¡Paren el mundo! Reconocen a Guaidó y apoyan a la dictadura cubana

El apoyo a La Habana fortalece su política violatoria de los derechos humanos y desmoraliza a los opositores de esa dictadura que sufren persecución, cárcel y aislamiento internacional

EFE/EPA/JUSTIN LANE/Archivo
EFE/EPA/JUSTIN LANE/Archivo

Cuba acaba de obtener 170 votos en la Asamblea General de la ONU en cuya oportunidad se renovaron 15 de los 47 integrantes del Consejo de Derechos Humanos (CDH). De esta manera, Cuba ingresará por quinta vez al CDH y se convierte en uno de los países con más años en este organismo creado en el año 2006 para “defender las más altas exigencias en la promoción y protección de los derechos humanos”.

Cuba fue candidata junto a México y Bolivia para ocupar uno de los tres lugares que renovaba el Grupo América Latina y el Caribe (GRULAC). O sea, no había competencia entre los países del GRULAC y los tres candidatos solo necesitaban obtener un mínimo de 97 votos entre los 193 países que integran la ONU. México también se presentó por quinta vez y obtuvo 175 votos, y Bolivia 172.

La votación es secreta y también fueron electos en la Asamblea General realizada el pasado martes 13 de octubre: Senegal, Costa de Marfil, Malawi y Gabón (África); Pakistán, Uzbekistán, Nepal y China (Asia); Ucrania y Federación de Rusia (Europa Oriental); y Francia y Reino Unido (Europa y Occidente).

La votación que alcanzó Cuba (170) es la más alta que registró desde 2006 y del total de Estados miembros de la ONU que participaron (191 de 193), se desprende que solamente 21 países no apoyaron a la longeva dictadura latinoamericana.

El dato más inquietante es que Cuba fue electa al Consejo de Derechos Humanos de la ONU con el voto de países que reconocen al gobierno interino de Juan Guaidó en Venezuela. De acuerdo a la información brindada por la Dirección Internacional del Despacho de la Presidencia Encargada de Venezuela, la misma cuenta con el reconocimiento de los siguientes 57 países que integran la ONU: Albania, Alemania, Andorra, Australia, Austria, Bahamas, Bélgica, Bolivia, Brasil, Bulgaria, Canadá, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Croacia, Dinamarca, Ecuador, El Salvador, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estados Unidos de América, Estonia, Finlandia, Francia, Georgia, Grecia, Guatemala, Honduras, Hungría, Irlanda, Islandia, Islas Marshall, Israel, Japón, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Macedonia, Malta, Marruecos, Micronesia, Montenegro, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Reino de los Países Bajos, Reino Unido de Gran Bretaña, República Checa, República Dominicana, Rumania, Suecia y Ucrania.

De los 193 países que integran la ONU 2 de ellos no participaron en la votación de los candidatos del GRULAC por estar en mora en el pago de sus cuotas, pero ninguno de los dos se encuentra entre los que reconocen a la Presidencia Encargada de Venezuela. En consecuencia, si 191 países participaron en la votación de los candidatos del GRULAC y Cuba obtuvo 170 votos, se deduce que como mínimo 36 países que reconocen a Guaidó apoyaron al principal aliado de Maduro, lo cual representa una contradicción total en política exterior y los respectivos Cancilleres deberían renunciar.

Uno de los 36 países fue Perú y así lo había adelantado su Canciller, Mario López Chávarri, ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento, alegando que el gobierno anterior de su país comprometió su voto con Cuba a cambio del apoyo de la dictadura caribeña al candidato peruano a la Comisión de Derecho Internacional de la ONU. El mismo arreglo había hecho Cuba con Uruguay durante el gobierno del Frente Amplio, pero el presidente Luis Lacalle Pou, a diferencia del Perú, priorizó la defensa de los principios y ordenó votar en contra de la candidatura de Cuba. Resulta insólito que Cuba, con su régimen de partido único perpetuo, pretenda condicionar las decisiones de política exterior de los países democráticos que se caracterizan por la alternancia en el poder, pero mucho más que la diplomacia de estos últimos negocie votos por adelantado limitando su soberanía política.

Hay que agregar que el Democracy Index, que publica la prestigiosa revista The Economist, en su edición del 2019 registra a 22 democracias plenas, pero algunas de ellas no forman parte del grupo de países que reconocen al Presidente Interino de Venezuela, como Noruega, Nueva Zelandia y Suiza. Entre estas tres democracias ejemplares, más los 57 países que reconocen a Guaidó suman 60 estados miembro de la ONU. Solo un tercio de estos países votaron en contra de la candidatura de Cuba, pues de los 21 que así lo hicieron se descuenta a Uruguay que hizo público su voto en contra a través del propio Presidente de la República.

En definitiva, como la votación en la Asamblea General de la ONU es secreta, esta opacidad impide cuestionar a los gobiernos de los países democráticos que votan a dictaduras para integrar el Consejo de Derechos Humanos, como es el caso de Cuba. El apoyo a la candidatura de La Habana fortalece su política de Estado violatoria de derechos humanos, ignora su documentada falta de compromiso con el sistema universal de la ONU, su oposición a las resoluciones de condena en el CDH a otras dictaduras, como Corea del Norte, Bielorrusia, Venezuela y Nicaragua, y contribuye a su propaganda interna que festejó el resultado de esta votación a través de sus medios monopólicos.

Pero muy especialmente, y algo que resulta imperdonable: el apoyo a la candidatura de Cuba en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU desmoraliza a las valientes y pacíficas personas que sufren el hostigamiento, la persecución, el presidio político y el aislamiento internacional por el simple hecho de pensar distinto al régimen de partido y pensamiento único.

El autor es Director General de www.cadal.org

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