
La ya ex princesa Mako de Japón ha sido captada este domingo 14 de noviembre junto con su reciente esposo, Kei Komuro, en el aeropuerto, abandonando Tokio y dejando definitivamente atrás su vida como miembro de la realeza.
Mako Komuro y Kei Komuro, ambos de 30 años, embarcaron en un avión entre los flashes de las cámaras en el aeropuerto de Haneda, en Tokio. Las grandes cadenas japonesas de noticias emitieron la escena en vivo.
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La pareja comenzará una nueva vida en la ciudad de Nueva York, donde Komuro desarrollará su carrera laboral como abogado en una firma norteamericana.
Fuertemente resguardados por la policía y agentes del aeropuerto, la pareja pasó frente a unos 100 periodistas y camarógrafos sin responder a la prensa.
Mako, nieta del emperador Naruhito, perdió su título real cuando se casó con un plebeyo debido a las leyes de sucesión, que solo permiten que los hombres accedan al trono.
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“Amo a Mako”, dijo el mes pasado a la prensa tras formalizar su matrimonio en Tokio. Lo hicieron sin banquete de bodas ni ninguno de los rituales de celebración de enlaces. “Quiero vivir la única vida que tengo con la persona que amo”, dijo.
La polémica sobre la pareja y su traslado a Estados Unidos generó comparaciones inevitables con otra pareja real, el príncipe británico Harry y Meghan Markle.
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La primogénita de los príncipes Akishino contrajo matrimonio el pasado 26 de octubre, en medio de la polémica por una supuesta disputa financiera que afectaba a la familia de Komuro, lo que acabó retrasando en varias ocasiones el enlace.
El fuerte revuelo mediático semanas antes de la boda provocó en la exprincesa un estrés postraumático y marcó el inicio de su matrimonio, afirmando durante la rueda de prensa conjunta tras en enlace que se había sentido “horrorizada y entristecida”.
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Mako se casó por lo civil, rompiendo la tradición por primera vez desde la posguerra y sin ceremonia formal en la familia imperial.

La ex princesa también es la primera en haber renunciado a la dotación de 150 millones de yenes (1,15 millones de dólares) que se concede a las mujeres de la familia ral al contraer matrimonio y abandonar la institución.
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El pasado viernes, dos días antes de la partida de la pareja para comenzar una vida en común fuera de Japón, Komuro habría llegado a un posible acuerdo sobre la disputa financiera de su familia, según informan los medios locales.

“Me alivia haber podido casarme”, fue la frase que la sobrina del emperador reinante Naruhito pronunció ante la prensa tras la boda,
Como dos jóvenes normales y corrientes, con atuendos completamente informales y portando ellos mismos sus maletas, han caminado por el aeropuerto.
En Nueva York, Komuro trabajará como abogado en el bufete de abogados Lowenstein Sandler LLP, con sede en Nueva Jersey.
“Kei es irremplazable para mí. Para nosotros, el matrimonio es una elección necesaria para vivir cuidando nuestros corazones”, dijo Mako en la conferencia de prensa.
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Ambos anunciaron su compromiso en 2017 en una conferencia de prensa, donde las sonrisas que intercambiaron se ganaron los corazones del país. Pero las cosas cambiaron cuando la prensa sensacionalista informó de un escándalo financiero que involucró a la madre de Komuro, lo que llevó a los medios a volverse en su contra.
El matrimonio se pospuso y él se fue de Japón para estudiar derecho en Nueva York en 2018, manteniéndose en contacto con Mako a través de Internet. Finalmente se reunieron el mes pasado.
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Aunque Japón se vea moderno en muchos aspectos, los valores sobre relaciones familiares y la posición de las mujeres siguen siendo anticuados, arraigados en prácticas feudales.
Esas costumbres se vieron acentuadas en la reacción del público al matrimonio. Algunos japoneses sienten que pueden opinar en estas cuestiones porque el dinero de los contribuyentes mantiene a la monarquía.
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La familia real no tiene poder político, pero sirve como símbolo de la nación, asiste a actos ceremoniales y visita zonas de desastre, y sigue siendo relativamente popular.

Otras princesas se han casado con plebeyos y abandonado la familia real. Pero Mako es la primera en provocar semejante indignación pública, que incluyó un frenesí en medios sociales y tabloides locales.
Sólo los varones heredan el trono en Japón. Majo es hija del hermano menor del emperador, y se espera que su hermano pequeño, de 15 años, se convierta algún día en emperador.
Con pocos hombres en la realeza, se ha debatido un poco sobre el cambio de reglas en Japón, con algunas encuestas que muestran un amplio respaldo popular a permitir que gobiernen las mujeres. Pero cualquier cambio sería lento ante la oposición de los tradicionalistas.
(Con información de EFE, AP y AFP)
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