. Cuando apareció en Pecadores cantando el clásico del folk irlandés "Danny Boy", parecía cosa del destino. Como cereza del pastel: Amy Madigan, quien interpretó a Gladys, ganó el primer Oscar de la noche, el de mejor actriz secundaria, por su papel.
-- Maya Salam
La mejor tendencia de moda: hacer más con menos
asustaba a todo el mundo para que no confiara en su propio gusto, pero desde el milenio ha habido una cierta previsibilidad en la vestimenta de los Oscar. Más o menos puedes apostar por ver vestidos de princesa. También vestidos de sirena. Más --más volantes, más estructura, más escote-- se ha considerado generalmente como demás. Si todas las referencias eran muy del siglo pasado, ¿a quién le importaba? Lo importante era la pose.
Por eso fue una sorpresa tan grande ver, de repente, a un grupo de actores subvirtiendo las expectativas y haciendo más con menos.
Renate Reinsve, con un vestido columna rojo sin tirantes y con una abertura lateral hasta la cadera (decoración: solo su pierna desnuda), fue la primera, seguida de cerca por Wunmi Mosaku, con un vestido verde esmeralda de formas libres pero ajustado (decoración: su barriga de embarazada), y Gwyneth Paltrow, con un vestido blanco tan minimalista que parecía no tener lados. Todas lucían cómodas. Parecía que podían andar, sentarse, aplaudir, subir escaleras si era necesario y, aún mejor, respirar. Tremenda idea.
-- Vanessa Friedman
Más sobre los atuendos de la alfombra roja
El regreso más feliz: videos de las actuaciones
Qué bonito es ver que los Oscar dan cabida una vez más a fragmentos de las interpretaciones de los nominados, un homenaje maravilloso (y una puesta al día para el público). Pero si están tomando notas, por favor, restauren las imágenes de las reacciones de los nominados mientras se reproducen los clips: ¡Quiero ver quién está orgulloso o avergonzado de lo que se ha seleccionado!
-- Kyle Buchanan
El corte de discurso más cruel: Las guerreras k-pop
En una ceremonia que parecía desarrollarse a un ritmo pausado --con un segmento In Memoriam de casi 15 minutos y un largo fragmento sobre Damas en guerra--, pareció especialmente grosero que el grupo que aceptaba el premio a la mejor canción por "Golden" de Las guerreras k-pop fuera interrumpido abruptamente. Cuando el segundo ganador iba a hablar, un platillo sonó, el micrófono se apagó, el escenario se oscureció y la cámara se alejó antes de que el programa fuera a la pausa publicitaria. Peor aún, era la segunda vez que se cortaba un discurso de los ganadores de Las guerreras k-pop. Cuando los directores Maggie Kang y Chris Appelhans y la productora Michelle LM Wong aceptaron el premio a la mejor película de animación, la orquesta empezó a interrumpirlos justo después de que Kang hablara de la importancia de la representación en el cine.
-- Shivani Gonzalez
El segmento In Memoriam más sentido, parte 1
Al final de un largo y emotivo segmento In Memoriam, Barbra Streisand rindió un homenaje muy personal a Robert Redford, su coprotagonista en Tal como éramos (1973). Habló de cómo Redford rechazó inicialmente el papel de su interés amoroso, Hubbell, en esa película porque el personaje "no tenía agallas". Sin embargo, Redford, dijo Streisand, tenía "verdaderas agallas dentro y fuera de la pantalla". Su discurso se volvió más conmovedor cuando describió su propia conexión. "Lo echo de menos ahora más que nunca", dijo. Entonces, justo cuando parecía que estaba concluyendo, Streisand cantó unos compases de la canción principal de Tal como éramos, una balada sobre los recuerdos. Fue un desafío para cualquiera que siguiera mirando sin derramar lágrimas.
-- Esther Zuckerman
El segmento In Memoriam más sentido, parte 2
La pérdida de Rob Reiner y su esposa, Michele Singer Reiner, fallecidos en diciembre, se trató con sumo cuidado, empezando por un homenaje de Billy Crystal, cuyas palabras arrancaron aplausos y lágrimas por igual. Crystal recordó la primera vez que conoció a Reiner en 1975, cuando fue contratado en All in the Family como el mejor amigo del personaje de Reiner, una dinámica que pasó rápidamente de la pantalla a la vida real. Crystal rememoró algunas de las películas más queridas de Reiner, y habló directamente a los fans: "Rob me dijo que significaba todo para él que su trabajo significara algo para ustedes". Luego se levantó el telón para mostrar a más de una decena de estrellas de sus películas, entre ellas Meg Ryan, John Cusack, Kathy Bates y Christopher Guest.
-- Maya Salam
El mejor triunfo histórico: Autumn Durald Arkapaw
Autumn Durald Arkapaw, directora de fotografía de Pecadores, ya era la primera mujer de color nominada en su categoría; su momento histórico como primera mujer en ganar fue una sorpresa, y la estruendosa ovación del público reconoció tanto su logro técnico como artístico. Las cámaras de gran formato eran bestias de casi 30 kilos. Y las escenas que produjo eran tan etéreas como oscuras. Durante su discurso, irradió lo que el director Ryan Coogler ha llamado su "tranquila electricidad". Y compartió el protagonismo pidiendo a las demás mujeres de la sala que se pusieran en pie "porque siento que no llego aquí sin ustedes", dijo.
