
La isla padece apagones generalizados, falta de insumos médicos y precios estratosféricos de alimentos, a lo que se suma la situación en Venezuela, uno de sus aliados y abastecedor de petróleo.
Cuba, según todos los indicios, atraviesa el peor momento económico en los 67 años de historia de su revolución comunista.
Aunque la isla ha sufrido episodios periódicos de migraciones masivas, escasez de alimentos y agitación social en décadas pasadas, nunca antes los cubanos habían experimentado un colapso tan generalizado de la red de seguridad social de la que los dirigentes del país --empezando por Fidel Castro-- se sentían orgullosos.
"Yo, que nací allí, y vivo allí, te voy a decir que nunca había estado tan malo como ahora", dijo Omar Everleny Pérez, de 64 años, economista en La Habana.
Mientras los funcionarios del gobierno de Donald Trump se felicitan por la triunfal victoria militar en Venezuela, en la que el presidente Nicolás Maduro fue apresado y Estados Unidos reclamó el control del país sudamericano, las miradas se han centrado ahora en Cuba, que disfrutaba de una cálida relación con el presidente encarcelado y que dependía del petróleo que enviaba.
"Se va a hundir", dijo Trump el domingo sobre Cuba al descartar la necesidad de una acción militar allí, porque dijo que era probable que el gobierno se derrumbara por sí solo.
Odalis Reyes puede ver la decadencia de Cuba con sus propios ojos.
Desde la ventana de su estrecha sala de estar, Reyes, costurera en La Habana Vieja, contempla una reliquia del pasado obsoleto del país, el armatoste oxidado de una central eléctrica que antes suministraba electricidad a su barrio pobre, a las afueras del popular distrito turístico de la capital cubana.
Ahora sirve como recordatorio de los constantes apagones.
"Sí, muchas horas sin luz, muchas. Catorce horas, 15 horas", dijo Reyes, de 56 años. "Eso te aterra porque el alimento que es lo más difícil, uno tiene miedo que se le eche a perder".
Y añadió que no sabe cómo saldrán adelante y esta vez se sienten como "robots humanos, humanoides".
En los últimos años, los cubanos se quejaban porque las asignaciones mensuales de arroz, frijoles y otros alimentos básicos que recibían de las cartillas de racionamiento del gobierno duraban solo 10 días. Ahora las tarjetas carecen prácticamente de valor porque rara vez hay alimentos disponibles en las tiendas de racionamiento del gobierno.
Para comprar gasolina, la gente tiene que utilizar una aplicación para concertar una cita, con al menos tres semanas de antelación. Un residente de La Habana, la capital, dijo que se unió a la fila hace tres meses, y ahora es el n.º 5052 de la línea.
La falta de gasolina ha hecho que la recolección de basura sea esporádica, lo que ha provocado brotes de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue y la chinkunguña. Los medicamentos son casi imposibles de encontrar si no hay familiares en el extranjero que los envíen.
Los apagones han agravado una situación ya de por sí sombría, sobre todo en las provincias fuera de la capital, que pueden pasar 20 horas al día sin electricidad.
Está oscuro, la gente está enferma y no tienen medicinas, dijo Pérez, el economista.
La situación económica en la isla siempre ha sido difícil. Fue especialmente compleja durante una época a mediados de la década de 1990 conocida como el "periodo especial", que se produjo tras el colapso de la Unión Soviética, que había mantenido a Cuba a flote.
El gobierno cubano ha culpado sistemáticamente de sus penurias económicas al embargo comercial impuesto por Estados Unidos por décadas, que, según afirma, asfixia su capacidad para hacer negocios en el mercado mundial y obtener el dinero que tanto necesita. Las sanciones económicas de los gobiernos republicanos, que han excluido alimentos y medicinas, lo han hecho aún más difícil, afirman funcionarios del gobierno.
"Corregir distorsiones y reimpulsar la economía no es un eslogan", dijo el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en un discurso el mes pasado. "Es una batalla concreta por la estabilidad de la vida cotidiana, porque el salario alcance, porque no falte el alimento en la mesa, porque se acaben los apagones, porque se reanime el transporte, porque la escuela, el hospital y los servicios básicos funcionen con la calidad que merecemos".
Al cierre del tercer trimestre del año pasado, el producto interno bruto del país había caído más de 4 por ciento, dijo el presidente, la inflación estaba por las nubes y no se cumplían las entregas de alimentos racionados.
