Una lancha robada, un tiroteo mortal y un supuesto complot contra Cuba

Reportajes Especiales - News

Guardar

El relato del gobierno cubano sobre una supuesta incursión armada en su territorio quedó en entredicho después de que uno de los hombres identificados como ocupantes de la embarcación apareciera en Miami.

Los hombres llegaron a aguas cubanas a bordo de una lancha rápida que, al parecer, había sido robada la noche anterior en los Cayos de Florida.

El gobierno cubano dijo que 10 cubanos partieron de Estados Unidos en una embarcación registrada en Florida armados con fusiles de asalto, pistolas, artefactos explosivos improvisados, chalecos antibalas, miras telescópicas y uniformes de camuflaje. Su objetivo cuando llegaron el miércoles era, dijo el gobierno: "realizar una infiltración con fines terroristas".

Abrieron fuego contra la Tropa Guardafrontera cubana, según el gobierno. Cuatro de los hombres murieron y otros seis resultaron heridos en el tiroteo.

Un día después, han surgido pocos detalles sobre el mortal tiroteo, lo que plantea interrogantes sobre quiénes eran los hombres y cómo y por qué navegaron hasta las costas de Cuba. ¿Eran militantes autónomos con un plan mal trazado? ¿Formaban parte de una trampa cuidadosamente tendida por el gobierno cubano en un momento de crecientes tensiones con Estados Unidos?

Fue el episodio más reciente de una historia de décadas, a menudo belicosa, entre el gobierno de Cuba y exiliados militantes decididos a derrocarlo. Durante años, los exiliados cubanos han intentado infiltrarse en Cuba, han colocado bombas en La Habana e incluso conspiraron para asesinar a Fidel Castro.

Inicialmente se informó erróneamente que uno de los supervivientes era Roberto Azcorra Consuegra, activista de 31 años que huyó de Cuba en 2017 y que esta semana se encontraba en Miami, atendiendo las llamadas de los periodistas.

La inclusión del nombre de Azcorra en la lista de detenidos suscitó dudas sobre lo que el gobierno cubano sabía de la trama. El hecho de que figurara su nombre aunque no estuviera en la embarcación sugería que los agentes del gobierno podrían haber tenido conocimiento previo de la operación, dijeron los expertos.

En 1996, después de que el gobierno cubano derribara dos aviones de la organización de exiliados Hermanos al Rescate, se supo rápidamente que un agente de la inteligencia cubana se había infiltrado en la organización y estaba al tanto del ataque planeado.

"Supuestamente, estoy preso, detenido y herido", dijo Azcorra en una entrevista el miércoles por la noche. El jueves, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossio, publicó un comunicado en el que admitía el error.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acudió a las redes sociales para reafirmar la soberanía de Cuba. "Cuba se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria que pretenda afectar su soberanía y estabilidad nacional", dijo.

"Nosotros conocemos de planes para hechos terroristas que están siendo apoyados, se están financiando y están preparándose en los Estados Unidos para agredir a Cuba en momentos como este", dijo Díaz-Canel a principios de este mes.

Azcorra se describió a sí mismo como un activista decidido a derrocar al gobierno comunista que lleva 67 años en el poder con métodos que iban más allá de carteles y eslóganes, pero dijo que no podía hablar más de ello sin antes conseguir un abogado. No quiso decir si conocía a los hombres, pero reconoció que el gobierno cubano debía tener su nombre porque esperaban que estuviera a bordo de la embarcación.

Azcorra dijo que la inclusión de su nombre "no fue un error".

"Saben exactamente quién soy", dijo. "O me confundieron con alguien más, o pensaron que yo iba a estar allí".

Azcorra dijo que era de Cienfuegos, una ciudad del centro de Cuba, y que tuvo que abandonar Cuba debido a sus actividades antigubernamentales y a que las autoridades iban tras él. El viceministro de Relaciones Exteriores dijo que Azcorra era conocido por una "trayectoria vinculada a acciones e intenciones violentas".

Las autoridades cubanas identificaron al resto de los sobrevivientes a bordo de la lancha rápida registrada en Florida como Amijail Sánchez González, Leordan Cruz Gómez, Conrado Galindo Sariol, José Manuel Rodríguez Castelló, Roberto Álvarez Ávila y Christian Acosta Guevara. Otro hombre, Duniel Hernández Santos, llegó a Cuba antes del enfrentamiento, dijo el gobierno.

Murieron cuatro hombres. Han sido identificados como Pavel Alling Peña, Michel Ortega Casanova, Héctor Cruz Correa y Ledián Padrón Guevara.

Al menos dos de los hombres, incluido uno que murió, eran ciudadanos estadounidenses, otro tenía una visa para prometido y se cree que los demás eran residentes legales permanentes, según un funcionario estadounidense.

"Son hombres valientes", dijo Azcorra.

Los registros públicos indican que la mayoría de los hombres parecen haber vivido en Florida, aunque Acosta está identificado como residente en Texas.

Los registros judiciales estadounidenses muestran que algunos de los hombres habían cometido delitos menores de tránsito o relacionados con vehículos. Las autoridades cubanas han dicho que varios de los hombres tenían antecedentes penales, pero no han facilitado documentación que apoye esas afirmaciones.

Uno de los hombres fallecidos, Ortega, era camionero y llevaba mucho tiempo viviendo en Estados Unidos, según su cuñado.

Según la oficina del sheriff del condado de Monroe, el miércoles se denunció el robo de la embarcación de 24 pies fabricada en 1981 en la que viajaban, en Cayo Big Pine de los Cayos Bajos de Florida. El jueves, agentes del sheriff y del Departamento de Seguridad Nacional estuvieron en la propiedad donde el dueño guardaba la embarcación.

