Mientras líderes judíos participan esta semana en reuniones con jefes de Estado, de Gobierno y ministros de Asuntos Exteriores al margen de la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas, todos deberíamos tener un mensaje claro: el próximo secretario general de la ONU, que será elegido en los próximos meses, debe hacer frente al antisemitismo y el extremismo.
La próxima semana, la Liga Antidifamación (ADL) se unirá a los demás miembros del Grupo de Trabajo J7 contra el Antisemitismo para instar a los Estados miembros de la ONU a escoger a un nuevo secretario general que haga de la lucha contra el antisemitismo una prioridad fundamental. Dado los numerosos problemas que necesitan solución en el mundo actual, puede parecer a algunos una petición pequeña u obvia, pero nuestra experiencia más reciente con el cargo más alto de la ONU ha demostrado repetidamente que este no es el estándar.
PUBLICIDAD
Soy plenamente consciente de los muchos asuntos importantes que los líderes mundiales debaten durante la Semana de Alto Nivel de este año. También tengo claro que el desenfrenado flagelo del antisemitismo que hemos presenciado durante los últimos años en todo el mundo no puede ignorarse. No es una preocupación limitada ni secundaria, aunque con demasiada frecuencia se la trate como tal. A pesar de ser la ONU una de las instituciones principales encargadas de defender los derechos humanos, ha permitido, entre otras cosas, que esta epidemia de odio y prejuicio antijudío se normalice, tanto en el mundo como dentro de la propia organización. Y, como hemos podido comprobar una y otra vez, cuando se permite que el antisemitismo arraigue sin control, o cuando se fomenta, las personas resultan perjudicadas.
Según nuestro reciente Informe Anual del J7 sobre el Antisemitismo, el año pasado fue el más mortal para la diáspora judía en más de 30 años. Veinte personas fueron asesinadas en ataques antisemitas, el número de incidentes antisemitas denunciados en los países del J7, que representan a las siete comunidades judías más grandes de la diáspora, superó los 23.000, y el total de incidentes aumentó un 136 % en comparación con 2022, el año anterior al ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre.
PUBLICIDAD
Los datos ilustran la urgencia de nuestras palabras y nuestros llamados a la acción. Personas inocentes están siendo atacadas, acosadas y, en ocasiones, incluso asesinadas por ser quiénes son y por sus creencias. Tenemos entre manos una crisis mundial y es hora de que un nuevo liderazgo finalmente impulse a la ONU a actuar.
La elección del secretario general es una de las decisiones más trascendentales que tomará la ONU durante esta década y sus resultados revelarán si la promesa fundacional del organismo de garantizar la misma dignidad a todos se aplica realmente a todos, incluidos los judíos. Eso significa que cada candidato debe demostrar como requisito mínimo un compromiso claro con la lucha contra el antisemitismo, tanto a nivel mundial como dentro de la propia ONU, no como una consideración secundaria o un tema que se ignora por completo.
PUBLICIDAD
Por eso, nuestra comunidad debe estar unida en nuestras exigencias conjuntas.
Primero, el próximo secretario general debe adoptar e integrar la definición de trabajo del antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IRHA), ya adoptada por más de 40 gobiernos y grandes organismos internacionales, en la manera en que la ONU comprende y responde al antisemitismo en todas sus formas, incluidas sus manifestaciones contemporáneas relacionadas con Israel.
Segundo, el próximo secretario general debe garantizar que se rindan cuentas por las acciones y la retórica antisemitas dentro de la ONU misma. Eso significa impulsar reformas y procedimientos que obliguen al sistema rendir cuentas. Esto comienza con la evaluación de funcionarios y titulares de mandatos basada en su experiencia e imparcialidad, no en componendas políticas. Significa consecuencias reales cuando alguien infringe las normas de conducta, en lugar de infracciones que se ignoran discretamente. Y significa contar con un mecanismo más rápido para actuar ante la retórica antisemita o las conductas indebidas, uno que no requiera obtener el acuerdo de todos y cada uno de los Estados miembros para que ocurra algo. Es totalmente inadmisible la afirmación de que “no se puede hacer nada” cuando un funcionario vinculado a la ONU defiende posturas antisemitas porque es “independiente”.
PUBLICIDAD
Y, por último, los Estados miembros deben asegurarse de que ningún financiamiento, personal o autoridad institucional de la ONU se utilice jamás para difundir antisemitismo, extremismo o incitación, ya sea en materiales educativos o en cualquier otro lugar que lleve el nombre de la ONU.
El antisemitismo no permanece contenido en un solo debate, una sola resolución o el mandato de un líder. Lo que ocurre en la ONU influye en las actitudes mucho más allá de Ginebra o Nueva York. Un secretario general que considere que combatir el antisemitismo es fundamental para restaurar la integridad de la institución enviaría una señal que llegaría a las comunidades judías desde Buenos Aires hasta Sídney, de Toronto a Ciudad del Cabo y de Berlín a Londres.
PUBLICIDAD
Este año acudimos a la Asamblea General de las Naciones Unidas como socios, no como críticos. Creemos en lo que se supone que deben ser las Naciones Unidas, y debemos exigir que los Estados miembros consideren esta selección de liderazgo como la oportunidad de reforma que realmente es: una oportunidad de elegir a un secretario general que convierta la lucha contra el antisemitismo en un rasgo definitorio de su mandato.
*Marina Rosenberg es la vicepresidenta sénior de Asuntos Internacionales de la Liga Antidifamación (ADL).
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Del terrorismo de Estado al Estado de Derecho en Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia
La supresión de la libertad de los pueblos por el sistema dictatorial del socialismo del siglo 21 o castrochavismo está fundada en el terrorismo de Estado

América Latina después de USAID: una nueva batalla de ideas
La región no necesita otro ciclo ideológico, necesita crecimiento
El gobierno que viene detrás
Hay problemas que el gobierno de Nuevo León decide “no ver” hasta que alguien se los pone enfrente

Triunfo parcial de la AfD de Alice Weidel y colapso de la CDU gobernante
La ultraderecha se impuso en Mecklenburg-Vorpommern y mejoró los resultados en Berlín, mientras la CDU se hunde en el nordeste hasta su peor resultado regional desde 1949. Alice Weidel encuentra una de las claves de su avance, aunque la capital alemana vuelve a mostrar los límites territoriales
¿Hacia dónde va el Partido Demócrata?
Dependiendo del resultado de las primarias que están teniendo lugar, el resultado va a decidir si el partido regresa a ser una expresión tradicional entre el liberalismo y la social democracia, o si se inclina por una izquierdización impulsada por los socialistas


