
CUANDO SE TRATA DE LA SALUD CARDÍACA, LA INMUNIDAD, LA SALUD REPRODUCTIVA Y OTROS ASPECTOS, ABUNDAN LAS IDEAS FALSAS.
La salud de la mujer se ha estudiado poco y, en muchos aspectos, no se ha entendido bien. Incluso el término "salud de la mujer" se utiliza a menudo como sinónimo de obstetricia y ginecología, aunque la edad reproductiva de la mujer termina en la mediana edad y sus órganos reproductivos constituyen solo una parte de su cuerpo.
Debido a la escasa investigación, muchas mujeres e incluso muchos médicos no siempre saben cómo se presentan los síntomas en afecciones comunes (por ejemplo, la apnea del sueño) o cómo reconocer y tratar aquellas que afectan de manera desproporcionada a las mujeres (como las enfermedades autoinmunes). Existen muchos mitos sobre lo que es seguro durante el embarazo y lo que es normal durante la menopausia. Y problemas que afectan a millones de mujeres, como las enfermedades cardíacas, siguen considerándose en gran medida problemas masculinos.
Les pedimos a médicos e investigadores que compartan los conceptos erróneos que más les interesa aclarar.
Mito 1: Los síntomas de un ataque al corazón son claros y evidentes.
Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte entre las mujeres en Estados Unidos, pero estas suelen descartar la posibilidad de sufrir un ataque al corazón. Quizás eso no sea sorprendente, dado que tanto las campañas de concientización como la comprensión popular de los síntomas tienden a centrarse en los hombres. Las experiencias de las mujeres a menudo difieren.
Basmah Safdar, médica de urgencias y directora de Investigación sobre la Salud de la Mujer en Yale, un centro de investigación de la Facultad de Medicina de Yale, dijo que no les preguntaba a las mujeres por el dolor de pecho en la sala de urgencias. En vez de eso, les preguntaba por molestias en el pecho, porque más mujeres responden afirmativamente a esa pregunta. Las mujeres también tienden a presentar múltiples síntomas, aseguró, como molestias, dificultad para respirar, náuseas y fatiga, mientras que los hombres pueden presentar solo dolor.
Las causas de los ataques cardíacos en las mujeres también pueden ser diferentes. Los hombres suelen sufrir una obstrucción de una arteria principal. Las mujeres también pueden sufrirla, pero muchas de ellas, incluidas algunas mujeres jóvenes y en buena forma física, tienen, en cambio, una obstrucción en un vaso sanguíneo pequeño, un problema en el revestimiento de una arteria o un espasmo de las arterias, explicó Safdar.
Mito 2: Los sistemas inmunológicos de los hombres y las mujeres son iguales.
El sistema inmunológico de las mujeres tiende a responder con mayor intensidad a las amenazas virales y genera más inflamación, según Caroline Jefferies, directora científica del Centro de Investigación en Ciencias de la Salud de la Mujer del Cedars-Sinai.
Esto es útil durante las enfermedades agudas, ya que ayuda al cuerpo a eliminar las infecciones de manera más eficiente.
Sin embargo, también puede provocar problemas crónicos. Esta espada de doble filo se refleja en las estadísticas de la pandemia de COVID-19, por ejemplo: las mujeres son menos propensas a morir por COVID-19, según Safdar, pero más propensas a padecer COVID-19 prolongado, un padecimiento que los investigadores han relacionado con la inflamación persistente, entre otros factores.
Las mujeres también presentan tasas más altas de enfermedades autoinmunes. En afecciones como el lupus y el síndrome de Sjögren, "es como si su sistema inmunitario antiviral se hubiera activado demasiado", explicó Jefferies.
Mito 3: Es normal que a veces no baje la regla
Muchas mujeres ignoran la ausencia de un periodo si no sospechan que están embarazadas y no se sienten mal. Eso es un error, señaló Chrisandra Shufelt, profesora de medicina interna general en la Clínica Mayo de Florida y directora adjunta del Centro de Investigación de Salud de la Mujer de la Clínica Mayo.
"Nuestra sociedad considera que las mujeres jóvenes delgadas y en forma son saludables", comentó Shufelt, pero "si eres una mujer delgada y en forma que no tiene un ciclo menstrual, eso no es saludable".
Un ciclo irregular o ausente, sin una causa evidente, como algunos métodos anticonceptivos, puede indicar afecciones como disfunción tiroidea, un tumor hipofisario o un trastorno hormonal llamado síndrome de ovario poliquístico.
También puede deberse a comer muy poco, hacer demasiado ejercicio o estar demasiado estresada. Este tipo de disfunción menstrual está relacionado con un nivel bajo de estrógenos y un nivel alto de cortisol, lo que a su vez puede provocar efectos similares a los de la menopausia, como pérdida ósea y, potencialmente, enfermedad coronaria.
Esta afección no se conoce bien, según Shufelt, que está llevando a cabo un estudio al respecto.
Mito 4: El sangrado ocasional después de la menopausia es normal.
El camino hacia la menopausia puede ser tan largo, con periodos que desaparecen y se reinician, que las mujeres no siempre están seguras de haberla alcanzado. Eso lleva a algunas mujeres posmenopáusicas a asumir que el sangrado es normal cuando no lo es, afirmó Karen Lu, jefa de medicina del Centro Oncológico Moffitt de Florida y presidenta de la Sociedad de Ginecología Oncológica.
El sangrado anormal, incluso después de la menopausia, puede ser un signo de cáncer de endometrio. Este tipo de cáncer causa síntomas en las primeras etapas, por lo que se vuelve fácilmente diagnosticable si las mujeres saben qué buscar, aseguró Lu.
