
El buque fue uno de los dos puestos bajo custodia estadounidense mientras el gobierno de Trump afirmaba estar ejecutando un "acuerdo para llevarse todo el petróleo".
El ejército estadounidense se apoderó el miércoles de dos petroleros, entre ellos uno con bandera de Rusia que durante semanas había eludido a las fuerzas estadounidenses, en un momento en que el gobierno de Donald Trump actúa con agresividad para tomar el control de la multimillonaria industria petrolera de Venezuela.
La incautación del buque de bandera rusa en el Atlántico Norte, entre Escocia e Islandia, intensificó la confrontación con Moscú días después de que una incursión militar estadounidense derrocara a un aliado ruso, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. El ejército estadounidense dijo que había incautado el buque por violar las sanciones estadounidenses.
El ejército dijo que había interceptado al segundo petrolero en aguas internacionales del Caribe, donde estaba "realizando actividades ilícitas", y que estaba escoltando al buque "sin bandera" hasta Estados Unidos.
Las incautaciones se produjeron mientras altos funcionarios del gobierno de Trump diseñaban planes para tomar el control de las ventas de petróleo de Venezuela e imponer su voluntad a los dirigentes del país. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo a los periodistas en Washington que las decisiones que adopte el gobierno interino de Venezuela "serán dictadas por Estados Unidos de América".
Las autoridades venezolanas no han comentado públicamente sobre los planes del gobierno estadounidense, y no estaba claro qué autoridad legal permitiría a Estados Unidos supervisar el petróleo de Venezuela, que constituye la columna vertebral de la economía del país. Pero la compañía petrolera estatal de Venezuela confirmó por primera vez que estaba negociando la venta de crudo a Estados Unidos.
"Este proceso se desarrolla bajo esquemas similares a los vigentes con empresas internacionales, como Chevron, y está basado en una transacción estrictamente comercial", dijo la empresa, Petróleos de Venezuela, en un comunicado.
Estados Unidos se disponía a tomar el control del petróleo de Venezuela cuando la Guardia Costera abordó el petrolero de bandera de Rusia el miércoles por la mañana.
El petrolero, antes llamado Bella 1 y ahora denominado Marinera, había sido perseguido por la Guardia Costera durante más de dos semanas tras ser detenido brevemente en el Caribe cuando se dirigía a recoger petróleo en Venezuela. Su tripulación pintó entonces una bandera rusa en el casco y Rusia envió al menos un buque de guerra para unirse al barco.
Estados Unidos movilizó una gran fuerza para apoyar a la Guardia Costera, incluidos un avión caza submarinos P-8 de la Armada y aviones de combate AC-130. Varios aviones militares estadounidenses partieron de bases en Reino Unido el miércoles por la mañana en dirección al petrolero, según los sitios de seguimiento de vuelos.
El Reino Unido dijo que había ayudado a Estados Unidos proporcionando vigilancia aérea y un buque de apoyo naval, así como bases para los activos militares estadounidenses. Reino Unido afirmó que se había unido a la operación debido a las sanciones impuestas al buque por Estados Unidos. Un juez federal emitió una orden de incautación el mes pasado, basándose en el historial del petrolero de transportar petróleo iraní para grupos vinculados al terrorismo.
En un comunicado, el Ministerio de Defensa británico dijo que el petrolero "enarbolaba inicialmente una bandera falsa" y que había "apagado sus transpondedores mientras estaba en el mar y trató de cambiar de bandera mientras era perseguido".
No había buques rusos en la zona cuando la Guardia Costera y las fuerzas militares estadounidenses detuvieron al petrolero, según dos funcionarios estadounidenses informados de la operación que hablaron bajo condición de anonimato para tratar un asunto delicado. La Guardia Costera no encontró resistencia ni hostilidad por parte de la tripulación cuando abordó, dijo uno de los funcionarios. El buque no transportaba petróleo en ese momento.
El Ministerio de Transporte de Rusia confirmó que fuerzas estadounidenses habían abordado el petrolero en aguas internacionales y que había perdido el contacto con el buque. El ministerio dijo que, según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, "ningún Estado tiene derecho a utilizar la fuerza contra buques debidamente registrados en las jurisdicciones de otros Estados". Estados Unidos no ha ratificado la convención, pero en general reconoce sus disposiciones.
Cuando se le preguntó si la incautación del petrolero con bandera de Rusia indicaba un conflicto mayor con Moscú, Leavitt no respondió directamente. Calificó el barco de "buque de una flota secreta venezolana que ha transportado petróleo sancionado" y dijo que la tripulación del petrolero podría ser llevada a Estados Unidos para ser procesada "si fuera necesario".
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia pidió a Estados Unidos que garantizara el "trato humano y digno" de los rusos a bordo del buque y que respetara sus derechos.
El segundo petrolero interceptado, el M Sophia, no enarbolaba una bandera nacional válida, lo que permitió a la Guardia Costera abordarlo, según un funcionario estadounidense.
El Comando Sur estadounidense dijo que la Guardia Costera iba a escoltar el barco hasta Estados Unidos para su "disposición final". Hizo público un video en el que se ve a las fuerzas estadounidenses descendiendo a la cubierta del M Sophia desde un helicóptero.
