
La senadora por Florida Ileana Garcia, quien es cubanoestadounidense, predijo que su partido perderá las elecciones intermedias si la Casa Blanca no reconsidera pronto sus tácticas.
La represión de la inmigración por parte del gobierno de Donald Trump durante el último año ha pasado de incómoda a insostenible para Ileana Garcia, senadora republicana por el estado de Florida.
Un agente de la Administración de Seguridad en el Transporte del aeropuerto de Tallahassee la oyó hablar en español y preguntó si Garcia, quien nació en Miami, era ciudadana estadounidense. Le preocupó por primera vez que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) pudieran detener a su hijo, un joven adulto, porque tiene apariencia hispana. Algunos electores le han pedido ayuda para encontrar a familiares migrantes detenidos por el ICE.
Garcia, de 56 años, está harta. El Partido Republicano está en apuros, dijo en una entrevista, y predijo que perderá las elecciones intermedias de este año si la Casa Blanca no reconsidera pronto sus duras tácticas de aplicación de las leyes de inmigración.
"Como partido, no debemos tener miedo de alzar la voz, de corregir el rumbo", dijo. Eso fue antes del sábado, cuando agentes de la Patrulla Fronteriza dispararon y ocasionaron la muerte de Alex Pretti, enfermero de la unidad de cuidados intensivos de 37 años que protestaba en Mineápolis, y los funcionarios federales trataron de presentarlo como un "terrorista doméstico". Garcia dijo que estaba "estupefacta".
"Se ha ido demasiado lejos", dijo. "Lo que ocurrió el sábado fue abominable".
Lo que piense una senadora estatal poco conocida en un estado que ya no parece ser un campo de batalla político podría parecer de poca importancia. Pero Garcia, quien es cubanoestadounidense, creyó tanto en el presidente Trump que se volcó de lleno en su campaña de 2016, y dejó su carrera en los medios de comunicación en español para cofundar "Latinas por Trump", una organización nacional que llamó la atención en su momento.
Después se trasladó a Washington para trabajar en el primer gobierno de Trump, en la oficina de asuntos públicos del Departamento de Seguridad Nacional, que se encarga de hacer cumplir las leyes de inmigración.
Por aquel entonces, Trump se enfocaba en cerrar la frontera entre Estados Unidos y México y en construir un muro fronterizo, dos políticas que ella apoyaba. Ahora ha ido mucho más lejos, dijo Garcia. Culpó a Stephen Miller, jefe adjunto de gabinete para políticas y asesor de seguridad nacional del presidente, de tácticas que incluyen sacar a la gente de los coches e intentar retirar a los niños que cruzaron la frontera por su cuenta de los hogares de acogida y deportarlos.
"Creo que perderá las elecciones legislativas por culpa de Stephen Miller", dijo en referencia a Trump.
La Casa Blanca no respondió el lunes a una petición de comentarios sobre la afirmación de Garcia, pero se remitió a las declaraciones de Karoline Leavitt, secretaria de prensa, sobre la muerte de Pretti.
"Nadie en la Casa Blanca, incluido el presidente Trump, quiere ver a gente herida o muerta en las calles de Estados Unidos", dijo, y afirmó que la muerte "se produjo como resultado de una resistencia deliberada y hostil por parte de los líderes demócratas de Minnesota".
Garcia dijo que conoció a Miller durante el primer mandato del presidente y que tampoco le caía bien entonces. Pero tenía menos poder que ahora, dijo. ¿Culpaba a Miller de las políticas de inmigración del gobierno, pero absolvía a Trump?
"No lo absuelvo", dijo Garcia. "No justifico las cosas que estamos viendo".
Pero se apresuró a añadir: "No hay gobierno perfecto". Recordó haber sido invitada a Mar-a-Lago, el club de Trump en Palm Beach, a finales de 2023 y haber hablado con él sobre los migrantes que fueron traídos al país ilegalmente cuando eran niños, conocidos como dreamers. Percibió que Trump se mostró receptivo al argumento de que se les debería permitir quedarse, y todavía le cae bien, dijo.
La crítica contundente de Garcia es inusual incluso entre los legisladores hispanos de Florida. La representante María Elvira Salazar, una de los tres republicanos cubanoestadounidenses de Miami en el Congreso, ha discrepado con el gobierno de Trump en materia de inmigración y otras políticas, pero sus comentarios han tendido a ser más conciliadores que los de Garcia.
