Lo mejor y lo peor de los Oscar 2025

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MoviesAcademy Awards (Oscars)Actors and ActressesAbraham, Yuval (1995- )Adra, BaselBaker, Sean (1971- )Culkin, KieranErivo, CynthiaGrande, ArianaMadison, Mikey (1999- )O'Brien, Conan

Los premios cinematográficos más importantes de la temporada ofrecieron canciones, sorpresas y discursos memorables, tanto buenos como malos.

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La apertura que más desafió la gravedad: 'Wicked'

Cuando se anunció que Ariana Grande y Cynthia Erivo actuarían en los Oscar, se dio por sentado que cantarían algo de Wicked, la película por la que ambas estaban nominadas. Y así fue, por supuesto. Sería absurdo dejar pasar esa oportunidad. Pero ambas mujeres también rindieron homenaje a versiones cinematográficas de Oz anteriores, mostrando cómo Hollywood había imaginado el mundo de L. Frank Baum a lo largo de los años.

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Grande salió primero, con un vestido rojo brillante, emulando a Judy Garland para cantar "Over the Rainbow" de El mago de Oz. Luego cedió el escenario a Erivo, quien interpretó "Home", la balada de Dorothy de El mago, famosa por la interpretación en pantalla de Diana Ross. Y, sí, luego cerraron con "Defying Gravity", la emblemática canción de Wicked, con el remate perfecto del estremecedor grito de guerra de Erivo. (Más tarde, volvimos a Oz para honrar a Quincy Jones cuando Queen Latifah interpretó una emocionante versión de "Ease on Down the Road").

--Esther Zuckerman

El más dominante de la noche: Sean Baker

El director de Anora ha rondado la periferia de la sensibilidad de la Academia con sus películas anteriores: El proyecto Florida, que le valió a Willem Dafoe una nominación como actor secundario, y Red Rocket, que generó algunos rumores relacionados con el Oscar pero al final resultó desairada. Ahora Baker parece haber dado en el clavo: se llevó cuatro Oscar distintos --en las categorías de edición, dirección, guion original y mejor película--, con lo que ha igualado el récord establecido por Walt Disney. Solo no esperes que las películas que hace Baker para adultos terminen inspirando un parque de diversiones.

--Kyle Buchanan

El mejor presentador del momento: Conan O'Brien

Al comenzar la noche, O'Brien estaba al menos tan nervioso como emocionado. Pero desde la apertura filmada --en la que se mete a buscar dentro de la espalda de Demi Moore, en una parodia de La sustancia-- hasta su monólogo, O'Brien parecía tener una chispa alegre, incluso (o quizá especialmente) cuando se burlaba de la industria. (El gusano de arena de Dune se ganó sus pagos por regalías).

Pero cuando O'Brien se mostró más hábil fue a la hora de explicar --tanto abierta como sutilmente-- por qué importan los Oscar. Señaló encantado a los galardonados más notables, como Flow, la primera película letona que se lleva un Oscar. ("Te toca, Estonia", bromeó). Y pronunció un apasionado monólogo sobre el reconocimiento a los artesanos, no solo a las grandes estrellas, que hacen películas, "un oficio que, en algunos momentos, puede acercarnos un poco más a todos".

Con los incendios forestales y la agitación política como telón de fondo, sugirió que el esfuerzo comunitario y las instituciones son importantes: "A través del trauma y la alegría, este ritual aparentemente absurdo", --los Oscar-- "va a estar aquí".

En gran medida, cumplió su promesa de ser apolítico. Eso hizo que una ocurrencia, una velada réplica al gobierno de Trump, destacara aún más. Al referirse al éxito de Anora, en la que una trabajadora sexual de Brooklyn lucha contra sus suegros oligarcas de Moscú, O'Brien dijo: "Supongo que a los estadounidenses les emociona ver que por fin alguien le hace frente a un ruso poderoso".

--Melena Ryzik

El discurso de aceptación más característico: Kieran Culkin

Esta es nuestra segunda temporada de premios llena de los peculiares discursos de aceptación de Kieran Culkin: un flujo de conciencia algo divagante pero encantador, intercalado con lenguaje no apto para la televisión. El año pasado se llevó varios premios por su papel de Roman Roy en Succession, y este año ha arrasado en la temporada de premios, acumulando trofeo tras trofeo por su papel de Benji en Un dolor real.

