
“No nos daba tiempo de tener miedo, teníamos que informar”, me dijo Lucía Pineda, refiriéndose a los seis meses que pasó en prisión en Nicaragua y a su actual vida como periodista en el exilio. El 21 de noviembre, ella y su colega Miguel Mora se convirtieron en los primeros nicaragüenses en ganar el Premio a la Libertad de Prensa del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), un merecido reconocimiento a su enorme valentía.
El 21 de diciembre de 2018, en uno de los ataques más burdos a la libertad de expresión del gobierno de Daniel Ortega, agentes de la Policía Nacional irrumpieron en las oficinas de 100% Noticias, el único canal de noticias independiente de Nicaragua que transmite las 24 horas sobre la represión. Confiscaron equipos del canal y arrestaron a Pineda, directora de noticias de la emisora; a Mora, propietario y fundador del canal; y a la esposa de este, la periodista Verónica Chávez. Momentos antes del allanamiento, las autoridades habían interrumpido la señal del canal. Chávez fue liberada al día siguiente, pero Pineda y Mora fueron acusados de “provocación, proposición y conspiración para cometer actos terroristas” y de “provocación, apología e inducción para cometer delitos impulsados por el odio”. Estuvieron seis meses detenidos. Fueron sometidos a períodos de encierro en régimen de aislamiento, condiciones inhumanas y otros maltratos hasta su liberación el 11 de junio, dispuesta en el marco de la ley de amnistía de Nicaragua. Mora también sufrió golpizas durante su detención.
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Estamos a casi un año de estas detenciones y en Nicaragua se sigue cercenando la libertad de prensa. El régimen de Ortega se ha apropiado de los equipos de 100% Noticias y nunca reanudó la transmisión del canal. Los periodistas siguen siendo blanco de acoso y amenazas de muerte por parte de grupos oficialistas. Algunos han sufrido ataques físicos y agresiones.
Dos días después de su liberación, Pineda salió a Costa Rica y se sumó así a los más de 90 periodistas — y más de 88.000 nicaragüenses en total— que han huido de Nicaragua desde que empezó la represión en abril de 2018.
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Pineda sigue dirigiendo 100% Noticias como plataforma digital desde su vivienda en San José. Colabora a través de un grupo de WhatsApp con otros periodistas nicaragüenses, entre quienes está Mora, quien ha permanecido en Nicaragua. Esta colaboración contribuye a dar visibilidad a las continuas embestidas del gobierno contra la libertad de expresión.
Pineda extraña muchísimo su país y sueña con la posibilidad de que se restablezca el Estado de derecho en Nicaragua. Mientras tanto, sigue haciendo periodismo ya que, según me dijo, “el pueblo de Nicaragua merece estar informado”. Un elemento fundamental de cualquier democracia es contar con un periodismo independiente y activo, y Pineda, junto con otros periodistas nicaragüenses, nunca han dejado de ejercer su papel fundamental, a pesar de la persecución del régimen. Ojalá puedan volver a hacer periodismo pronto en una Nicaragua en democracia.
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Asociada, División de las Américas de Human Rights Watch
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