
El Duque de Sussex ha sido muy abierto en los últimos años sobre lo difícil que fue para él procesar la muerte de su madre, Diana Spencer, quien tras su boda con el príncipe Carlos III, fue conocida mundialmente como Diana de Gales. Diana falleció en un accidente de auto el 31 de agosto de 1997, fue enterrada en una isla situada en el lago The Round Oval y el acceso a su tumba está prohibido hasta el día de hoy a los turistas.
En su libro de memorias, lanzado el pasado enero bajo el nombre de Spare, Harry recordó la primera vez que llevó a su esposa, Meghan Markle, a la tumba de su madre. La catártica visita se llevó a cabo precisamente en el anterior aniversario de la muerte de Diana, cuando la princesa cumplió 25 años de haber fallecido, una cifra que a su hijo, de ahora 38 años, lo tenía en shock.

“Ninguna visita a este lugar fue fácil, pero esta... vigésimo quinto aniversario. Y la primera vez de Meg. Por fin, traía a casa a la chica de mis sueños para que conociera a mamá”, comienza Harry esta anécdota en Spare.
El duque de Sussex continúa confesando que se arrodilló frente a la tumba de su madre, tratando de buscar consejo, pero además, Meghan también tuvo un momento privado con la que hubiera sido su suegra.
“Dudamos, abrazados, y luego fui yo primero. Puse flores en la tumba. Meg me concedió un momento, y hablé con mi madre en mi cabeza, le dije que la echaba de menos, le pedí orientación y claridad. Sintiendo que Meg también querría un momento, rodeé el seto y escudriñé el estanque. Cuando volví, Meg estaba arrodillada, con los ojos cerrados, las palmas contra la piedra”.

De regreso a casa, Harry comparte que sintió curiosidad por lo que Meghan había rezado frente a la tumba de Diana de Gales, a lo que la madre de sus dos hijos confesó: “Claridad y orientación”.
Recientemente, Netflix estrenó el documental Heart of Invictus, el cual sigue la vida de seis veteranos de la guerra de Afghanistan que tratan de superar sus heridas físicas y mentales a través de una competencia deportiva creada por el mismo Harry. En el segundo episodio de la serie, el menor de los hijos de Diana de Gales compartió más detalles acerca de cómo fue vivir el duelo de la muerte de su madre en un contexto en el que su familia le dio la espalda.

“Nunca fui consciente del trauma que supuso perder a mi madre a una edad tan temprana. Nunca se habló de ello y yo no hablaba de ello (...) Lo que más me costó fue que nadie a mi alrededor podía ayudarme. No tenía esa estructura de apoyo, esa red o ese consejo experto para identificar lo que realmente me pasaba”.
En 2017, Harry brindó una entrevista en la que recordó con mucho pesar el funeral de su madre, donde además de tener que sobreponerse a la pérdida, el joven miembro de la realeza británica tuvo que caminar un largo trecho detrás del féretro de su madre mientras miles de cámaras seguían cada uno de sus movimientos.

“William y yo teníamos 14 y 12 años cuando murió nuestra madre y tuve que caminar un largo trecho detrás de su ataúd, rodeado de miles de personas que me miraban mientras millones más lo hacían por televisión. No creo que se deba pedir a ningún niño que haga eso, bajo ninguna circunstancia. Desde luego, hoy no ocurriría”.
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