El propietario dijo a la policía que se dio cuenta de que faltaba la embarcación el miércoles por la mañana, y vio estacionada en la propiedad una camioneta Chevy blanca que pertenecía a uno de sus empleados, un alicatador, según el informe policial. Supuso que su empleado se había llevado la lancha sin permiso. El propietario volvió más tarde ese mismo día, después de que aparecieran noticias que mencionaban la matrícula de la embarcación, y acudió a la policía.

La oficina del sheriff del condado de Monroe identificó al propietario de la camioneta como Héctor Cruz Correa, de 42 años, y lo nombró "sospechoso" del robo de la embarcación. Las autoridades cubanas nombraron posteriormente a Cruz Correa, que tiene dos hijos en Cuba, como uno de los hombres que murieron.

Galindo, de 58 años, conductor de una furgoneta de reparto, estaba entre los heridos, según el gobierno cubano. Su esposa, Ana Seguí, dijo que salió de su casa en Miami hacia el mediodía del domingo y nunca regresó.

"Me dijo que se iba a trabajar", dijo.

Cuando no regresó, intentó llamarlo, pero su teléfono parecía estar apagado. Entonces, el miércoles, escuchó que el gobierno cubano nombraba a su esposo como uno de los hombres en la embarcación que habían sido capturados.

Seguí dijo que no reconocía los nombres de los demás, y que Galindo era muy abierto sobre sus opiniones políticas contra el régimen cubano.

"Él siempre ha tenido sus ideales", dijo.

Agregó que Galindo, quien es de Camagüey, abandonó Cuba en 2016 después de pasar ocho años encarcelado en la isla. Nunca regresó.

De pie en la entrada de su modesta casa en Miami, Seguí parecía agotada y angustiada. Dijo que no podía saber si la versión del gobierno cubano era cierta y que estaba esperando a saber más. Añadió que ninguna autoridad estadounidense había acudido a verla.

"Yo no sé cómo se dio esto", dijo, y añadió que Galindo no poseía armas ni tenía interés en ellas. "Qué armas ni que armas", dijo.

Su marido había sido invitado al menos dos veces a un programa de radio llamado Voces que inspiran de Radio Martí, estación financiada por Estados Unidos. Galindo fue presentado como expreso político que había cumplido condena con un activista conocido, Jorge Luis García Pérez, conocido como Antúnez, quien lo entrevistó en el programa. Galindo dijo a García que solo las actividades clandestinas servirían para derrocar al gobierno.

Sánchez González, otra persona que el gobierno cubano dijo que había sido detenida, ha sido acusado en el pasado de incitar a la violencia en Cuba desde Florida, según noticias de ese tiempo. En 2022, las autoridades cubanas dijeron que un detenido en Cuba había confesado supuestamente sus delitos al decir que Sánchez se había puesto en contacto con él a través de las redes sociales y lo había incitado a ello, según un informe de prensa.

En un segundo caso, dos años después, una mujer fue acusada de planear lanzar un cóctel molotov contra una base del Ministerio del Interior, porque, según dijo el gobierno, Sánchez la incitó, de acuerdo con información de Diario de Cuba.

El perfil de Facebook de Sánchez incluye varios videos en los que una persona dice representar a un grupo llamado "Autodefensa del Pueblo".

"Vamos a pelear por Cuba", dice el hombre del video.

Tanto Sánchez como Cruz Gómez eran buscados en Cuba, y sus nombres habían sido facilitados a las autoridades estadounidenses en 2023 y 2025, pero "gozaban de impunidad", dijo el viceministro de Relaciones Exteriores.

Marcell Felipe, destacado dirigente de la comunidad de exiliados cubanos en Miami, dijo que el tiroteo del barco le recordaba episodios anteriores en los que el gobierno cubano acusó a los exiliados de Miami de planear actos terroristas en la isla.

"Lo que sí sé es que no es la primera vez que el régimen cubano realiza una operación orquestada por la inteligencia cubana", dijo Felipe.

"Estas operaciones nunca las hacen exclusivamente agentes del régimen, las hacen agentes del régimen que reclutan a participantes dispuestos y los envían a la muerte", dijo.

El episodio del miércoles se produjo en medio de un momento extraordinariamente tenso entre las dos naciones. El gobierno de Donald Trump ha cortado las importaciones de combustible a Cuba, con el objetivo de paralizar al gobierno.

El país atraviesa su peor crisis económica en décadas.

Estados Unidos ha mostrado su "disposición" a ayudar a Cuba a aclarar el asunto, dijo el jueves Fernández de Cossio.

"Está en curso un proceso investigativo dirigido a esclarecer los hechos con todo rigor", dijo. "Cuba tiene el deber y la responsabilidad de proteger sus aguas territoriales".

David C. Adams, Valerie Boey Ramsey, Michael Crowley, Genevieve Glatsky, Adam Goldman, Elisabeth Parker y Alex Rickert colaboraron con reportería. Kirsten Noyes colaboró con investigación.

Frances Robles es una reportera del Times que cubre América Latina y el Caribe. Lleva más de 25 años informando sobre la región.

Patricia Mazzei es la jefa de la corresponsalía en Miami, que cubre Florida y Puerto Rico.

David C. Adams, Valerie Boey Ramsey, Michael Crowley, Genevieve Glatsky, Adam Goldman, Elisabeth Parker y Alex Rickert colaboraron con reportería. Kirsten Noyes colaboró con investigación.