Gran parte de los primeros 30 segundos de su discurso del domingo, en el que aceptó el galardón al mejor actor de reparto, fue censurada en la transmisión, pero parecían incluir algún tipo de comentarios amables hacia su antiguo compañero de reparto en Succession, Jeremy Strong, quien estaba nominado en la misma categoría. Terminó el discurso de un modo similar al de los Emmy: anunciando a la multitud que su esposa, Jazz Charton, le había prometido que podrían tener dos (!) hijos más (uno más que la promesa de los Emmy del año pasado) si se llevaba un Oscar a casa. "Pongámonos manos a la obra con esos niños", dijo.

--Shivani Gonzalez

La sorpresa más perceptible: la victoria de Mikey Madison

Cuando Mikey Madison recibió el premio a la mejor actriz por su papel protagonista en Anora, ya estaba claro que a la Academia le encantó la película. Aun así, cuando Emma Stone leyó su nombre causó una impresión. Aunque Madison, de 25 años, había ganado algunos trofeos a lo largo de la temporada de premios, incluyendo en los BAFTA, Demi Moore parecía la clara favorita para el premio por el papel que revitalizó su carrera, en el espectáculo de terror corporal La sustancia.

Incluso Madison pareció sorprendida cuando se produjo el anuncio. La cámara la captó llevándose las manos a la boca, con los párpados agitados. Tras abrazar a sus coprotagonistas y tomar un papel con su discurso de manos de su hermano gemelo, subió al escenario, y calificó el momento de "muy surrealista".

"Esto es un sueño hecho realidad", dijo. "Probablemente me despertaré mañana".

--Esther Zuckerman

La peor metedura de pata: Hulu

En una noche llena de problemas de transmisión, la emisión en directo de Hulu se cortó justo antes de que se anunciara el premio a la mejor actriz, dejando a los espectadores gritándole al vacío. Apareció un mensaje en pantalla que decía: "¡Gracias por vernos! Este evento en directo ha finalizado. Puedes salir de la reproducción y seleccionar otra cosa para ver". Hulu dijo en una publicación en las redes sociales que estaba "investigando este problema con la máxima prioridad, y esperamos solucionarlo pronto".

La interrupción de la mejor actriz se produjo poco después de que el director de Anora, Sean Baker, animara al público a ver las películas en los cines en lugar de desde casa, lo que se sumó al cúmulo de reproches lanzados a los servicios de transmisión en continuo a lo largo de la velada.

Todo ello supuso un final insatisfactorio para una larga noche. Los espectadores en vilo por la reñida contienda por los premios a la mejor actriz y película --y listos para irse a la cama tras una ceremonia que se había alargado-- se vieron obligados a buscar videos de los discursos de aceptación en X y YouTube. La fiabilidad de la televisión por cable nunca resultó más atractiva.

--Rachel Sherman

El peor insulto: ningún video para los actores de reparto

En un año repleto de películas poco vistas --por ejemplo, el íntimo drama brasileño Aún estoy aquí, una película que llegó a los cines de Estados Unidos hace apenas unas semanas, recibió el premio a la mejor película internacional; y Anora se convirtió en la cinta menos taquillera de la historia en llevarse el galardón a la mejor película--, la Academia decidió prescindir de los fragmentos de las películas nominadas en las categorías de interpretación secundaria, y optó en su lugar por los elogios a cada interpretación por parte de los ganadores del año pasado, Da'Vine Joy Randolph y Robert Downey Jr.

Claro, el número musical de O'Brien "I Won't Waste Time", con un Deadpool bailarín y el gusano de arena de Dune: Parte Dos tocando "Chopsticks" en un piano, fue lindo. Pero ¡fragmentos de las películas! ¡Queremos fragmentos!

--Sarah Bahr

El discurso más político

No fue sorpresa que No Other Land se llevara el Oscar al mejor largometraje documental. Tampoco sorprendió que, al recoger el premio, los realizadores hablaran del conflicto palestino-israelí y de la demolición de viviendas en Cisjordania.

Pero los discursos de aceptación de dos de los cuatro directores acreditados de la película, el activista palestino Basel Adra y el periodista israelí Yuval Abraham, no se abstuvieron de un tipo de retórica que no suele oírse en los debates estadounidenses dominantes. Adra pidió al mundo que "ponga fin a la injusticia y detenga la limpieza étnica del pueblo palestino".

Abraham condenó "la atroz destrucción de Gaza y de su pueblo" (también calificó a los rehenes israelíes en Gaza de víctimas del "crimen del 7 de octubre" a quienes se "secuestró brutalmente"). Las declaraciones fueron pronunciadas con elocuencia por cineastas que han vivido, visto y documentado algunos de los acontecimientos que pretendían describir. También entraron en una vorágine política, con un gobierno que ha intentado reubicar a la población palestina de Gaza y una industria cinematográfica dividida por las acusaciones de que sus voces propalestinas han sido insensibles al sufrimiento israelí y al antisemitismo en general.