El año pasado, Garcia votó a favor de un proyecto de ley de aplicación de las leyes de inmigración en la Legislatura que creaba una nueva junta estatal de aplicación de dichas leyes. Pero se opuso a otro proyecto de ley que tipificaba como delito estatal la entrada en Florida de migrantes no autorizados y ponía fin a una política que permitía a los residentes de Florida que habían sido traídos ilegalmente al país cuando eran niños pagar matrículas estatales en universidades públicas.
"La mayoría de la gente viene y me susurra al oído: '¿No tienes miedo de que tu partido te saque en las primarias?'", dijo Garcia, quien se presenta a la reelección este año. "No, no tengo miedo".
"Tengo miedo de que detengan a mi hijo", añadió. "Eso es lo que me da miedo".
Garcia lleva meses alzando la voz en las redes sociales y en declaraciones a los medios de comunicación locales. Recibió amenazas de muerte en junio tras condenar las deportaciones masivas del gobierno de Trump como "inaceptables e inhumanas".
Habló de su inquietud durante un almuerzo el mes pasado en Coral Gables, un lujoso suburbio de Miami en su distrito, que se extiende por el centro del condado de Miami-Dade hasta Miami Beach, y de nuevo por teléfono a mediados de enero. En diciembre, los votantes de Miami eligieron a su primera alcalde demócrata en casi 30 años, y Garcia se mostró de acuerdo con quienes atribuyen la contundente victoria de Eileen Higgins en parte al disgusto de los votantes por la represión de la inmigración.
"Los republicanos se quedaron en casa, me pregunto por qué", dijo Garcia. "Creo que están avergonzados. Creo que sienten que los engañaron. Y esta fue su forma de responder".
Garcia es muy consciente de los críticos que dicen que los republicanos como ella deberían haber previsto las tácticas agresivas de inmigración del segundo gobierno de Trump. Ella pensaba que la Casa Blanca se enfocaría en limitar los cruces fronterizos, investigar a los nuevos migrantes y expulsar a los delincuentes, todo lo cual apoya.
Se ha sentido especialmente ofendida por las deportaciones de cubanos que habían cometido delitos no violentos pero llevaban décadas en el país, y de venezolanos y otros migrantes de países políticamente inestables a quienes se había concedido permiso temporal para vivir y trabajar en Estados Unidos.
Perseguir a personas así "no tiene sentido", dijo Garcia, y añadió que ha causado estragos en familias y comunidades y es "inhumano".
Se ha sentido decepcionada no solo con respecto a la inmigración. El gobierno de Trump, dijo, también está haciendo "gaslighting" a los estadounidenses con respecto a la economía.
"Entre 2016 y 2020, la retórica coincidía con la realidad", añadió. "La economía era buena. La gente trabajaba. La gente estaba contenta. Pero ahora dicen que la economía va mejor. Lo siento, con todo respeto: hago la compra para mis padres y cuento cupones".
Se ve a sí misma como una persona que dice verdades dentro de su partido. Muchos de sus compañeros republicanos tienen miedo de decir lo que sienten, una autocensura que la asusta. "Es casi como las historias que me contaba mi madre de lo que vivió en Cuba, y lo estamos viendo aquí", dijo.
Rechazó cualquier insinuación de que pudiera permitirse hablar porque la redistribución de distritos ha hecho que las elecciones legislativas de Florida sean menos competitivas de lo que eran antes. (Ganó sus primeras elecciones en 2020 por solo 32 votos).
"Ya no sé si alguien está realmente a salvo, al menos en el condado de Miami-Dade", dijo. "Hay tantos sentimientos encontrados".
Cuando empezó a criticar al gobierno de Trump el año pasado, dijo, un conocido suyo le comentó que había ido demasiado lejos. "No puedo creer que te hayas pasado al lado oscuro", recuerda que le dijo.
Desde entonces ha vuelto a tener noticias del mismo conocido, dijo. Esta vez le dijo que ella tenía razón.
Patricia Mazzei es la jefa de la corresponsalía en Miami, que cubre Florida y Puerto Rico.
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