
Luis Palau, quien pasó de predicar en las esquinas de Argentina a convertirse en uno de los líderes evangélicos más importantes de la generación posterior a la de su mentor, Billy Graham, murió el jueves en su casa de Portland, Oregon. Tenía 86 años.
Su muerte, a causa de cáncer de pulmón, fue confirmada por la Asociación Luis Palau, el ministerio que fundó en 1978 con 100.000 dólares de capital inicial proveniente de Graham.
Aunque su sede estaba en Oregon, Palau a menudo era llamado el “Billy Graham de América Latina”. Se dirigía a los 120 millones de evangélicos de esa región a través de tres programas de radio diarios (dos en español y uno en inglés); múltiples libros en español; y decenas de cruzadas de evangelización, en las que podía pasar una semana y gastar millones de dólares predicando en una sola ciudad. La Asociación Luis Palau calcula que predicó a 30 millones de personas en 75 países.
“No creo que sea una exageración decir que fue el principal evangélico en el mundo de habla hispana, tal vez en todo el mundo, solo superado por Billy Graham”, dijo el reverendo Gabriel Salguero, presidente de la Coalición Nacional Evangélica Latina, mediante una entrevista telefónica.
Pero, aunque Palau siguió los pasos de Graham, no los copió. Hizo un camino entre el evangelismo conservador de su mentor y un cristianismo más consciente de la sociedad que encontró profundas raíces en las comunidades de color, tanto en el extranjero como en Estados Unidos.
Palau era especialmente consciente de la suposición común de que los evangélicos son rabiosos derechistas, una de las razones por las que a menudo celebraba sus festivales en bastiones del liberalismo como la ciudad de Nueva York, el noroeste del Pacífico y Nueva Inglaterra. En 2001, realizó una campaña de 2,5 millones de dólares durante una semana en todo Connecticut.
“En Nueva Inglaterra, cuando dices ‘cristiano’, piensan ‘esos maniacos de la derecha’”, dijo a The New York Times en 2001. “Siento un desafío en Connecticut. Quiero demostrar que no somos maniacos, sino que estamos bien educados. Es una fe racional, pero una fe que te enciende”.
Luis Palau hijo nació el 27 de noviembre de 1934 en Ingeniero Maschwitz, Argentina, un pueblo a casi 50 kilómetros al norte de Buenos Aires. Su familia hablaba inglés y español en casa. Su padre, un hombre de negocios, era hijo de inmigrantes españoles; su madre, Matilde Balfour de Palau, era de origen escocés y francés.
Su padre murió cuando Palau tenía 10 años, poco después de que sus padres se convirtieran al cristianismo evangélico, y la familia cayó en la pobreza. Palau recordaba a su madre cortando trozos de pan y filete de ocho maneras: un bocado para ella, para él y para cada uno de sus seis hermanos.
Luis se convirtió a la fe en 1947, después de que el consejero de un campamento de verano lo acogiera. Tenía 18 años cuando escuchó a Graham por primera vez, en una radio de onda corta, y la experiencia lo inspiró a dedicarse a la predicación.
Después de la escuela preparatoria, consiguió trabajo en un banco de Córdoba, en el oeste de Argentina, y en sus horas libres empezó a predicar en las esquinas. Finalmente, convenció a una emisora de radio local para que lo pusiera en onda.
En un grupo de estudio bíblico conoció a Ray Stedman, un escritor y pastor de Palo Alto, California, que lo convenció de ir a Estados Unidos para asistir a un seminario. En 1960, se inscribió en un programa de un año en la Escuela Bíblica Multnomah (ahora Universidad Multnomah) en Portland.
Allí conoció a Patricia Scofield, una antigua profesora y compañera de estudios. Se casaron en 1961. Ella le sobrevive, junto con sus cuatro hijos, Andrew, Kenneth, Keith y Stephen; sus hermanas, Matilde, Martha, Catalina, Margarita y Ruth; su hermano, Jorge; y doce nietos.
Al regresar a la bahía de San Francisco, Palau conoció a Graham, que se preparaba para una cruzada en Fresno. Palau trabajó con él durante seis meses, traduciendo los sermones de Graham cuando se dirigía a audiencias de habla hispana. Palau se ordenó en 1963.
Siguió trabajando como intérprete para Graham durante los siguientes veinte años, incluso después de convertirse en ministro de Overseas Crusades (ahora conocida como OC International), una organización misionera. Durante la siguiente década, él y su familia se desplazaron por América Latina, estableciendo iglesias y realizando campañas en las ciudades similares a las de Graham en Estados Unidos.
Los Palau regresaron a Portland en 1972, y él fue presidente de Overseas Crusades desde 1976 hasta que fundó su propio ministerio dos años después.
Palau fue algo más que el sucesor de Graham en Estados Unidos. Como latino, y con un ministerio más comprometido socialmente, tuvo más éxito a la hora de llegar a la creciente comunidad hispana del país, que hoy constituyen alrededor del once por ciento de la población evangélica de Estados Unidos.
“Su ministerio logró superar las diferencias entre blancos y latinos de una manera que los ministros blancos de los suburbios no pudieron, especialmente en las décadas de 1980 y 1990”, dijo Darren Dochuk, historiador de la Universidad de Notre Dame.
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