--Marc Tracy

Para eso está la orquesta

Este año, la Academia supo muy bien cuándo sacar a los ganadores del escenario y cuándo dejarlos seguir hablando. Fue un punto a favor en una ceremonia con discursos conmovedores de la actriz Zoe Saldaña, el diseñador de vestuario Paul Tazewell y comentarios apasionados de los directores de No Other Land.

Afortunadamente, pusieron música para intentar cortar a los que recibieron el premio a la mejor canción original por "El mal" de Emilia Pérez. Fue un discurso de aceptación que empezó a alargarse incluso antes de que empezaran a cantar una canción totalmente distinta del musical. Incluso el director de la película, Jacques Audiard, se cansó del canto y pronunció un apenas audible: "Ya terminen".

Pero cuando Adrien Brody recibió el premio al mejor actor por su papel de arquitecto y superviviente del Holocausto en El brutalista, la música comenzó a tocar, y él hizó una solicitud directa para que la música parara y lo dejaran terminar sus comentarios. Así lo hicieron, pero la orquesta volvió a sonar cuando su discurso estaba a punto de terminar. "Está bien, me voy", aceptó.

--Annie Aguiar

La mejor señal de un cambio creativo: la animación dibuja nuevas fronteras

En un Estados Unidos que cada día se siente más aislado, la transmisión de los Oscar ofreció muchos recordatorios de la amplitud y profundidad de la creatividad en el mundo, incluso en las dos categorías de películas de animación.

Flow, una historia de supervivencia y prosperidad sin diálogos, realizada en Letonia y creada con software de código abierto, triunfó en la categoría de mejor película de animación, dando a la nación báltica su primer Oscar. Se impuso de forma impresionante a dos películas estadounidenses de gran presupuesto: Robot salvaje e Intensa Mente 2, la película más taquillera de 2024. "Todos estamos en el mismo barco, debemos superar nuestras diferencias y encontrar la manera de trabajar juntos", dijo el director de Flow, Gints Zilbalodis, en referencia a la trama de su película sobre un grupo de animales que se unen en medio de un desastre.

A la sombra del ciprés, una fábula minimalista iraní sobre el trauma emocional y psicológico de la guerra, se impuso en la categoría de corto de animación. Sus directores, Hossein Molayemi y Shirin Sohani, aterrizaron en Los Ángeles tan solo tres horas antes de la ceremonia, habiendo conseguido a duras penas los visados. El emotivo dúo arrancó aplausos y vítores del público. "Solo el hecho de que hayamos conseguido hacer esta película en las extraordinarias circunstancias de nuestro país es un milagro", dijo Sohani.

--Maya Salam

La presentación más personal de los Oscar: diseño de vestuario

A lo largo de los años, una de las formas más memorables en que la ceremonia de los Oscar ha honrado a los nominados fue en 2009, cuando los cinco actores que recibieron los Oscar a mejor actor anteriores aparecieron juntos en el escenario, cada uno de ellos hablando directamente a un nominado desde el escenario. En la ceremonia de este año se repitió un formato similar, pero esta vez fueron los actores quienes se dirigieron individualmente a los diseñadores de vestuario que les vistieron para sus películas. (Lo mismo se hizo en la categoría de cinematografía).

El momento incluyó un poco de humor cuando Bowen Yang fue el único que salió vestido como su personaje de Wicked. Pero, en general, fue una forma encantadora e íntima de rendir homenaje a unos oficios que no suelen recibir mucha atención en su presentación. Todo ello solo se vio realzado cuando Paul Tazewell se llevó el premio al diseño de vestuario, convirtiéndose en el primer hombre negro en llevarse un Oscar en esa categoría.

--Mekado Murphy

El mejor saludo a mamá: el discurso de Zoe Saldaña

No pudimos escuchar todos los discursos en la sala de entrevistas. Las autoridades silencian la transmisión mientras los galardonados responden a las preguntas. Pero las palabras de una sola premiada suscitaron murmullos de aprobación generalizada en la sala: Zoe Saldaña.

