Trump busca bloquear el abasto de petróleo a Cuba y apunta a su gobierno

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La amenaza del presidente Trump de imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba parecía dirigirse en gran medida a México, la única nación que ha enviado cargamentos significativos de combustible a la isla.

La última medida del gobierno de Donald Trump para cortar los envíos de petróleo a una Cuba que ya tiene dificultades es una escalada significativa en el esfuerzo de décadas de Estados Unidos para derrocar al gobierno de la isla.

El jueves, el presidente Trump declaró una "emergencia nacional" por lo que calificó de "amenaza inusual y extraordinaria" de Cuba por sus acciones hostiles, entre las que se incluyen, dijo, permitir que Rusia espíe a Estados Unidos desde su territorio y "acoger" a naciones hostiles, como Irán, y a grupos terroristas, como Hamás y Hizbulá. (Trump no aportó evidencias de ninguna de esas afirmaciones).

Trump advirtió que podría imponer aranceles adicionales a las importaciones de países que vendan o suministren petróleo a Cuba. El anuncio se produce cuando Cuba ya sufre una grave escasez de petróleo después de que Venezuela, su principal fuente de combustible, dejara de enviar buques petroleros tras la extracción de su líder por parte de Estados Unidos.

Esta última medida de Estados Unidos deja al gobierno cubano sin fuentes alternativas reales para obtener las cantidades de combustible necesarias y evitar con ello que su economía se derrumbe y desencadene una grave crisis humanitaria en un país que ya sufre prolongados apagones, advirtieron expertos que siguen de cerca la situación en Cuba.

El anuncio del jueves parecía dirigirse en gran medida a México, uno de los pocos países del mundo que había estado suministrando petróleo a Cuba, el cual proveía a cambio de servicios de médicos cubanos. Las entregas de petróleo, que México califica de ayuda humanitaria, cesaron a principios de enero, según Jorge Piñon, experto en petróleo de la Universidad de Texas, quien sigue de cerca los envíos.

El viernes, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo que la amenaza de Trump de imponer nuevos aranceles desencadenaría una "crisis humanitaria de gran alcance" en Cuba. "México reafirma de manera inequívoca el principio de soberanía y la libre autodeterminación de los pueblos, pilar fundamental de nuestra política exterior y del derecho internacional", dijo.

Penalizar a los países por suministrar petróleo a Cuba, añadió, afectaría directamente a hospitales, alimentos y otros servicios básicos para el pueblo cubano, "situación que debe evitarse mediante el respeto al derecho internacional y el diálogo".

Instruyó al secretario de Relaciones Exteriores de México para que se pusiera inmediatamente en contacto con el Departamento de Estado de Estados Unidos a fin de aclarar el decreto y transmitir sus preocupaciones. México, dijo, exploraría vías alternas para proporcionar ayuda humanitaria a Cuba.

Sheinbaum habló con Trump un día antes del anuncio, pero dijo que no se había hablado de Cuba.

No estaba claro si México había dejado de suministrar petróleo a Cuba incluso antes del anuncio de Trump debido a presiones previas de su gobierno. El decreto del jueves convirtió esa presión implícita en política oficial estadounidense.

Cuba había dependido en gran medida de las importaciones de petróleo de Venezuela, pero Trump las cortó tras el ataque y la captura del presidente de ese país, Nicolás Maduro, el 3 de enero.

El viernes, el gobierno cubano calificó el decreto de Trump de "genocidio económico". El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, condenó el "bloqueo total a los suministros de combustible" del país.

"Para justificarlo, se apoya en una larga lista de mentiras que pretenden presentar a Cuba como una amenaza que no es", escribió en X. "Cada día hay nuevas evidencias de que la única amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad en la región y la única influencia maligna es la que ejerce el gobierno de EE. UU. contra las naciones y los pueblos de Nuestra América".

Con cortes de energía generalizados, una industria turística colapsada y una población en descenso, Cuba atraviesa su peor crisis económica en los 66 años de historia de la revolución cubana.

Estados Unidos ha impuesto un embargo comercial a Cuba desde la década de 1960. A lo largo de los años, los diferentes gobiernos republicanos que intentaban derrocar al gobierno comunista han impuesto sanciones más duras a la nación isleña, como la restricción de los viajes aéreos y la imposición de sanciones a las compañías navieras extranjeras que transportan mercancías a Cuba.

Laritza Diversent, directora de Cubalex, organización de derechos humanos con sede en Estados Unidos, dijo que la medida de Trump no era la más estricta de la historia, pero podría ser la más perjudicial.

"Cuba depende totalmente de importación de petróleo", dijo Diversent, una abogada que salió de Cuba en 2017 y ahora vive en Maryland. "Los problemas que hay actualmente se van a agravar".

Señaló que Trump no había prohibido todo el comercio a Cuba, pero dada la actual crisis energética, "el impacto es mucho, mucho más alto".

El jueves, dos legisladores republicanos del sur de Florida, Carlos Gimenez y Mario Díaz- Balart, pidieron a Trump que adoptara medidas más estrictas para asfixiar las fuentes de ingresos de Cuba. Los dos legisladores cubanoestadounidenses propusieron poner fin a los vuelos estadounidenses a Cuba y a la capacidad de los cubanos en Estados Unidos de enviar dinero a sus familiares.

Los demócratas y otros críticos de la línea dura de la política estadounidense han argumentado durante mucho tiempo que el hecho de que el gobierno cubano haya perdurado desde 1959 demuestra que las tácticas draconianas que pueden matar de hambre a la población no conducen a un cambio de régimen.

Piñon dijo que el último cargamento de petróleo de Cuba, procedente de México, llegó el 9 de enero.

Incluso si Cuba encontrara un país dispuesto a arriesgarse a recibir los nuevos aranceles, con el petróleo a 60 dólares el barril, Cuba tendría que gastar 3,6 millones de dólares al día para compensar su déficit energético. No dispone de efectivo ni de crédito, dijo Piñon.

"¿Quién vendería algo de petróleo a Cuba? No lo sé", dijo. "¿Quién se arriesgaría a las represalias de la Casa Blanca?".

David C. Adams colaboró con reportería desde Miami y Ana Sosa desde Ciudad de México.

Frances Robles es una reportera del Times que cubre América Latina y el Caribe. Lleva más de 25 años informando sobre la región.

David C. Adams colaboró con reportería desde Miami y Ana Sosa desde Ciudad de México.