La mascotización de los animales silvestres

Las calves para entender por qué es siempre un daño a la naturaleza

Un viejo adagio dice que la moda no incomoda y a veces la moda, no solo incomoda, sino que hace daño. La moda de tener animales silvestres como mascotas, como animal de compañía, se llama mascotización de la fauna silvestre.

Ese título pomposo hace que un mono en una ciudad, una serpiente en una ciudad, sea el reflejo del tráfico ilegal de fauna. Alguien me dirá, pero son algunos animales de criadero. La Tortuguita es un animal de criadero. Bueno no se crea siempre que son animales de criadero.

Y para que haya un criadero de animales silvestres, alguna vez alguien tuvo que sacarlos del medio natural. Por lo tanto la mascotización de los animales silvestres es siempre un daño a la naturaleza.

Mono carayá - Matias Rebak00038
Mono carayá - Matias Rebak00038

Para que un mono llegue a una ciudad, tuvieron que morir una cantidad importante en ese ambiente natural, matando a la madre para arrancarle la cría en el transporte a los grandes centros urbanos, en depósitos clandestinos de animales, que me hacen acordar a la etapa de esclavización del ser humano. Pero ahora con personas no humanas, sujetos de derechos sensibles, sintientes y sufrientes.

Por eso a la hora de elegir un animal de compañía, elijamos un animal doméstico: perro, gato, canario o un pececito.

ILUSTRACIÓN - En cuarentena hay que tratar de evitar el contacto con el gato, para que la mascota no se contagie con el coronavirus. Foto: Karolin Krämer/dpa
ILUSTRACIÓN - En cuarentena hay que tratar de evitar el contacto con el gato, para que la mascota no se contagie con el coronavirus. Foto: Karolin Krämer/dpa

Uno de los ejemplos que toca de cerca a la mascotización de animales silvestres es todo lo que se encuentra detrás del tráfico de tortugas. La cadena del tráfico de vida silvestre esconde mucho sufrimiento y destrucción a los ecosistemas. En el caso de las tortugas, son sacadas de ríos y bosques cuando son unas crías.

Muchas veces son transportadas envueltas en cintas de embalar, o cubiertas de plástico, colocadas unas sobre otras dentro de cajas de cartón o maletas. El problema grave es que pasan horas e incluso días sin agua y sin comida. Las pocas que sobreviven son vendidas como mascotas.

El destino final de estos animales es la muerte o la condena a una vida en peceras o espacios artificiales para que sobrevivan lejos de sus hábitats. En otros casos son cazadas para el uso de su caparazón o para la venta de su carne.

Los animales domésticos de compañía, con dueño responsable, el tutor, usted, yo y los animales silvestres, sin dueño en el ambiente natural.

*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.

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