
El primer ministro, Mark Carney, anunció el jueves varias medidas destinadas a convertir a Canadá en líder mundial en vehículos eléctricos y a rescatar una industria asolada por la política comercial estadounidense.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció el jueves un amplio plan para ofrecer miles de millones de dólares en incentivos y exenciones fiscales a las inversiones en la industria automovilística, con el fin de convertir a Canadá en un líder mundial en el sector de vehículos eléctricos.
Carney dijo que las nuevas políticas pretenden transformar la economía de Canadá y hacerla menos dependiente de un único socio comercial, después de que los ataques económicos del presidente Donald Trump y las amenazas a la soberanía de Canadá deterioraron las relaciones entre ambas naciones.
"Debemos cuidar de nosotros mismos", dijo Carney a los periodistas en una fábrica de piezas de automóviles cerca de Toronto. "No podemos controlar lo que hacen los demás".
La industria automovilística canadiense, que emplea a unos 125.000 trabajadores, es vital para la economía del país y está estrechamente interrelacionada con Estados Unidos. El esfuerzo de Carney por apostar el futuro del país a los vehículos eléctricos forma parte de su campaña para enfrentarse a Estados Unidos, que le ha granjeado aplausos dentro y fuera del país.
"Canadá es una nación automovilística, la industria del automóvil es fundamental en nuestra historia", dijo Carney. "La industria automovilística es el pilar central de la economía canadiense".
Trump ha afectado de manera significativa a la industria automovilística de Canadá, que exporta alrededor del 90 por ciento de sus vehículos a Estados Unidos, imponiendo un arancel del 25 por ciento a los vehículos canadienses. Trump ha dicho que no quiere que los coches que se venden en Estados Unidos se fabriquen en Canadá y quiere aumentar drásticamente la producción nacional.
Pero el desmantelamiento por parte de Trump de las políticas comerciales que han conformado la industria automovilística norteamericana ha hecho que Canadá busque de manera urgente mercados y estrategias alternativas.
El plan de Canadá alinea al país con un cambio hacia los vehículos eléctricos que está muy avanzado en Europa y China. Pero Trump y los republicanos del Congreso están redoblando la apuesta por los vehículos propulsados por combustibles fósiles, eliminando los incentivos que animaban a la gente a comprar vehículos eléctricos.
Canadá es un mercado relativamente pequeño para los fabricantes de automóviles estadounidenses, pero es un importante proveedor de componentes y vehículos terminados. El mayor peligro para los fabricantes de automóviles estadounidenses puede ser que estén cada vez más aislados de los mercados extranjeros y desconectados de las tendencias tecnológicas que se extienden por el resto del mundo.
La mayoría de los ejecutivos automovilísticos esperan que los vehículos eléctricos terminen convirtiéndose en la tecnología dominante en Estados Unidos, aunque ese cambio tarde más que en otros lugares.
"Creo que Carney está mostrando el liderazgo que Estados Unidos debería mostrarle al mundo en este momento", dijo John Helveston, profesor del departamento de ingeniería de la Universidad George Washington. "Veo esto como Canadá decidiendo que alguien tiene que ser adulto y empezar a plantear políticas para el futuro".
Carney acordó el mes pasado abrir una brecha en la exclusión de Canadá de los vehículos eléctricos fabricados en China mediante un arancel del 100 por ciento que se introdujo para igualar una medida similar de Estados Unidos. Canadá permitirá la entrada en el mercado canadiense de un pequeño número de vehículos eléctricos chinos con un arancel reducido.
El anuncio del acuerdo chino fue seguido de un pacto entre Canadá y Corea del Sur que puede dar lugar a que los fabricantes de automóviles coreanos construyan fábricas canadienses de vehículos y baterías. Ampliar la presencia de empresas asiáticas en Canadá podría perjudicar en última instancia a las empresas estadounidenses en un momento en que ya están perdiendo terreno en otras partes del mundo.
Carney dijo que Canadá seguiría presionando para volver al libre comercio de automóviles y autopartes durante la revisión del acuerdo entre Estados Unidos, Canadá y México este año, pero reconoció que Trump no comparte ese objetivo.
