Especial para Infobae de The New York Times.
ZIROBWE, Uganda — Primero las malas noticias. Los dos tipos de café que la mayoría de nosotros bebemos —arábica y robusta— corren grave peligro en la era del cambio climático.
Ahora las buenas noticias. Los agricultores de uno de los más grandes países exportadores de café en África están cultivando otra variedad que resiste mejor el calor, la sequía y las enfermedades potenciadas por el calentamiento global.
Durante años, se han limitado a mezclarla con sacos de robusta de bajo precio. Este año, intentan venderla al mundo con su verdadero nombre: “Liberica excelsa”.
“Aunque haga demasiado calor, se da bien”, aseguró Golooba John, un caficultor cerca de la ciudad de Zirobwe, en el centro de Uganda. En los últimos años, sus plantas de robusta han sucumbido a plagas y enfermedades, y las ha sustituido por “Liberica”. En sus 2,4 hectáreas, John tiene ahora solo 50 robustas y mil libericas.
También lo bebe. Dice que es más aromático que el robusta, “más sabroso”.
Catherine Kiwuka, especialista en café de la Organización Nacional de Investigación Agrícola, califica la “Liberica excelsa” como una “especie de café desatendida”. Ella forma parte de un experimento para introducirla en el mundo.
Si funciona, podría aportar importantes lecciones a los pequeños caficultores de otros lugares, demostrando la importancia de las variedades silvestres de café en un mundo que se calienta. La “Liberica excelsa” es originaria de África central tropical. Se cultivó durante un tiempo a finales del siglo XIX antes de desaparecer. Luego llegaron los estragos del cambio climático. Los cultivadores resucitaron la “Liberica” una vez más.
“Con el cambio climático, deberíamos pensar en otras especies que puedan sostener esta industria en todo el mundo”, afirmó Kiwuka.
De momento, el objetivo es cultivar la “Liberica excelsa” de alta calidad para la exportación.
Volcafe, una empresa mundial de comercio de café, espera enviar este año hasta tres toneladas de esta variedad a tostadores especializados en el extranjero, incluyendo el Reino Unido y Estados Unidos.
Arábica y robusta son las dos especies de café más cultivadas, pero hay más de cien especies silvestres. Una variedad “Liberica” se cultiva en el sudeste asiático desde hace un siglo.
Otra variedad es la “Liberica excelsa”, originaria de las tierras bajas de Uganda. En comparación con la robusta, que también es nativa de Uganda y la especie de café dominante cultivada en la región, esta variedad tarda más en madurar y producir frutos.
Las libéricas sobresalen por encima de las robustas. Cada árbol puede alcanzar una altura de 8 metros, así que los agricultores tienen que subirse a escaleras de bambú para recolectarlos. O bien tienen que podar los árboles para que sus ramas crezcan a lo ancho y no hacia arriba.
Casi 200 agricultores han estado cultivando libericas en pequeñas parcelas, vendiéndolas a los comerciantes locales junto con su cosecha de robusta, y obteniendo precios de robusta. Kiwuka dijo que se sentía como si los agricultores “fueran engañados”.
La “Liberica” tiene un aroma más fuerte y es un café de mayor calidad, dijo; los agricultores deberían haber obtenido precios más altos.
En 2016, Kiwuka invitó a Aaron Davis, un científico cafetero del Real Jardín Botánico de Kew, Inglaterra, a venir a Zirobwe. Al principio se mostró escéptico. Había probado “Liberica” en otros lugares y le pareció una “sopa de verduras”, señaló.
Sin embargo, al día siguiente, molió los granos de Zirobwe en su habitación de hotel. Sí, un investigador del café siempre lleva un molinillo portátil cuando viaja.
“La verdad es que esto no está mal”, recuerda que pensó. Tenía potencial.
Davis no es ajeno a los riesgos a los que se enfrenta el café. Sus investigaciones han revelado que el cambio climático y la deforestación están poniendo en peligro de extinción a más de la mitad de las especies de café silvestre del mundo.
Kiwuka y Davis se asociaron. Animarían a los agricultores a mejorar la recolección y el secado de su cosecha de liberica. En lugar de mezclarlos con los granos de robusta, los venderían por separado. Si cumplían ciertas normas, obtendrían un precio más alto.
“En un mundo que se calienta y en una época en la que la cadena de suministro se ve perturbada, el café liberica podría resurgir como una planta de cultivo importante”, escribieron en la revista científica Nature en diciembre.
Ya es un cultivo importante en los huertos de Deogratius Ocheng.
Cuando las lluvias son escasas, como el año pasado, sus 0,8 hectáreas de robusta se resienten. Las hojas se marchitaron. Las cerezas no se formaron bien. Los mismos problemas afectaron a gran parte de Uganda, donde la robusta es la especie dominante.
Según la Autoridad para el Desarrollo del Café de Uganda, se espera que las exportaciones sean menores este año que el anterior. La sequía y las plagas tienen la culpa. Si hubiera dependido solo de la robusta, dice Ocheng, “me habría sumido en la pobreza extrema”.
Por suerte, tenía 0,8 hectáreas más de “Liberica”.
Deogratius Ocheng recoge cerezas de café de sus árboles de “Liberica” en la aldea de Nambi, Uganda, 29 de marzo de 2023. (Khadija Farah/The New York Times).
Granos de café “Liberica” secos en el Instituto de Investigación Agrícola de la Universidad de Makerere en Kabanyoro, Uganda, 29 de marzo de 2023. (Khadija Farah/The New York Times).
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