El Departamento del Tesoro impuso sanciones al barco en enero de 2025 por su implicación en el comercio de petróleo ruso. Pero las autoridades estadounidenses no disponían de una orden judicial para tomar posesión del buque, como hicieron con el de bandera rusa, según un funcionario estadounidense.
Horas después de la incautación de los petroleros, el secretario de Estado Marco Rubio esbozó un plan de tres pasos para la lucrativa industria petrolera venezolana.
El primer paso, dijo Rubio, es que Estados Unidos confisque y venda entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, aproximadamente lo que Venezuela produce en dos meses. No está claro qué obtendría Venezuela, si es que obtendría algo, a cambio del petróleo cuyo valor oscila entre 1800 y 3000 millones de dólares a los precios actuales del mercado. Rubio dijo que Estados Unidos estaba "a punto de ejecutar un acuerdo para quedarse con todo el petróleo" y que controlaría las ganancias.
Cuando Venezuela esté "estabilizada", dijo, el segundo paso garantizará que "empresas estadounidenses, occidentales y de otros países tengan acceso" al mercado petrolero de Venezuela.
Rubio describió el tercer paso como "de transición", aunque Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo que era "demasiado pronto" para hablar de cuándo podría celebrar elecciones Venezuela.
El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, dijo que Estados Unidos supervisaría la venta del petróleo de Venezuela "indefinidamente".
"Necesitamos tener esa influencia y ese control de esas ventas de petróleo para impulsar los cambios que sencillamente deben producirse en Venezuela", dijo el miércoles Wright, ex ejecutivo petrolero, en una conferencia sobre energía de Goldman Sachs cerca de Miami. Dijo que parte de las ganancias "pueden volver a Venezuela para beneficiar al pueblo venezolano".
Incluso antes de la captura del dirigente venezolano, un bloqueo parcial impuesto por Estados Unidos impedía a muchos petroleros salir de Venezuela. Eso ahogó una fuente vital de ingresos para el gobierno del país y le obligó a mantener el petróleo en tanques de almacenamiento y barcos flotando frente a la costa.
Rubio dijo que Washington tenía una "tremenda influencia" sobre los dirigentes interinos de Venezuela y un "tremendo control" sobre lo que "hacían y podían hacer". El gobierno, dijo, "no está improvisando".
El secretario de Estado habló después de que funcionarios del gobierno ofrecieran a miembros del Congreso una sesión informativa clasificada sobre Venezuela.
Tras la sesión informativa, el senador John Cornyn, republicano por Texas, elogió la operación que capturó a Maduro y dijo que los funcionarios estadounidenses esperaban desempeñar un papel directo en la dirección de las decisiones que tome la sucesora de Maduro, Delcy Rodríguez.
"El secretario Rubio está, obviamente, trabajando en ello", dijo Cornyn. "Pero yo solo diría que Estados Unidos tiene muchas palancas para persuadir su cumplimiento".
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, describió la captura de Maduro como una operación militar puntual con el objetivo de que el pueblo venezolano se gobierne a sí mismo. "No prevemos tener tropas sobre el terreno", dijo.
Pero un destacado demócrata, el senador Chuck Schumer, líder de la minoría, dijo que aún quedaban preguntas sin respuesta. "¿Cuántos soldados?", preguntó. "¿Cuánto dinero? ¿Hay salvaguardas?".
El senador Tim Kaine, demócrata por Virginia, señaló que había soldados estadounidenses heridos en el asalto a Caracas y que había "fuerzas estadounidenses desplegadas alrededor de Venezuela." Dijo que el Senado y la Cámara de Representantes, controlados por los republicanos, no están dispuestos "a celebrar una sola audiencia pública para exponer estos hechos al público".
"¿Por qué no?", dijo a los periodistas. "Tenemos que empezar a hacer nuestro trabajo".
Los planes del gobierno de Trump supondrían un brusco giro en la política estadounidense hacia Venezuela. La producción y las exportaciones de petróleo del país se han visto gravemente restringidas desde 2019, cuando el presidente Trump impuso sanciones al país, incluida a la empresa petrolera estatal venezolana.
Colaboraron con reportería Rebecca F. Elliott, Emma Bubola, Robert Jimison, Stephen Castle, Megan Mineiro, Anushka Patil y Paul Sonne.
Nicholas Nehamas es corresponsal en Washington para el Times, y se centra en el gobierno de Donald Trump y sus esfuerzos para transformar el gobierno federal.
Eric Schmitt es corresponsal de seguridad nacional para el Times. Lleva más de tres décadas informando sobre asuntos militares y antiterrorismo en Estados Unidos.
Julian E. Barnes cubre las noticias relacionadas con las agencias de inteligencia estadounidenses y los asuntos de seguridad internacional para el Times. Lleva más de dos décadas reportando sobre temas de seguridad.
Michael Levenson cubre noticias de última hora para el Times desde Nueva York.
Colaboraron con reportería Rebecca F. Elliott, Emma Bubola, Robert Jimison, Stephen Castle, Megan Mineiro, Anushka Patil y Paul Sonne.
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