Dijo que las medidas que anunció el jueves "harían que nuestra industria fuera líder mundial independientemente del resultado" de esas conversaciones comerciales.
"Esto es lo que hace un país seguro de sí mismo", dijo Carney.
El mes pasado, en un discurso ampliamente elogiado en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, Carney, aunque no nombró a Trump, dejó claro que el presidente estadounidense había causado una "ruptura" irreparable en el orden político y económico mundial y pidió a otras potencias intermedias que formaran una alianza protectora.
El jueves insistió en ese tema, subrayando repetidamente que Canadá mantenía "conversaciones activas con una serie de nuevos inversores" fuera de Estados Unidos.
La industria del ensamblaje de automóviles y la fabricación de piezas se basa casi por completo en Ontario, la provincia más poblada de Canadá. Aunque históricamente estuvo dominado por las empresas de vehículos con sede en Detroit, todas ellas presentes en Canadá desde hace más de un siglo, Toyota y Honda ahora representan cerca de tres cuartas partes de la producción canadiense.
Desde su regreso al poder el año pasado, las políticas económicas de Trump han provocado la pérdida de miles de puestos de trabajo en el sector automovilístico canadiense. Stellantis abandonó un plan que había sido parcialmente subvencionado por el gobierno canadiense para construir un modelo de Jeep en una fábrica de Brampton, Ontario, y trasladó la producción a Illinois. La semana pasada, General Motors despidió a unos 700 trabajadores de su fábrica de camionetas de Oshawa, Ontario, y cerró una planta que fabricaba furgonetas eléctricas de reparto en el suroeste de Ontario.
Los dirigentes de los fabricantes de automóviles de Detroit también han generado molestias en la opinión pública en Canadá al parecer apaciguar a Trump. El mes pasado, Bill Ford, presidente ejecutivo de la empresa automovilística que lleva su apellido, llevó a Trump a visitar su planta de montaje de Dearborn, Míchigan. Durante la visita, Trump dijo que Estados Unidos ya no necesita el acuerdo comercial con Canadá y México.
"El problema es que no necesitamos sus productos", dijo Trump.
El jueves, Carney eliminó oficialmente el mandato de pasar a vehículos de emisiones cero para 2035, al que se habían opuesto los fabricantes de automóviles. En su lugar, introdujo normas de emisiones más estrictas para todos los fabricantes de vehículos, que el gobierno estimó que llevarían a que los vehículos eléctricos representaran el 90 por ciento de las ventas en 2040.
El gobierno también está restableciendo los reembolsos parciales a los consumidores por la compra de vehículos eléctricos, un programa que expiró el año pasado y que comenzará en 5000 dólares canadienses o 3600 dólares. Carney dijo que esas rebajas no se aplicarán a los vehículos eléctricos fabricados en China.
Carney dijo que el gobierno concederá créditos a los fabricantes de automóviles que fabriquen coches en Canadá que puedan vender a otras empresas para permitirles importar al país vehículos fabricados en el extranjero libres de impuestos. También ofrecerá 3000 millones de dólares canadienses, unos 2200 millones de dólares estadounidenses, para inversiones en plantas, reducirá las tasas del impuesto de sociedades para los fabricantes de vehículos de emisiones cero y permitirá deducciones fiscales aceleradas para las inversiones en plantas y equipos de vehículos eléctricos.
Tanto los grupos comerciales que representan a los fabricantes de automóviles de Detroit como Toyota y Honda han dicho que acogen favorablemente el plan canadiense, en concreto los incentivos para los vehículos eléctricos. Los fabricantes de automóviles estadounidenses dijeron que también apoyaban la eliminación del mandato de emisiones cero y los incentivos para los vehículos eléctricos.
"Respetamos los esfuerzos del gobierno por mantener y fomentar la inversión en automoción en Canadá", dijo Global Automakers of Canada, el grupo comercial que incluye a las dos empresas japonesas.
Ian Austen informa sobre Canadá para el Times, y está radicado en Ottawa. Cubre la política, la cultura y la gente de Canadá y ha informado sobre el país durante dos décadas. Puede ser contactado en austen@nytimes.com.
Jack Ewing escribe sobre la industria automotriz con énfasis en los vehículos eléctricos.
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