
Por 67 años, a través de 13 presidentes de Estados Unidos, institucionalizando la violación de derechos humanos con terrorismo de Estado, creando y sosteniendo guerrillas y terrorismo internacional, invadiendo e interviniendo la soberanía e independencia, sobreviviendo la derrota comunista de la Guerra Fría, narcoestado jefe, con tráfico de personas, centro de expansión de dictaduras extra hemisféricas y un interminable registro de crímenes, la dictadura de Cuba es agresor y opresor permanente con narrativa antiimperialista. De la libertad de Cuba depende la seguridad nacional de EEUU y de las Américas.
No existe delito, crimen o agresión violenta -directa o indirecta- que la dictadura de Cuba haya dejado de cometer y cometa desde hace más de 67 años, con total impunidad y con discurso de revolución antiimperialista. La historia de terror, sangre y crímenes de lesa humanidad que se empezó escribiendo contra el pueblo cubano, fue internacionalizada rápidamente ensangrentando todos los países de las Américas, África, Oriente Medio y más. Invasiones, ataques terroristas, formación de guerrillas, penetración criminal, desestabilizaciones y conspiraciones, narcotráfico, tráfico de personas, mercenarios… todo con inmunidades soberanas.
La dictadura de Cuba pasó del terrorismo de Estado interno a ser la principal operadora comunista en la Guerra Fría perpetrando ataques directos como la “crisis de los misiles” en octubre de 1962, organización de guerrillas urbanas y rurales, entrenamiento y protección de terrorismo internacional, invasiones, desestabilizaciones, secuestros, asesinatos, magnicidios… crímenes sin fin. Con la desaparición de la Unión Soviética fue sostenida por el Foro de Sao Paolo dirigido por Lula da Silva y luego por el rescate con entrega de Venezuela que hizo Hugo Chávez a partir de 1999.
El genocidio de la dictadura de Cuba contra su pueblo, contra los pueblos de las Américas y contra Estados Unidos constituyen la “enciclopedia de los crímenes” porque han cometido y cometen “todos los delitos y crímenes”. Encubiertos por décadas bajo la falacia de revolución con la complicidad de gobiernos, líderes, intelectuales, artistas, religiosos y una larga lista de conseguidores que aún sostienen el ardid de culpar al inexistente bloqueo por la conducta delictiva, la corrupción y el oprobio de Fidel y Raúl Castro, sus familias y entornos hoy operados por Miguel Díaz-Canel y una mafia militarizada.
Después de la implosión de la Unión Soviética, la política exterior de EEUU persuadió a las democracias latinoamericanas que la dictadura de Cuba caería sola porque agonizaba en su periodo especial, cosa que tal vez hubiera ocurrido si Hugo Chávez no iniciara el salvataje de la dictadura con la entrega de Venezuela en 1999. Chávez y luego el cambio de política exterior de EEUU con su retirada de Latinoamérica posterior a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, crearon las condiciones para que el siglo XXI en lugar de ser de la “democracia plena” sea el “siglo de la expansión de la dictadura de Cuba” como jefe de la organización de delincuencia organizada transnacional más exitosa, que hoy trafica con médicos esclavos y da tropas a Rusia en la invasión a Ucrania.
La dictadura de Cuba se expandió con su modelo en Venezuela con Chávez/Maduro/Rodríguez, Nicaragua con Ortega/Murillo, Bolivia con Morales/Arce y Ecuador con Correa, pero además mediante control de elecciones tomó gobiernos en países democráticos llegando a controlar toda Latinoamérica y ejerciendo su poder en la Cumbre de las Américas de Panamá de 2015 con reconocimiento del gobierno de EEUU, del Vaticano, de la mayoría de gobiernos de Europa y el apoyo de las dictaduras China, Rusia, Irán y más.
Hoy están en ejercicio como gobiernos democráticos sirvientes de la dictadura de Cuba -para dictatoriales- México con López Obrador/Sheinbaum, Brasil con Lula, Colombia con Petro, Chile con Boric y Honduras con Castro, además del vergonzoso apoyo de la España de Sánchez. Estos apoyan, encubren y sostienen la dictadura de Cuba para que siga agrediendo a los Estados Unidos y a las democracias de las Américas y matando de hambre al pueblo cubano en condición de indefensión.
Luego de la operación del 3 de Enero por la que fue sometido a la justicia Nicolas Maduro, jefe del narcoestado que usurpa la soberanía de Venezuela, EEUU ha comenzado el “extraordinario desafío de desmontar la dictadura/narcoestado de Venezuela con sus propios mafiosos”, y el riesgo principal consiste en que la dictadura de Cuba sigue controlando la estrategia y el régimen venezolano con los Rodríguez, Cabello, Padrino y toda la estructura criminal que pretende mantener el poder con impunidad “entregando espacio a cambio de tiempo” y apostando a que Trump 47 sea el 14 presidente de EEUU que manipularon.
La libertad de Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Cuba, la estabilidad y seguridad nacional de EEUU y todas las democracias de las Américas dependen de cesar el grupo de delincuencia organizada trasnacional que desde hace 67 años detenta el poder en Cuba. Lo demás es solo sumisión a las reglas castristas que terminarán por prevalecer si en 2026 no se hace lo necesario para devolver la libertad al pueblo cubano.
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