Debe acudir al médico cualquier mujer que no sepa si un sangrado es normal, sobre todo a partir de los 50 años, ya que la edad promedio de la menopausia en Estados Unidos es de 51 años, añadió.
Mito 5: Todos los medicamentos son peligrosos durante el embarazo.
Muchos medicamentos pueden dañar al feto, pero otros se pueden tomar de forma segura durante el embarazo. Y en el caso de aquellos cuya evidencia no es concluyente o que presentan un pequeño riesgo de daño, es importante sopesar esos riesgos frente a los riesgos de no tomar el medicamento, ya que las afecciones de salud no tratadas también pueden dañar a las mujeres y a los fetos.
Estas son conversaciones que se deben tener con un médico. Pero Sindhu Srinivas, profesora de obstetricia y ginecología en la Universidad de Pensilvania, dijo que había visto a pacientes suspender los medicamentos para la epilepsia, la hipertensión arterial y la depresión sin consultar a nadie.
"No todos los medicamentos son malos", afirmó Srinivas, que también es presidenta de la Sociedad de Medicina Materno-Fetal, una organización para especialistas en embarazos de alto riesgo. "Existe un equilibrio entre los riesgos y los beneficios de los medicamentos durante el embarazo".
Mito 6: Los problemas del embarazo se quedan en el embarazo.
Las complicaciones como la diabetes gestacional, la hipertensión gestacional y la preeclampsia suelen desaparecer después del embarazo. Pero eso no significa que puedas olvidarte de ellas.
"Lo que ocurre durante el embarazo tiene la mala costumbre de reaparecer más adelante en la vida", dijo Tala Al-Talib, directora médica de la clínica cardiovascular Green Spring Station de Johns Hopkins.
Dado que el embarazo supone un estrés para el organismo, puede revelar predisposiciones a problemas que, de otro modo, no se habrían manifestado hasta más adelante. La enfermedad coronaria, los ataques cardíacos, la insuficiencia cardíaca y los accidentes cerebrovasculares son más comunes en las mujeres que tuvieron un trastorno hipertensivo durante el embarazo, y la diabetes tipo 2 es más común en las mujeres que tuvieron diabetes gestacional.
Cualquier persona que experimente una complicación de este tipo debe acudir a un especialista después del parto para controlar su riesgo a largo plazo, afirmó Al-Talib.
Mito 7: La incontinencia es poco común.
Según algunas estimaciones, la mitad o más de la mitad de las mujeres padecen incontinencia urinaria al menos en ocasiones. Puede deberse a la menopausia, al parto u otras causas.
Sin embargo, las mujeres tienden a pensar que es poco frecuente, según Alison Huang, profesora de medicina, urología, epidemiología y bioestadística en la Universidad de California, San Francisco, y directora del Centro de Investigación Clínica sobre la Salud de la Mujer de la facultad.
La incontinencia puede ser leve (una pequeña pérdida al toser o estornudar) o más grave (como una urgencia tan repentina que no da tiempo a llegar al baño). Muchos casos son tratables con cambios en el estilo de vida o ejercicios sencillos, pero a los médicos les puede resultar difícil comunicarlo cuando las mujeres se avergüenzan de admitir que lo padecen.
Mito 8: Las enfermedades y los medicamentos se han estudiado a fondo en las mujeres.
A mediados del siglo XX, miles de bebés --principalmente en el extranjero-- nacieron con graves defectos congénitos debido a la talidomida, un medicamento que se administraba para las náuseas matutinas y el insomnio. Luego, la Administración de Alimentos y Medicamentos instó a los investigadores a excluir a las mujeres en edad fértil de los ensayos clínicos iniciales.
A los investigadores no se les animó a incluir a mujeres en esos ensayos hasta la década de 1980, y no se les exigió hacerlo en los ensayos financiados con fondos federales hasta 1993. Como resultado, muchas enfermedades y tratamientos no se han estudiado en mujeres, porque, aunque la atención y el financiamiento han aumentado, muchos ensayos realizados antes de 1993 no se repitieron. Las directrices sobre cuándo se deben utilizar los medicamentos para la presión arterial se han basado en gran medida en datos de hombres, comentó Jefferies. ¿La imagen popular de los síntomas de un ataque cardíaco? También se ha extraído de los hombres.
La cuestión surge de formas inesperadas. Los médicos se están dando cuenta de que las mujeres con apnea del sueño pueden no roncar ni jadear, dijo Huang, pero no saben del todo qué síntomas son característicos en las mujeres.
Mito 9: El médico siempre sabe lo que es mejor.
Los médicos son un recurso esencial, pero también es habitual que los profesionales descarten los síntomas de las mujeres.
A las mujeres con migrañas o afecciones como la endometriosis a menudo se les dice que deben vivir con el dolor. Además, muchos pacientes con enfermedades crónicas tardan años en ser diagnosticados. Esto es así independientemente del género, pero muchas enfermedades crónicas son más comunes en las mujeres, y estas son más propensas a que se les diga que sus síntomas son psicológicos o que no son nada.
Los expertos aconsejaron a las mujeres que se defiendan con firmeza y busquen segundas opiniones.
"Conoce tu cuerpo", dijo Lu. "Conoce lo que es normal para ti y confía en tu instinto si algo no está del todo bien".
La salud de la mujer no se ha estudiado lo suficiente y, en muchos aspectos, se conoce muy poco. Incluso el término "salud de la mujer" se utiliza a menudo como sinónimo de obstetricia y ginecología, aunque la edad reproductiva de la mujer termina en la mediana edad y sus órganos reproductivos constituyen solo una parte de su cuerpo. (Elena Boils/The New York Times)
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