
De las dictaduras del socialismo del siglo 21 las de Cuba y Nicaragua siguen detentando el poder absoluto, la de Venezuela en desmontaje bajo tutela de Estados Unidos y la de Bolivia con su sistema intacto cedió parte del gobierno pero no el poder. En todas siguen ausentes los elementos esenciales de la democracia y los pueblos serán libres solo cuando se pase del terrorismo de Estado al estado de derecho.
La supresión de la libertad de los pueblos por el sistema dictatorial del socialismo del siglo 21 o castrochavismo está fundada en el terrorismo de Estado que consiste en “la utilización de medios ilegítimos y la comisión de delitos desde el gobierno con el propósito de producir miedo en la población para someterla y así detentar indefinidamente el poder”. El terrorismo es la exacerbación del miedo, es la “sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”, se trata de la “actuación criminal para crear alarma social”.
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El “acceso al poder su ejercicio con sujeción al estado de derecho” es uno de los elementos esenciales de la democracia que el articulo 3 de la Carta Democrática Interamericana dispone como obligación de todos los Estados de las Américas. El “estado de derecho es un concepto jurídico y político que describe la existencia de un sistema legal justo y equitativo, en el cual todas las personas están sujetas a las mismas leyes, que la ley la misma para todos y que las decisiones de cualquier autoridad están sujetas a supervisión y revisión”.
El objetivo del estado de derecho es “limitar el poder del Estado con el derecho para evitar abusos de poder y violación de derechos”.
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En Cuba, la opresión dictatorial por más de 67 años ha institucionalizado el terrorismo de Estado que se expresa en su constitución, leyes, procedimientos y reglamentos que violan los derechos humanos y derechos fundamentales en su totalidad. Desde el derecho a la vida, la libertad, la dignidad, el trabajo, la propiedad privada, los derechos civiles y políticos, la integridad personal, la prohibición de esclavitud y servidumbre, las garantías judiciales. En Cuba no hay derecho, hay leyes infames que normalizan el crimen y la impunidad de los gobernantes.
Los primeros 25 años del siglo 21 han sido la expansión de la dictadura de Cuba en las Américas con el petróleo y dinero malversado por Hugo Chávez desde 1999 y con Lula creador del Foro de Sao Paolo. Ha tenido como principal conquista a Venezuela cuyo control total logró con la muerte de Chávez en 2013; controló Bolivia desde el golpe de estado de 2003 llevando a Evo Morales a la presidencia en 2006 y suplantando la República con un estado plurinacional en 2009; reinstaló la dictadura sandinista con Daniel Ortega en 2007; controló Ecuador e instaló su sistema en plurinacional con Rafael Corea del 2007 a 2017.
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La dictadura de Cuba es el narcoestado más antiguo de las Américas desde que en la década de los 80 Fidel Castro se asoció con los narcotraficantes Pablo Escobar y Roberto Suárez, y como parte de su expansión en el siglo 21 convirtió en narcoestados a Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, además de territorios, estados y provincias en países como México, Argentina y más. La instalación de los narcoestados además de certificar la desaparición del estado de derecho, determinó el incumplimiento de todas convenciones internacionales de lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado trasnacional.
De las cinco dictaduras del llamado socialismo del siglo 21, solo Ecuador por decisión y gobierno del presiente Lenin Moreno ha recuperado el estado de derecho y con el presidente Daniel Noboa lucha por preservarlo, terminar el narcoestado y recuperar economía.
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Cuba con Fidel Castro muerto en abyecta impunidad, con Raúl Castro, Diaz Canel y su consorcio militar/criminal sigue liderando el narcoterrorismo y la guerra híbrida en el hemisferio, mientras agrava la opresión al pueblo por la miseria y se sostiene con terrorismo de Estado.
Nicaragua con Ortega y Murillo hace ostentación internacional del terrorismo de Estado quitando la nacionalidad a exiliados, instalando una infame tiranía hereditaria con reformas a su estatuto dictatorial que llama constitución, y señalada con la sospecha de asesinatos extra territoriales a opositores exiliados.
En Venezuela, desde la captura del dictador Nicolás Maduro el 3 de enero 2026, se desarrolla una tutela por los Estados Unidos que lleva adelante un delicado proceso de “desmontar la narco dictadura con sus propios mafiosos” que ofrecen avances a cambio de impunidad, que sin embargo juegan “cediendo espacios pero ganando tiempo”, como siempre ha hecho la dictadura cubana para sobrevivir. Hay esperanzas pero aún no estado de derecho.
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En Bolivia se repite hasta ahora la penosa experiencia de 2019 cuando “salió el dictador pero no la dictadura”. El presidente Rodrigo Paz ha tomado parte del gobierno pero no el poder, mantiene la constitución plurinacional que es NULA y gobierna un narcoestado del que no tiene siquiera la totalidad del control territorial.
Para cambiar todo esto, urge el reemplazo -no transición- del terrorismo de Estado por el estado de derecho.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
www.carlossanchezberzain.com
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