-- Melena Ryzik
El mejor (bueno, el único) discurso de aceptación al mejor casting
Cuando Cassandra Kulukundis ganó el Oscar al mejor casting por Una batalla tras otra, se vio envuelta en abrazos y choque de palmas, y luego corrió hacia su Oscar abrazándose y chocando con una de las presentadoras, la estrella de Una batalla, Chase Infiniti. La exaltación tenía sentido. Era el premio inaugural de una categoría por cuya inclusión habían luchado mucho los directores de casting. Pero Kulukundis también se divirtió un poco con ello, al superar al director de su película, Paul Thomas Anderson: "Yo tengo uno antes que tú", dijo desde el escenario. "Espero que tú consigas uno esta noche". (Lo consiguió).
-- Mekado Murphy
El resultado más caótico: el empate en cortometraje
Las categorías de cortometrajes no suelen suponer mucha emoción para los espectadores, pero en uno de los momentos más extraños de la noche, la carrera de cortometraje resultó en un raro empate entre The Singers y Two People Exchanging Saliva. El presentador Kumail Nanjiani insistió en que no estaba bromeando mientras leía los nombres de los ganadores. Fue el séptimo empate en la historia de los Oscar. El último fue en 2013 en montaje de sonido, pero el más famoso ocurrió en 1969, cuando Barbra Streisand y Katharine Hepburn compartieron el Oscar a la mejor actriz.
-- Esther Zuckerman
El peor efecto de sonido: el tambor de trasero
"¿Por qué, Conan, por qué? El comentario improvisado de O'Brien al principio del programa, después del chiste más infantil de la noche --el "tambor de trasero de Chalamet"-- resumió lo que la mayoría de nosotros pensábamos. Por razones poco claras, se mostró repetidamente a un percusionista de la orquesta golpeando unas nalgas de plástico con palas de ping-pong. Aparentemente, era una parodia de la escena de Marty Supremo en la que el personaje de Timothée Chalamet recibe unos azotes en el trasero. La escena requería que la gente hubiera visto Marty Supremo y estuviera familiarizada con el humor absurdo de O'Brien, y lo apreciara. Quizá el "tambor de trasero" pueda utilizarse en el futuro para indicar chistes que no acaban de cuajar. Tun-ta-tun.
-- Brooks Barnes
La peor mezcla de sonido: el del espectáculo
Desde luego, esta ceremonia no iba a ganar un Oscar por la mezcla de sonido. Para quienes lo vieron desde casa, el sonido fue, en varios momentos, confuso, con eco y, sencillamente, inaudible. Cuando Barbra Streisand rindió homenaje a Robert Redford durante el segmento In Memoriam, sus palabras quedaron ahogadas por el piano, un efecto parecido al de escuchar a través de un vaso contra la pared. F1 ganó el premio al mejor sonido, pero está claro que la Academia se saltó una parada técnica.
-- Sarah Bahr
La mejor compendio de la angustia de Hollywood
O'Brien lanzó juguetonas y creativas pullas a la tecnología emergente y al peligroso estado de la industria cinematográfica. Bromeó con que sería el último presentador humano de los Oscar, se burló del codirector ejecutivo de Netflix, Ted Sarandos ("¡Es su primera vez en un cine! ¡Esto es de lo que están hablando!") y se burló de las ambiciones cinematográficas de Amazon, exigiendo saber: "¿Por qué el sitio web en el que pido papel higiénico no gana más Oscars?". También hubo parodias muy bien elaboradas, como el falso anuncio que cortaba escenas de películas emblemáticas para adaptarlas (sin éxito) a un formato vertical y una versión simplificada de Casablanca basada en la idea de que el público de las películas se distrae con sus teléfonos. Al menos el domingo, Hollywood pudo reír (temporalmente) en lugar de llorar.
-- Shivani Gonzalez
La 'voz de Dios' más engolada: Matt Berry
En los últimos años, actores con voces inconfundibles han actuado como locutores de los Oscar fuera de la pantalla, también conocidos como la "voz de Dios". Este año, Matt Berry (Laszlo en Lo que hacemos en las sombras) y su suave acento de inspiración transatlántica hicieron los honores. Fue un placer oírlo añadir personalidad a uno de los aspectos más áridos de la retransmisión, mientras anunciaba patrocinadores como Burger King y Lilly con exagerado alarde.
-- Kellina Moore
La mejor reunión que no sabíamos que necesitábamos: el reparto de Damas en guerra
No era un hito en nuestro calendario, pero cuando Kristen Wiig, Maya Rudolph, Rose Byrne, Melissa McCarthy y Ellie Kemper subieron al escenario para celebrar los 15 años de su exitosa (¡y nominada al Oscar!) comedia Damas en guerra, se llevaron una ovación en pie en el teatro, y una ronda de aplausos en mi casa. Como presentadoras, sus transiciones fueron un éxito o un fracaso. Pero incluso el recuerdo de los aullidos que produjo su éxito taquillero que rompió tabúes fue satisfactorio. ¿La parte en la que tomaban notas reflejaba cómo hicieron la película, cuando el director Paul Feig les entregaba notitas con chistes alternativos? (Tal vez). ¿Tenían algún problema con Wendi McLendon-Covey, una coprotagonista que no apareció? (No, se estaba recuperando de un lifting de cuello, como publicó en Instagram). ¿Cuándo tendremos otra comedia con reparto femenino? (Dios sabe que Feig lo ha intentado.) Señoras, aguanten.
-- Melena Ryzik
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