Díaz-Canel reiteró los objetivos que el gobierno se ha fijado desde hace tiempo: hacer de la producción de alimentos una prioridad absoluta y trabajar para que las empresas estatales sean más eficientes.
Los expertos afirman que aún no está claro el efecto que tendrá en Cuba la caída de Nicolás Maduro, a medida que el gobierno de Trump ejerza un mayor control sobre la industria petrolera estatal de Venezuela. Cuando Hugo Chávez era presidente, mantuvo a Cuba a flote con unos 90.000 barriles de petróleo diarios. En el último trimestre de 2025, Cuba solo recibió 35.000.
Los cortes de energía resultantes han perjudicado a industrias como la producción de níquel, porque las fábricas están apagadas cuando no hay energía.
Otra industria crucial, el turismo, también se ha resentido en los últimos años. Antes de la pandemia de la covid, unos cuatro millones de personas al año llegaban a visitar Cuba; ahora esa cifra ha bajado a dos millones, dijeron los economistas.
En medio de las luchas, algunos pedían más empresas privadas.
Emilio Interián Rodríguez, legislador cubano quien es presidente de una cooperativa agrícola, pronunció un enérgico discurso en el que instó a la revisión de la agricultura y a la creación de más empresas privadas. Hizo la declaración en el pleno de la Asamblea Nacional, donde la retórica progubernamental es la norma. Dijo que los empresarios privados estaban haciendo mejor su trabajo que las empresas estatales.
"Gracias a las MiPyMes, hoy tenemos más cosas, y gracias a las MiPyMEs hoy tenemos resultado en muchas cosas que no lo habíamos logrado nunca", dijo al referirse con el acrónimo a las empresas micro, pequeñas y medianas.
Los expertos coinciden en que, aunque las políticas estadounidenses han perjudicado a Cuba, la mala planificación y la mala gestión también son culpables de los problemas económicos del país. Los esfuerzos por permitir la actividad de empresas privadas han fracasado debido a las onerosas normativas.
Las empresas privadas, también conocidas como MiPyMEs, se legalizaron en 2021 y han sido un salvavidas en Cuba, dijeron Pérez y otros residentes.
Algunas tiendas privadas se parecen a las cadenas de supermercados de Estados Unidos, con todo tipo de productos, desde marcas Goya hasta queso fresco Philadelphia.
Pero los precios de las tiendas privadas son exorbitantes, sobre todo para quien percibe salarios en moneda local. Una pensión mensual típica es de 3000 pesos, menos de 7 dólares, mientras que un cartón de 30 huevos cuesta 3600 pesos, 8 dólares.
"Si hay comida, y bastante, pero los precios son increíbles", dijo Pérez. "Nadie con un salario, ni siquiera un médico, puede comprar en esas tiendas".
Alrededor de un tercio de los cubanos recibe ayuda económica del extranjero, y algunos ganan dólares en el sector privado. Pero cerca de un tercio, sobre todo los pensionistas, viven en la pobreza, dijo Pérez.
Las difíciles condiciones de vida contribuyeron a impulsar protestas masivas espontáneas en 2021, pero una represión gubernamental severa sofocó las manifestaciones.
El colapso financiero de Cuba ha alimentado un éxodo extraordinario: unos 2,75 millones de cubanos han abandonado el país desde 2020, según Juan Carlos Albizu-Campos, demógrafo cubano. Aunque la población oficial es de unos 9,7 millones de personas, Albizu-Campos dijo que 8,25 millones sería más exacto.
Algunas personas han empezado a cocinar con leña. El país produce un 25 por ciento menos de energía que en 2019, dijo Ricardo Torres, economista cubano que actualmente trabaja en la American University.
La economía de Cuba ha disminuido tres años seguidos, dijo.
"La economía nacional", dijo Torres, "está en caída libre".
Yoan Nazabal, de 32 años, camarero y taxista en La Habana, dijo que a su esposa le practicaron una cesárea hace seis meses, y se quedó impresionado al enterarse de lo que debían llevar al hospital.
"Tuvimos que conseguir nosotros la sonda y llevarla al hospital", dijo. "Todos dicen que la salud de Cuba es muy buena como es gratis, y ha sido históricamente. Los médicos son de primera clase", señaló. "Pero no tiene los recursos para trabajar".
Hannah Berkeley Cohen colaboró con reportería desde Miami.
Frances Robles es una reportera del Times que cubre América Latina y el Caribe. Lleva más de 25 años informando sobre la región.
Hannah Berkeley Cohen colaboró con reportería desde Miami.
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