Las palabras de Saldaña fueron sinceras y muy sentidas, como demuestra la emoción que mostró en el escenario al pronunciarlas. Empezó hablando de la familia ("¡Mami! Mi mamá está aquí. Toda mi familia está aquí. Me siento abrumada por este honor"). Habló del "heroísmo silencioso y el poder de una mujer como Rita", el personaje que interpretó. Y luego volvió a hablar de su familia, pero no de la forma mecánica en que algunos recitan sus agradecimientos.

"El mayor honor de mi vida es ser tu compañera", dijo a su marido. "Bajaste la luna en nuestros hermosos y perfectos hijos Cy, Bowie y Zen. Cada noche llenan nuestro cielo de estrellas".

Por último, se etiquetó a sí misma como la "orgullosa hija de padres migrantes", y dedicó una mención a su abuela. "El hecho de que me den un premio por un papel en el que pude cantar y hablar en español, mi abuela, si estuviera aquí, estaría encantada", dijo. El premio, añadió, era para ella.

--Matt Stevens

Un homenaje que pareció una despedida: James Bond

Un homenaje en los Oscar a Barbara Broccoli, Michael G. Wilson y su famoso protegido cinematográfico podría haber sido una ocasión especial. Broccoli y Wilson son la hija y el hijastro de Albert R. Broccoli, quien adquirió originalmente los derechos cinematográficos de un espía británico de ficción llamado Bond. (James Bond). Los dos poseían algo notablemente anacrónico en un Hollywood obsesionado con exprimir la llamada propiedad intelectual hasta la última gota de jugo financiero: el control absoluto sobre una de las franquicias más queridas y lucrativas de la historia del cine. Limitaron estrictamente los spinoffs, regularon el número y la calidad de las películas Bond y seleccionaron a cada nuevo Bond, una tarea que ha parecido urgente desde que Daniel Craig se despidió en 2021 en Sin tiempo para morir.

El mes pasado, Broccoli y Wilson vendieron su herencia a la empresa que recientemente compró Metro-Goldwyn-Mayer, el estudio con derecho a estrenar películas de Bond: una pequeña corporación llamada Amazon. Se espera que la escasez de la franquicia se convierta en cosa del pasado. En este sentido, el llamativo popurrí del tema de Bond de los Oscar se sintió no tanto como una oda sino como un funeral confuso. "Cada generación tiene su Bond", dijo en su introducción la actriz Halle Berry, la "chica Bond" de Otro día para morir (2002). "El mundo evoluciona, y él también". Muy cierto. ¿Pero tenemos que celebrarlo?

--Marc Tracy

La mejor causa común: ver películas en el cine

A lo largo de la noche hubo dos apasionadas peticiones para mantener intacta la experiencia de ir al cine: una muy tonta y otra muy sincera. La primera vino en forma de un anuncio falso de O'Brien, de algo que denominó "CinemaStreams". Su argumento: ¿Cansado de ver una película en tu teléfono o tableta? Ve a un sitio donde hay una pantalla que es básicamente 800 iPhones pegados. También puedes conseguir un montón de comida chatarra e incluso hay cuerdas rojas de terciopelo. Espera, ¿esto es solo un cine? Sí, lo es. O'Brien consiguió incluso el apoyo de Martin Scorsese, quien hizo una breve aparición.

Cuando Sean Baker recibió el Oscar a la mejor dirección un par de horas más tarde, convirtió su discurso en lo que llamó su "grito de guerra". Baker resaltó cómo las salas de cine estaban pasando apuros, señalando que Estados Unidos había perdido casi 1000 pantallas durante la pandemia. "Los cineastas siguen haciendo películas para la gran pantalla", dijo apasionadamente. "Sé que así lo haré yo".

Tal vez hacer estas declaraciones en los Oscar sea predicar a multitudes ya convertidas de amantes del cine, pero los mensajes se oyeron alto y claro.

--Esther Zuckerman

La omisión más inoportuna

Justo un día antes de que se anunciara la muerte de Gene Hackman, surgió la noticia de que Michelle Trachtenberg, conocida por sus papeles en películas como Harriet la espía, Sueños sobre hielo y 17 otra vez, había muerto a los 39 años. A pesar de lo presente que está su muerte para muchos, estuvo notablemente ausente del segmento in memoriam. Aunque este año hemos perdido a muchos titanes, como Hackman, David Lynch, Maggie Smith y James Earl Jones, por nombrar algunos, la muerte de Trachtenberg ha conmovido a muchos milenials que crecieron con ella. Puede que fuera más conocida por papeles televisivos como Buffy, la cazavampiros y Gossip Girl, conocida en algunos países de habla hispana como Chica indiscreta, pero resulta extraño no verla recordada aquí.

--Shivani Gonzalez

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